IA y traducción literaria: 5

El viernes la selección de traductores incluía a Mariana Dimópulos, de Argentina y afincada en Alemania,  a Enrique Winter, de Chile y afincado también en Alemania, y a mí misma, desde España.

Hay una respuesta común y es el pesimismo en torno al impacto de la IA en la profesión. Incluso los que utilizan cada vez con más frecuencia los programas de traducción automática -que debe entenderse como diferente de la traducción asistida, con las herramientas TAO, que hasta la fecha no he tenido tiempo ni demasiadas ganas de usar ni tampoco de matricularme en ninguno de los caros cursos para familiarizarse en su uso- están seguros de que la profesión sufrirá mayoritariamente en cuanto a ingresos.

Podéis leer aquí nuestras respuestas

IA y traducción literaria: 3 y 4

Continuando con la encuesta, en la entrada 3 encontramos las respuestas de Jorge Aulicino, de Argentina, Rebeca García Nieto, de España, Paulo H. Brito, de Brasil, y Laura Crespi, de Argentina. Vale la pena observar que muchos son además de traductores escritores y/o poetas.

Aquí.

En la entrada 3, Alejandro González, de Argentina, Jessica Sequeira, de Estados Unidos y afincada en Chile, Eduardo Hojman, de Argentina y radicado en España, y Eduardo Scott, de Argentina radicado en Francia.

Aquí

 

Imagen tomada de Pcware (qué ordenador elegir para IA)

Por una formación en traducción en defensa de la profesión, por Dora Sales Salvador

Carta abierta a la comunidad académica. Por una formación en traducción en defensa de la profesión, por Dora Sales Salvador

La revista Vasos Comunicantes de la ACETT ha publicado una carta abierta, redactada por la catedrática Dora  Sales, reclamando a la comunidad docente de las facultades de Traducción una consideración más seria acerca del momento tan grave que atraviesa nuestra profesión, intensificado por la extensión de programas de traducción automática que buscan convertir al traductor humano en un elemento menor del proceso, cuando no del todo prescindible. Sales les exige que se centren en enseñar lo que realmente permite considerar traductor a alguien, el tipo de destrezas y cualidades intelectuales que se están rebajando o abandonando en favor del aprendizaje del uso de programas de traducción, perfeccionados gracias al aprovechamiento gratuito de los millones de datos que conforman la historia de la literatura.
Estoy totalmente de acuerdo con Dora Sales y me gusta ver que se está abandonando el tono ramplón y políticamente correcto que durante tantos años ha impedido llamar a las cosas por su nombre y expresar la angustia y la frustración que sufren cada vez más profesionales. Está bien que subraye un hecho demasiado frecuente, que muchos profesores universitarios carecen de experiencia práctica en la disciplina que imparten.
En España es demasiado habitual que grupos que deberían colaborar y luchar juntos estén en competencia por unos ingresos cada vez más míseros. Parecen no tener noticia de que un número creciente de editores no solo han rebajado las tarifas sino que pretenden pagar al traductor en función de las ventas, de tal manera que el traductor pasaría a ser una especie de cooperativista fantasma sin ninguna de las ventajas ni beneficios -sobre todo en la toma de decisiones y organización del propio trabajo- de esta figura empresarial.


Lunes, 8 de julio de 2024

Hoy, más que nunca desde que se implantaron las primeras licenciaturas en Traducción e Interpretación en los años noventa, la universidad y el colectivo profesional necesitan fortalecer el vínculo entre la formación y la profesión.

Urge hacerlo, para generar espacios de diálogo y debate constructivos, éticos y honestos, nutridos por el conocimiento aplicado de quienes conocen, de primera mano, este contexto profesional cambiante que necesita de un esfuerzo común para que la precarización en el sector no avance más.
Precisamente en un momento en el que en muchas universidades se van a revisar los planes de estudios de grado, a corto o medio plazo, me atreví a lanzar una carta abierta a la comunidad académica con el humilde propósito de invitar a la reflexión propia y compartida. En apenas una semana, nos hemos sumado a ella 740 colegas de absolutamente todas las especialidades traductoras, también de interpretación, así como docentes y estudiantes de varias universidades.1
Muchas gracias a Vasos Comunicantes por reproducirla aquí, para visibilizar esta preocupación que nos interpela.

Carta abierta a la comunidad académica

En el actual momento de revisión de planes de estudios en Traducción en muchas universidades españolas, y ante la creciente brecha entre el mundo profesional y el académico como resultado del blanqueamiento de la automatización y la «inteligencia» artificial como opciones formativas presuntamente imprescindibles en los planes de estudios de grado, quienes firmamos esta carta deseamos manifestar nuestra disconformidad.

En la formación de grado el estudiantado necesita aprender a traducir, y eso significa de manera esencial aprender a leer con capacidad crítica, a escribir y revisar, a documentarse, a conocer las convenciones de los géneros textuales o multimodales con los que se trabaja, y sí, también, a usar las tecnologías que puedan ayudarte en tu labor. Partir de un texto traducido por IA para luego poseditarlo no es traducir.

Justificar la inclusión de asignaturas de grado exclusivamente dedicadas a la automatización con el argumento espurio que hace uso de frases como «No se le pueden poner puertas al campo», «Es la realidad del mercado», o «La IA es el presente y el futuro» es perverso porque olvida preguntarse: ¿quién está creando ese campo, mercado, presente y presunto futuro? Ciertamente no el colectivo profesional, cada vez más alarmado y precarizado por el abaratamiento de costes, que es lo único que interesa a las plataformas y empresas que ofrecen poseditar en lugar de traducir. Resulta vergonzante para quienes ejercen la profesión y pretenden seguir haciéndolo que este blanqueamiento sea avalado e incluso promovido desde las universidades por parte de profesorado sin experiencia profesional vigente en traducción (si es que alguna vez la tuvo), que puede que vea en la IA un tema de moda sobre el que investigar, conseguir proyectos, sexenios o acreditaciones, por un interés en provecho propio.

Es preocupante y descorazonador que se justifique esta formación como necesaria para la inserción laboral a cientos de estudiantes en lugar de prepararlos en las competencias básicas para traducir (lingüísticas, culturales, documentales, tecnológicas, profesionales, etc.), las que, de manera integrada, pueden ayudarlos pase lo que pase, para fortalecer su capacidad de resiliencia en un contexto cambiante en el que su única ayuda será eso y su trabajo de calidad.

  1. Agradezco las aportaciones de colegas de distintas especialidades y perfiles, durante estos días. Gracias a Núria Molines Galarza, Javier Pérez Alarcón, Robert Martínez Carrasco, Roser Sánchez Castañ, Oliver Carreira, Iris Permuy, Nieves Gamonal y Ana Muñoz Miquel.
  2. Foto: El canard digérateur de Jacques de Vaucanson, aclamado en 1739 como el primer autómata capaz de hacer la digestión. Fuente: Wikimedia.

Dora Sales Salvador es doctora en Traducción, catedrática de Documentación en el Departamento de Traducción y Comunicación de la Universitat Jaume I y socia de ACE Traductores. Ha traducido obras de Vikram Chandra, Manju Kapur, Vandana Singh, Kalpana Swaminathan, Alison Wong, Ruskin Bond, Christie Watson, Richard Crompton y Chigozie Obioma, entre otros nombres, para importantes editoriales. Ha sido directora del Instituto de Investigación Feminista y de Género Purificación Escribano de la Universitat Jaume I, del que actualmente es secretaria. Es autora de literatura infantil y juvenil.

IA y traducción literaria: las traductoras y los traductores exigen transparencia

Aún hay tiempo de actuar para proteger los oficios artísticos de los algoritmos generativos.

Ya os podéis descargar el pdf del llamamiento de los traductores profesionales a la transparencia en el uso de la Inteligencia artificial aplicada a la traducción. Es una iniciativa de la ATLF y de Atlas, dos asociaciones comprometidas con la defensa de los traductores.
Mía es la versión en español del original francés, hecha para su circulación entre asociaciones hispanohablantes y por la CEATL. Los franceses siempre se anticipan en la defensa de los derechos de nuestra profesión mientras los españoles cantan las gracias de las maquinitas. Veo la ventaja de programas como Trados para traducción pragmática y de grandes cantidades de documentos, de derecho por ejemplo, con terminología jurídica o especializada, que por fuerza se repite. Pero en traducción literaria, e incluso de no ficción, textos basados en plantillas como pueden ser los recetarios o los folletos e instrucciones, si el traductor físico no realiza la corrección o el “barrido de calidad final”, lo único que está haciendo es descargar sobre el corrector que venga después, y que todavía no puede ser un programa informático, una tarea que le corresponde.

Aquí se encuentra el texto en diferentes lenguas, incluido español
https://atlf.org/tribune/

Observatorio de la traducción Automática – Assises de la traduction 39

Para completar los datos y conceptos resumidos en la tribuna, este video recoge las intervenciones de varias especialistas en traducción automática y desarrollan interesantes puntos sobre el impacto de la filosofía de las nuevas tecnologías en el mundo empresarial, y en la profesión de traductor, tanto con respecto al traductor como a la empresa editorial. Quizá la primera intervención debe escucharse más de una vez para asimilar los muchos y fascinantes datos que comunica a un ritmo que no es el más adecuado para una conferencia en donde la mayoría de los asistentes tiene un conocimiento aún superficial del tema. 

Conversacion sobre la traducción automática – Arles

Una mesa redonda en torno a los problemas e inquietudes que está provocando el uso de herramientas de traducción automática para textos literarios. Está en francés y corresponde al último encuentro de profesionales en Arles, en noviembre. Se describe la situación, se comentan los datos a partir de una encuesta a la que respondimos más de mil traductores, se discute acerca de las actitudes e imposiciones de los grandes editores -los que trabajan con grandes volúmenes de texto–, y ofrecen alternativas sobre tarificación y opciones de negociación sobre posibles derechos de autor.

Entrevista a Olivier Mannoni, traductor de Mein Kampf al francés,

 

http://www.europe1.fr/emissions/l-interview-verite/mein-kampf-des-raisonnements-deviants-et-pervers-2642099

Olivier Mannoni, prestigioso traductor de alemán al francés, es el autor de la última versión del libro de Adolf Hitler, Mein Kampf (Mi lucha). La anterior versión era de 1934. De forma muy sintética, Mannoni establece la necesidad de esta nueva traducción, tanto sobre la terminología, el tipo de francés utilizado, sin olvidar las modernas formas de abordar un texto.

El proyecto ha causado cierto escándalo, el traductor defiende su interés para los historiadores, a lo que se añadirá un estudio anotado que añadirá contexto y cruce de textos y de reflexiones.

Considerando los últimos acontecimientos en Francia, el libro de Hitler puede contribuir a esclarecer el origen de los peligrosos titulares y manifestaciones de determinadas personas y grupos ligados a la extrema derecha.


 

Traducir con máquinas, traducir como máquinas, en El Trujamán

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Alfabeto cirílico

Instituto Cervantes, El Trujamán, 29-05-2014

Decidida a encontrar una descripción cabal de las llamadas memorias de traducción y del término «localizar» cuando no significa ubicar o dar con el paradero de alguien, leí Les tecnologies de la traducció, de Antoni Oliver, J. Moré y S. Climent. Por esos días, recibí un par de mails que trataban justamente del peliagudo asunto de los programas de traducción asistida —Trados, etc.— y de las exigencias variopintas que pretenden imponer algunas agencias y grandes compañías en su intento de abaratar costes.

En el primer correo, una agencia italiana enviaba una circular en inglés señalando que, para pasar al fichero definitivo de sus colaboradores en activo, era requisito indispensable acreditar el conocimiento y experiencia en el uso de programas de traducción asistida. Su argumento apelaba a la modernidad, al trabajo en equipo y a la necesidad de tomar en consideración a los diferentes eslabones de la cadena para mantener bajo control el flujo de trabajo. En fotografía, el concepto «flujo de trabajo» alude a las rutinas que el profesional idea y establece para rentabilizar su tiempo ante la pantalla porque debe manejar un gran volumen de imágenes; los programas de retoque fotográfico han incorporado distintos menús que ofrecen métodos rápidos de archivo, clasificación, etc., de cientos de imágenes a la vez. No parece que los tratamientos de texto habituales ofrezcan similares prestaciones ni que las tecnologías de ¿apoyo? a la traducción tipo Trados o Wordfast sean gratuitas o baratas ni puedan aprenderse de forma intuitiva o baste un sencillo manual de instrucciones. Con todo, lo más destacable me pareció el énfasis en la idea del trabajo en serie; la circular recordaba que el traductor debía comprometerse a asumir que la fluidez de su trabajo condicionaría el ritmo de los otros miembros. Imaginé —¡adiós a la bohème y a la absenta para desayunar!— una cadena de producción en el mejor estilo fábrica de automóviles filmada por Chaplin… y como creo que no se pueden plantear estas exigencias sin la contrapartida de un volumen de ingresos garantizado, no respondí al mail.

Poco después, en respuesta a la consulta de una colega francesa tras recibir un correo de AmazonCrossing, la Asociación de Traductores Literarios de Francia emitía una circular definiendo su posición oficial frente a los movimientos de captación de traductores profesionales por parte de grandes compañías —aquí Amazon, tal vez pronto, Google, etc.— y de agencias de representación de traductores literarios.

La asociación francesa apelaba a la prudencia subrayando que AmazonCrossing pretende saltarse a la torera el código de usos establecido en países europeos como Italia, Alemania y la misma Francia —allá donde la compañía americana ha ido a pescar profesionales con el anzuelo nada apetitoso de renunciar a todos sus derechos y aceptar tarifas tres veces inferiores a las vigentes en el país—. Las llamadas agencias de representación de traductores, copiando el sistema de las agencias literarias, apunta la asociación, no van a la zaga en propuestas ruinosas.

En Por qué la traducción importa, la prestigiosa Edith Grossman, traductora al inglés de Cervantes, Neruda y otros clásicos, afirma que las agencias literarias nunca se han interesado por representar a traductores por los irrisorios beneficios que rinden sus libros. Si ahora surgen estas nuevas empresas no es porque crean que los traductores de best sellers caerán rendidos en sus brazos para que lleven la cuenta de sus ventas a cambio de un suculento porcentaje —hasta un 40 %—; a los traductores conocidos tampoco interesará que la agencia sea el único interlocutor con la editorial ni que les reclame exclusiva; surgen porque la globalización e internet les permite captar traductores en países con un bajo nivel de renta y ofrecerlos a agencias y empresas del primer mundo manteniendo las tarifas bajas que éste requiere pero que en países emergentes resultan fantásticas. El grado de implicación de las asociaciones de traductores literarios defendiendo activamente los logros alcanzados dibuja el perfil profesional de cada país. Me pregunto qué respuestas activas están dando las asociaciones en España.

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Traducción con máquina, no se entiende nada

Un diario como El País no tiene a su disposición traductores, redactores o revisores de inglés a castellano, según se colige del pie de foto que acompaña a la publicada hoy. Horrorizaos… si aún recordáis, como yo, el idioma español.

Zellweger

GTRESONLINE | 27-07-2011
«Por lo menos ya lo hizo en ‘Persiguiendo a Betty’, donde impersonaba a una camarera del Kansas que soñaba con ser enfermera. Y ayer, tras un pedido algo largo en la cadena de cafetería Starbucks, la actriz Renée Zellweger tuvo que recuperar las habilidades aprendidas en el set para llevar a todos los cafés sanos y salvos a su mesa.»

Pero qué bien ha escrito el nombre de la franquicia de cafés americanos. 😀