Los cuentos de una mañana y El último sueño de Edmond About, de Jean Giraudoux, en ebook

 


Ya es posible descargarse la edición digital de mi traducción de Los cuentos de una mañana y El último sueño de Edmond About, de Jean Giraudoux (1882-1994).
He añadido un subtítulo, Cuentos de humor y melancolía, que resume bien el contenido. Yo misma he rediseñado la portada. La ilustración de Le rêve (El sueño) del pintor naíf El Aduanero Henri Rousseau es perfecto como resumen onírico de uno de mis cuentos favoritos: «La carta».

A un precio más que razonable, se puede descargar aquí  ⇒

Ya he hablado de estos relatos en post anteriores. La presentación de la edición chilena en papel (quedan algunos ejemplares, que pueden comprarse desde su web).
Mientras estaba traduciendo, escribí para el Trujamán del Instituto Cervantes algunas reflexiones en torno al tipo de humor del autor de La guerra de Troya no tendrá lugar y La loca de Chaillot, entre otras, y las estrategias de traducción que pedía su estilo.

Me llamó la atención que un veinteañero acertara a combinar una observación de cariz político —la intromisión de la publicidad en los aspectos más íntimos de la vida y la tendencia a hacer espectáculo de ellos, los cambios morales que traía la incipiente revolución industrial— con un humor sin estridencias, que no pocas veces recuerda al de Charlot, un personaje que se daba a conocer precisamente en esos años.
Enlace a los artículos del Trujamán aquí


Le Rêve, 1910 – Henri Rousseau, de la serie de junglas exóticas

El diario de los Goncourt – El caso Lemoine en Jot Down

Deconstruyendo “Mein Kampf”: “Traduire Hitler”, de Olivier Mannoni, en VV.CC.


Este lunes se publicó en Vasos Comunicantes, revista de la Asociación de Traductores Españoles, la segunda parte de mi artículo dedicado al ensayo que el traductor del alemán, el francés Olivier Mannoni, especialista en el periodo nazi –y que fuera un excelente presidente de la Association des Traducteurs Littéraires de France–, ha dedicado a la aventura de traducir el Mein Kampf de Adolf Hitler en la controvertida edición crítica de Fayard.
Espero que mi artículo anime a algún editor a traducirlo al español. Además del interés intrínseco del texto, se añaden las reflexiones de su traductor en torno a los vínculos entre el discurso antisemita y de exclusión del dictador alemán y las nuevas corrientes de ultraderecha que campan por todo el mundo, y de manera harto inquietante en Europa, con los Le Pen en primera línea en el país vecino.

Empieza así:

La última polémica mayor en torno a una traducción ha tenido como asunto la de Mein Kampf (Mi lucha), del dictador alemán Adolf Hitler, y ocupó en Francia incontables páginas de publicaciones y horas de radio y televisión cuando se publicó la noticia de que, aprovechando que el 1 de enero de 2016 el título entraba en el dominio público, la editorial Fayard se proponía ofrecer una nueva traducción, siguiendo el ejemplo de la que se publicaría en Alemania. En ambos casos se trataría de una edición crítica y anotada a cargo de un equipo de prestigiosos historiadores expertos en el periodo nazi, algo imposible hasta entonces porque el depositario de los derechos de autor, el Ministerio Bávaro de Economía, no había permitido nuevas ediciones, ni siquiera las de carácter científico. El Institut für Zeitgeschichte de Múnich, con una gran experiencia en la publicación de fuentes históricas, incluido el periodo nazi, creó un equipo permanente de cuatro historiadores apoyados por una red de expertos. La fecha elegida para publicar su edición crítica fue precisamente enero de 2016, y esta edición sirvió de base a la francesa.

En el país vecino, ediciones Fayard propuso la nueva traducción en francés a un prestigioso traductor especialista en el III Reich, Olivier Mannoni (1960), en cuyo haber destacan la biografía más reciente del Führer: Adolf Hitler, une biographie – L’ascension: 1889-1939, de Volker Ullrich, en dos volúmenes para Gallimard, La Médicine nazie et ses victimes («La medicina nazi y sus víctimas»), de Ernst Klee, y una selección de los diarios de Goebbels y de Alfred Rosenberg. Mannoni entendió que su trayectoria hacía de su nombre la mejor opción. Así la resume en Traduire Hitler:

«Tras una cincuentena de traducciones de obras consagradas a la medicina nazi, al antisemitismo, a la Shoah por balas, a la organización de los campos de concentración, en Auschwitz y en Birkenau, era en definitiva lógico volver a la fuente, tomar de cara y en su integralidad la traducción de Mein Kampf y proponer un texto utilizable en francés para los historiadores, los lectores interesados así como para mis colegas. De modo que acepté, con la reserva de las condiciones habituales que exijo para este tipo de trabajos: no una publicación “en bruto” del texto fuente, sino acompañada de un aparato crítico sólido establecido por historiadores».


Portada Traducir a HitlerContinúa aquí: https://vasoscomunicantes.ace-traductores.org/2024/02/05/deconstruyendo-mein-kampf-traduire-hitler-de-olivier-mannoni-maria-jose-furio-i/

Aquí el enlace a la segunda parte:https://vasoscomunicantes.ace-traductores.org/2024/02/12/deconstruyendo-mein-kampf-traduire-hitler-de-olivier-mannoni-maria-jose-furio-y-ii/

Terje Sinding, traductor noruego del Nobel Jon Fosse

Terje Sinding

Presento una entrevista a Terje Sending, el traductor que dio a conocer en francés la obra del flamante nobel de literatura Jon Fosse, entre muchos otros. Aquí se habla de las retraducciones, de cómo una buena traducción inspira montajes que llevan al público a las salas. Se ha comentado mucho que en el Reino Unido era totalmente desconocido y que la única referencia de Fosse era un montaje de Chéreau; sigue sin haberse traducido, al contrario que en España, donde varias editoriales se han interesado por él. Lo que me interesa es la ola expansiva que de golpe cae sobre los traductores cada vez que se revela el nombre del nuevo galardonado. El tema de si Fosse se corresponde con el tipo clásico de hombre blanco, de edad madura y europeo es una manera estrecha de considerar el premio, que cada vez tiene menos relevancia

 

UN ZORRO CON GAFAS DE ZORRO 

Retrato en forma de entrevista de Terje Sinding por EMMANUÈLE SANDRO

¿Por qué Terje Sinding me ha citado en este barrio del distrito XII de París? Porque durante los diez primeros años que siguieron a su llegada a Francia, este fue para él el centro del mundo. Vivía en este distrito cuando trabajaba como secretario de redacción en la Comédie-Française, así recupera sus veinte años en el barrio, me explica este hombre apuesto mientras recorre las calles con el gesto desenvuelto del verdadero urbanita. ¿El francés? ¿Y el teatro? ¿Y por qué París? ¿Cómo?

En 1969, Terje Sinding obtiene una beca de estado de la Universidad de Oslo para una estancia de un año en Francia. Nacido en Stavanger, Noruega, en 1945, cuenta entonces veinticuatro años. Interesado por el teatro, se matricula en el Institut d’études théâtrales y sigue los cursos de Bernard Dort, gran especialista de Brecht. Terje permanece en París más tiempo del previsto y se lanza a elaborar una tesis sobre… Ibsen, bajo la dirección precisamente de Bernard Dort. «En esa época, dice mientras se aparta para cederme paso al entrar en la brasserie que fue su cuartel general, había un problema con las traducciones de Ibsen. Digamos que no eran geniales… El propio Ibsen había concedido la exclusiva al traductor Maurice Prozor. Durante setenta y cinco años se había leído a Ibsen como a un autor francés de teatro menor. Como no estaba satisfecho con las traducciones existentes, para mi tesis traduje varios pasajes. Y me di cuenta de que me gustaba mucho. Así fue como concebí la idea de traducir las doce últimas piezas de Ibsen.»

Terje Sinding se convierte en secretario de redacción en la Comédie-Française, actividad que ejerció durante diez años. En esas fechas desempeñaba el cargo de secretario general Jean-Loup Rivière, que dirigía la colección Le

Spectateur français en la Imprimerie nationale (Imprenta Nacional). «Le comenté que aspiraba a traducir. […] Y durante varios años viví sumergido en Ibsen. Le consagré todos los fines de semanas y todas mis vacaciones. Cuando terminé, sufrí una especie de depresión posparto. Pero las cosas se encadenaron de la mejor manera.» Su primera traducción llevada al teatro fue Rosmersholm, con puesta en escena de Jacques Lassalle, que fuera su profesor en París III y a quien volvió a tratar como administrador en la Comédie-Française. «Ibsen ha seguido y sigue acompañándome.»

Y luego, Terje Sinding descubre a Jon Fosse. «Fue un flechazo, dice saboreando su citron pressé. Yo tenía una amiga dramaturga en Oslo, que me envió su primera obra teatral. Inmediatamente tuve ganas de traducirla. Escribí al agente, al autor y a su editor para averiguar si los derechos franceses estaban libres. Y me puse manos a la obra. Envié mi traducción a Claude Régy. Cuando encuentras cuatro didascalias por página y largos silencios, enseguida te viene él a la mente. No es casualidad que le llamen “el maestro del silencio”. Me intimidaba hasta lo indecible, pero sabía que era un texto a su medida, no había duda. Al cabo de quince días, recibí una letra muy cálida suya.»

Fue Quelqu’un va venir, llevada a escena en el teatro des Amandiers de Nanterre en 1999. El espectáculo recibió mucha atención, con una recepción delirante en Le Monde: «En comparación [con Fosse], los otros teatros, incluso Beckett, parecen recargados de rebuscamiento verbal, de psicología…». De la noche a la mañana, Terje Sinding accedía a la fama y se convertía en «el que traduce a Ibsen y a Jon Fosse». La lista de piezas de teatro que Terje ha traducido y han sido llevadas a escena es extensa, pero encontramos a los mismos  dramaturgos –Ibsen y Fosse, por supuesto, pero también a Strindberg, Arne Lygre, Henning Mankell y a Magnus Dahlström…– y a los mismos directores –Régy y Lassalle puntúan su trayectoria. Mientras escribo estas líneas, se está representando Le Fils (El hijo), de Jon Fosse en su traducción en el teatro de la Madeleine, con montaje  de… Jacques Lassalle. Sí, salta a la vista que Terje Sinding es un tipo fiel. 

¿Es preciso ser un hombre de teatro para traducir teatro? «En alguna ocasión he trabajado en la mesa con los actores, pero es algo que hago cada vez menos, porque ahora vivo en Montpellier. Las obras de teatro que he traducido se montan regularmente. Esto me da

la oportunidad de revisar mis textos…» Sí, pero ¿y las tablas? «Llegué a interpretar algo en Noruega, pero siempre me he sentido más tentado por la puesta en escena. Lo he probado un poco. Sé que es útil haber sido actor y director de teatro, pero las cosas se orientaron hacia la traducción, y está muy bien así.»

insomnie by jon fosse and terje sinding

¿Quiere eso decir que ha podido vivir de sus traducciones? No, durante mucho tiempo tuvo que dedicarse en paralelo a la enseñanza. «Pero en tres años, con el encargo de una nueva traducción de Mademoiselle Julie (La señorita Julia) por una joven compañía de Lausana gané tanto como con todo el resto. Siguieron tres montajes de este texto en el teatro de la Colline, en el TNP de Villeurbanne y en Avignon con Juliette Binoche…», comenta, como si no llegara a creerse su suerte.

Además de teatro, Terje ha traducido numerosas novelas, entre ellas cuatro de Per Petterson. «Leí una crítica en la prensa noruega, no busqué más. Al cabo de un año recibí una llamada de las éditions Circé que lo habían leído en alemán…» Este editor publicó dos libros de Petterson y otros dos por Gallimard: Pas facile de voler des chevaux (Salir a buscar caballos) y  Maudit soit le fleuve du temps (Yo maldigo el río del tiempo). Y luego, muy recientemente, llegó el hermoso proyecto de Tomas Espedal, Lettre (une tentative) [Carta (una tentativa)], por el que Terje ha batallado mucho hasta que la editorial Actes Sud decidió publicarlo. En paralelo y durante cinco años, tradujo un policiaco por año para Presses de la Cité. «Uno de los placeres de este trabajo es poder pasar de un texto de altísimo nivel a un texto para el gran público. La novela policiaca, cuando está bien hecha, me divierte mucho.»

Mi café con leche se enfría en la taza. Ha llegado el momento de hacer mi inocente pregunta, siempre la misma, que por muy banal que sea me da la clave de la manera de traducir de mi interlocutor. ¿Pegado a la fuente o al destinatario? «Estuve muy influido por Antoine Vitez. Al principio fui, naturalmente, un traductor pegado a la fuente. Puede considerarse una reacción saludable, ya que el teatro es un ámbito donde se adapta demasiado, hasta trasplantar la acción a Francia, a traducir las alusiones a la política americana en alusiones a la política hexagonal, a afrancesar los nombres de los personajes… Pero paulatinamente y para determinados textos volví sobre mis pasos: a fuerza de ser literal, se llega a resultados surrealistas, a un callejón sin salida.» ¿Y el quid de las características específicas del teatro? «La oralidad literaria continúa siendo una lengua literaria. No son réplicas cazadas al vuelo. Tiene que sonar justo, y que al mismo tiempo respete una red de sentidos. El director de escena necesita apoyarse en esa red. Por eso se produce una gran pérdida cuando ocupan el lugar del traductor y perpetran un patchwork de varios textos escénicos. Puede que funcione, pero forzosamente se aparta del original…»

Bien, hemos hablado de teatro. ¿Y la novela? «La primera parte del texto de Espedal es un grito de dolor en el límite de lo que puede articularse, pero architrabajado. Sentí a la vez miedo, la excitación y el placer de enfrentarme a un texto de semejante calibre. Cuando no me sale la traducción, busco ir palabra por palabra. A veces me decía: no me voy a atrever. Pero luego salía.» Terje escucha mis preguntas. Y prosigue. «También procuro buscar los ritmos. El noruego es un idioma más gutural y muy acentuado, comporta muchas aliteraciones y duplicación de adjetivos. En cuanto puedo reproducirlo en francés, no dudo en hacerlo.»

Aparte su vaso vacío, yo mi taza llena y deja sitio entre nosotros para Lettre (une tentative) de Tomas Espedal en la mesita de café. El libro se abre por la página 75.

[…] en rev med briller, en brillerev, med revebriller, revner du? Jeg river bildet av deg i stykker. Min rev så hard.

«¿Ves? Hay una cadena de aliteraciones que conservar.

Tenemos rev = renard/zorro, revne = craquer (creerlo), rive i stykker = déchirer/rasgas o desgarrar. Literalmente da:

[…] un renard avec des lunettes, un renard à lunettes, avec des lunettes de renard, tu craques ? Je déchire ta photo. Mon renard si dur. (Un zorro con gafas, un zorro con gafas, con gafas de zorro, ¿puedes creerlo? He roto tu foto. Mi zorro tan duro.)

Me he permitido algunas acrobacias con el sentido para mantener las aliteraciones:

[…] un renard avec des lunettes, un renard à lunettes, aux lunettes de renard, tu renaudes? Je rature ta photo. Mon renard si dur. (“renaudes” = ? // raturer = rayar, arañar; la aliteración se compone de sonidos “r” y “d”)

La traducción es una escritura. No me siento escritor, pero me siento autor. No soy un escritor frustrado, puedes escribirlo. Soy un traductor afortunado. Me conviene eso de avanzar enmascarado, oculto detrás del texto ajeno. Traducimos con todo lo que somos. Como sin querer, tengo la impresión de expresarme, de decir cosas mías.  Trabajamos con las palabras de otros, nos las apropiamos, las devolvemos en otro idioma, igual que el actor con su voz, su cuerpo… Al traducir a autores noruegos, recupero un universo que ha sido mío, y que dejó de serlo, como con Jon Fosse: esos paisajes anegados por la lluvia, esos pueblos sumidos en el silencio… Me produce una gran felicidad traducir eso. Forma parte de mí.»

La entrevista ha terminado. Terje se levanta. Yo decido quedarme un rato más en la brasserie, para capturar los últimos ecos de nuestra conversación. ¡Ah! Un detalle que por poco olvido. La víspera de este precioso encuentro, Terje Sinding recibió la Orden del mérito de su país natal en la embajada de Noruega en París, en presencia de la mayoría de sus editores, de la agente literaria Berit Gullberg, de Jacques Lassalle y de varios amigos traductores. La ceremonia se desarrolló a imagen suya: marcada por el gusto de compartir, por la fidelidad y la sencillez.

BIBLIOGRAFÍA SELECTA
DEL NORUEGO

Tomas Espedal, Lettre (une tentative), novela, Actes Sud, 2012
Jon Fosse, Melancholia I, novela, P.O.L, 1998
L’Enfant et le Nom, teatro, l’Arche, 1998
Quelqu’un va venir y le Fils, teatro, l’Arche, 1999
Et jamais nous ne serons séparés, Un jour en été y Dors mon petit enfant, teatro, l’Arche, 2000
Melancholia II, novela, Circé, 2002
Visites y Variations sur la mort, teatro, l’Arche, 2002
Et la nuit chante y Hiver, teatro, l’Arche, 2003
Matin et soir, novela, Circé, 2003
Rêve d’automne, Violet y Vivre dans le secret, teatro, l’Arche, 2005
La Remise à bateaux, novela, Circé, 2007
Insomnie, novela, Circé, 2009
Je suis le vent y Les jours s’en vont, teatro, l’Arche, 2010

Henrik Ibsen, les Douze Dernières Pièces, 4 vol., Imprimerie nationale, 1990 – 1994

Arne Lygre, Maman et moi et les hommes, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 2000
Homme sans but, teatro, l’Arche, 2007

Per Petterson
Jusqu’en Sibérie, novela, Circé, 2002
Dans le sillage, novela, Circé, 2005

Pas facile de voler des chevaux, novela, Gallimard, 2006
Maudit soit le fleuve du temps, novela, Gallimard, 2010

DEL DANÉS

Peter Asmussen
Brûlé par la glace, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 1998

Herman Bang, Plaisirs d’été, novela, Circé, 1998

Ludvig Holberg, Jeppe du Mont et Don Ranudo de Colibrados, teatro, Théâtrales, 2004

Peer Hultberg, Préludes, novela, Circé, 1999

DEL SUECO

Magnus Dahlström,
L’Épreuve du feu, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 2000
L’Usine, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 2002

Henning Mankell,
L’Assassin sans scrupules Hasse Karlsson, teatro, l’Arche, 2003
Ténèbres, teatro, l’Arche, 2005
Des jours et des nuits à Chartres, teatro, l’Arche, 2011 

August Strindberg,
La Sonate des spectres, teatro, Circé, 2003
Pâques, teatro, Circé, 2006
Mademoiselle Julie, teatro, Circé, 2006
Créanciers, teatro, Circé, 2011

Prólogo a “Los cuentos de una mañana”, de Jean Giraudoux

Mistinguett
La actriz Mistinguette, ¿inspiración de Guiguitte?

Subo aquí el prólogo del libro de cuentos que en 2017 publicó la editorial chilena LOM.
Me dicen que aún quedan ejemplares; es posible comprar pasando por la web de la editorial, el precio en pesos es el equivalente a diez euros aprox.

Descargar el prólogo aquí

Los pastiches de Proust. Presentación

proust retrato cortado

Presentación de mi traducción, que ha publicado este mes Jot Down Books. Podéis leerlo en Jot Down

Descargad el enlace: §  Presentación para Academia edu

Entrevista a Santiago Artozqui por su traducción de Amanda Gorman

por Tiphaine Samoyault

3 diciembre de 2022

Publicada por En attendant Nadeau

Entretien avec Santiago Artozqui

Hace dos años, la traducción del poema de Amanda Gorman leído durante la ceremonia de investidura de Joe Biden, «The Hill We Climb»,  arrojó una luz inesperada sobre la actividad de traductoras y traductores. La polémica en torno a la cuestión de saber quién debía o podía traducir ese poema tuvo una repercusión internacional. ¿Había que ser una mujer negra para traducir el poema? El debate entre universalistas y esencialistas estalló con fuerza en los Países Bajos, España, Francia… Nuestra postura era más pragmática. El lustre de un poema como ese, leído en esas circunstancias, daba a una joven poeta negra en Estados Unidos una extraordinaria visibilidad de la que podían beneficiarse, en el exterior, traductoras y traductores todavía menos visibles. Dos años después, a nuestro colaborador Santiago Artozqui se le confió la colección de poemas de Amanda Gorman que incluye ese poema concreto, además de muchos otros. Santiago Artozqui ha respondido a nuestras preguntas acerca de las particularidades de este encargo, y acerca de su trabajo sobre una poesía muy experimental y formalmente inventiva.

Amanda Gorman, Poèmes. Donnez-nous le nom de ce que nous portons. Trad. Del inglés (Estados-Unidos) por Santiago Artozqui. Fayard, 240 págs., 18 €


¿Podría  hablarnos de la historia de esta traducción?

En 2021, Juliette Lambron, que era entonces editora en Fayard, me llamó para proponerme este proyecto y me hizo firmar un acuerdo de confidencialidad, dado que el libro debía publicarse simultáneamente en todo el mundo el 4 de diciembre de 2021. Se trataba, por lo tanto, de un proyecto de traducción extraordinariamente rápido y ultraconfidencial (ninguna comunicación por internet). Yo disponía de varias semanas y no debía mencionar el proyecto a nadie. Empecé con una mezcla de excitación –era un proyecto prestigioso– y de inquietud: ¿cómo proceder? ¿Debía enviar mis traducciones una a una o bien esperar a tener un primer borrador completo, obligando  así a la editora a confiar en mi opción? Opté por la segunda solución, ya que cuando se traduce una colección, hay que trabajar con las referencias, los ecos, las aclaraciones ulteriores. De modo que al cabo de tres semanas envié una primera versión de la recopilación traducida, un primer borrador que ya tomaba en cuenta numerosas características formales de la colección (juegos de palabras, aliteraciones y asonancias, trampas contextuales de traducción –todo lo que hace referencia a los movimientos negros, a la sociedad americana tal y como ella la pinta—, porque su poesía es muy militante). El desafío radicaba en respetar la forma poética siendo al mismo tiempo fiel a las cuestiones políticas, que la traducción no debía subestimar pero tampoco exagerar. ¿Cómo traducir, por ejemplo, «negro» en este o en aquel contexto, «riot», que según los casos puede significar revuelta, motines o disturbios? Este contexto pedía un esfuerzo  de explicitación sin dar la impresión de impartir un curso: el texto es primero y ante todo un libro de poesía.

Nosotros estábamos listos para la publicación mundial prevista en diciembre de 2021.  Sin embargo, el agente de Amanda Gorman tardó mucho tiempo en respondernos, lo que retrasó la salida. Fayard terminó por programar la publicación para la primavera de 2022. Luego, como la guerra en Ucrania saturó el espacio mediático, el editor prefirió esperar a la rentrée literaria 2022.

¿Cree que lo eligieron por ser un traductor negro?

Sí, absolutamente, y por petición expresa de Amanda Gorman, que sostiene una posición que podría calificarse de esencialista. Ella quiere que sea un.a negro.a quien transmita lo que ella enuncia y lo que ella cuenta. Al margen del esencialismo, también la mueve un espíritu de positive action: siendo sensible al desequilibrio de representatividad entre la población negra y la población que traduce en Estados Unidos (desequilibrio que, de otro lado, es el mismo en la mayoría de países), intenta contribuir a invertir la tendencia que consiste en favorecer a aquellas y aquellos que tienen una posición social más favorable. Yo creo que el esencialismo es una completa idiotez (no es necesario tener barba blanca para traducir a Tolstoï) ; pero me adhiero a una posición de esencialismo estratégico y puntual, que puede tener sentido en un determinado momento histórico: no se traduce solamente el texto, sino también el  símbolo que ese texto comunica.

Pero ¿qué es una voz negra? Yo no sé, además, si yo soy una voz negra. Yo me siento menos negro que no-blanco. Es el problema del mestizo: en todas partes es de otro lugar. Aunque yo me siento no-blanco de una manera muy positiva.

Amanda Gorman durante la investidura presidencial de Joe Biden

¿Ha sentido al traducir que compartía una experiencia con la autora?

Conozco muy bien el significado de la comunidad en Estados Unidos, pero también sé que la comunidad no tiene el mismo sentido en Francia; además, me siento muy  europeo en mi cultura. Si, como ya he dicho alguna vez, me hubiese instalado durante largo tiempo en Estados Unidos, muy probablemente me habría adherido a esta cuestión de la comunidad. En Francia, me siento dentro de una minoría, pero no dentro de una comunidad. Me siento miembro de un grupo de no-blancos minoritarios que están obligados a justificar su valor, su legitimidad, el hecho de tener derecho a estar donde están. En contrapartida, las problemáticas que afectan a la inmigración encuentran una resonancia en mi experiencia. Un poema construido a partir de frases de negros que se trasladan del sur al norte recuerdan muy bien las palabras que oía en el círculo de españoles inmigrados que frecuentaba mi madre.

Sin embargo, el hecho mismo de que usted me pregunte si, en el contexto de la polémica, me habían elegido por ser negro demuestra bien que existe una diferencia de percepción entre un traductor blanco y  un traductor negro. Antes de la publicidad creada alrededor de la traducción de Amanda Gorman, yo ya traducía a autoras negras. Traducía a Maya Angelou y a  Roxane Gay. En el caso de Maya Angelou, sus herederos procuraron saber quién era yo. En cuanto a Roxane Gay, nadie preguntó nada. Con Amanda Gorman, la cosa llevó más tiempo. Hubo que enviar todo un dossier con la lista de mis traducciones y mi biografía. La cuestión del género, en cambio, no se planteó mientras que la del color sí. Por añadir un elemento que nos saca de estas consideraciones un poco demasiado esencialistas, importa señalar también que se necesitaba un traductor que tuviese la reputación de traducir rápido y bien, ya que en principio el trabajo debía estar enteramente acabado en dos meses.

Usted es hoy un traductor reconocido, con ocho publicaciones este año. ¿Cree que esta traducción representa un punto de inflexión?

Es cierto que esta traducción traerá algunas propuestas. De hecho, ya ha sucedido pues he tenido la suerte de retraducir a Martin Luther King gracias a Amanda Gorman, ella es la autora del prólogo del libro y dio el nombre de sus dos traductores franceses, Lous and the Yakuzas y yo. Entonces se dirigieron a mí para traducir el prólogo y yo propuse retraducir también el texto de Martin Luther King, publicado por Harper & Collins France. El prólogo de Amanda Gorman es impactante, porque evoca la situación común de proferir el discurso y su poema durante la investidura: ambos los enunciaron con la mirada puesta en los monumentos de Estados Unidos. Respecto al texto de King, yo quería retraducirlo porque, en conjunto, las traducciones existentes son bastante catastróficas (en particular la que se encuentra en el sitio de la embajada de Estados Unidos, que es espantosa). Decidí traducir «I have a dream» por «j’ai un rêve» «tengo un sueño» y no por «he soñado», no para darle la vuelta a la traducción habitual que se ha hecho canónica, sino porque no significa ni de lejos lo mismo. Martin Luther King nos habla de su visión, del sueño que alberga para el futuro, no del sueño que acaba de tener. Además, era necesario conseguir que se reconociese el valor poético del texto, su dimensión encantatoria, anafórica, durante mucho tiempo olvidada hasta ahora. Traduciéndolo, sentía la necesidad de leer en voz alta a la vez lo que traducía y mi traducción. Es algo que hago a menudo cuando traduzco poesía.

¿Puede hablarnos de las características formales de la poesía de Amanda Gorman  y de las dificultades de traducción que plantean?

Me impresiona la variedad en la experimentación: lo prueba todo, el hablado-cantado, los juegos sobre la disposición, la tipografía (un poema sobre la barra oblicua, poemas-sms, poemas máscaras, un poema cachalote, un poema tierra, un poema urna), la etimología, con textos sumamente difíciles de traducir, que requieren todo un trabajo de de transposición.

Pero no es solamente una poesía comprometida en la forma. Su poesía es un manifiesto de la actualidad. Amanda Gorman propone un modelo de sociedad hacia el que quisiera que nos dirigiésemos. Es una poesía militante, anclada en el presente, en que el sujeto vive el momento en que vive. Habla de historia, de los disturbios raciales de los años 1960, de Chicago, de la gripe española, de los barcos de esclavos, del sentido de la comunidad como muestran expresiones como «retórica de la reunión», o «Relation-ship» donde el sufijo remite al barco (mantuve la palabra en inglés, ship). Hay también muchas referencias, citas (Marianne Hirsch, Ocean Vuong, Toni Morrison), exergos (Anne Carson); archivos, especialmente de un soldado afroamericano enrolado en Europa al final de la primera guerra mundial, a partir de los cuales compone un poema realmente extraordinario. Ahora bien, en Amanda Gorman el «nosotros» no es simplemente comunitario. En sus notas al final del libro ella explica que ese «nosotros» es también el de su formación universitaria, y lo emplea intencionadamente. Ella escribe poesía, donde a priori todo está permitido, pero, en un mundo de fake news, quiere, sin embargo, que la poesía ofrezca la referencia de sus fuentes.

El problema que plantea la traducción del «we» es que en francés el «nosotros» conlleva construcciones largas: «we met» es «nous nous retrouvions» (nos encontrábamos) o ¡«nous nous sommes retrouvés»!  (nos encontramos). Pese a todo, me pareció necesario conservarlo para traducir el sentimiento comunitario. Por eso, el título francés es muy largo: Donnez-nous le nom de ce que nous portons, son once sílabas contra las seis del título original: Call us what we carry. Por lo demás, he intentado respetar lo que en traducción llamamos los criterios de compensación: las palabras cortas y las frases cortas traducidas en palabras cortas y frases cortas. Mi traducción es rimada en el original cuando lo era, aunque a veces la rima debilita la fuerza del poema, como creo que ocurre en el poema «El milagro de la mañana».

En el posfacio que ha escrito para la recopilación de poesía de Maya Angelou, Et pourtant je m’élève (Seghers, 2021), que también tradujo, habla de la importancia de restituir la voz, la oralidad «de un texto que reivindica una palabra de mujer negra», una «loud voice» (una voz fuerte). ¿Puede decirse lo mismo de Amanda Gorman? 

La voz de Amanda Gorman también tiene esa cualidad percutante, y la oralidad reposa también en lo hablado-cantado. No he tenido problema con lo hablado-cantado ya que en francés soy muy sensible a la prosodia: esa es la razón por la que de joven era fan de Gainsbourg, el único autor-compositor francés que sabía cómo lograr que la lengua sonara «como los ingleses», por ejemplo cuando canta: «J’ai cru entendre les hélices / D’un quadrimoteur mais hélas / C’est un ventilateur qui passe / Au ciel du poste de police» («Creía estar oyendo las hélices / de un cuatrimotor, pero, ay,/ es un ventilador que pasa / por el cielo de la comisaría»). Ahora bien, la oralidad también es reproducir el ritmo, aunque no es algo que pueda conseguir a la primera: primero tengo que ver algo para poder luego dar a oír, la visión precede a la escucha, aunque ambos sentidos van de la mano en mi trabajo. La reproducción de la musicalidad se consigue de manera plurisensorial.

Declaraciones recogidas por Tiphaine Samoyault

Traducción del francés María José Furió

Yourcenar – Baldwin – Darrieussecq

Cavafy edición vieja gallimard

Yourcenar / Baldwin / Darrieussecq: de las bellas infieles al wokismo, (I) en Vasos Comunicantes


Creo no equivocarme al decir que la imagen de Marguerite Yourcenar que la mayoría tenemos es la de una escritora de temas históricos, muy erudita, de estilo denso y elevado, que sus muchos detractores llaman pompier. Estaba leyendo de forma desordenada el segundo volumen de entrevistas recopiladas por The Paris Review publicadas en español por Acantilado (entrevista traducida por Gonzalo Fernández Gómez) y, al descubrir que los escritores que decían cosas más interesantes no eran necesariamente los que más me gustaban, me zambullí audazmente en la entrevista, publicada en primavera de 1988, que Susha Guppy le hizo a Yourcenar y que la autora de Memorias de Adriano no llegó a revisar ni a ver publicada pues murió en 1987.

Hacia el final, Guppy le pregunta por su más reciente incursión en la traducción, la versión francesa de la obra teatral The Amen Corner —o El rincón de los Amén— del hoy muy reconocido James Baldwin.

–Acaba de traducir al francés The Amen Corner, de James Baldwin, y me consta que no solo lo admira como autor, sino que además tiene una buena amistad con él. ¿Qué opina de su trabajo actual?
Yourcenar responde de un modo que hoy parece muy desenvuelto respecto a los problemas de su buen amigo.

–Baldwin ha escrito algunas páginas admirables, pero le falta coraje para llevar sus conclusiones hasta las últimas consecuencias. Tendría que haberse atrevido a golpear más fuerte. Ha tenido una vida muy dura. Fue uno de los nueve hijos de una familia pobre de Harlem. A los quince años era predicador; a los dieciocho, fugitivo. Trabajó en lo que pudo, primero en el Ejército, durante la guerra, luego en la calle, ganando lo justo para sobrevivir. De alguna forma se las arregló para ir a París, donde fue a parar a la cárcel por el crimen de no tener residencia fija ni profesión. Ahora tiene problemas con la bebida, pero muchos escritores estadounidenses han sido alcohólicos, tal vez a causa del puritanismo que domina el alma estadounidense desde hace tanto tiempo. Sin embargo, cuando un estadounidense es generoso, cordial e inteligente, supera a los europeos. Yo conozco por lo menos a cinco o seis que responden a esa descripción.

De esta indiscreta parrafada me interesó la frase «le falta coraje para llevar sus conclusiones hasta sus últimas consecuencias. Tendría que haberse atrevido a golpear más fuerte». La información recabada me dice que The Amen Corner fue la primera obra teatral de Baldwin, escrita en 1954 durante su primera estancia en Francia, entre 1948 y 1957, y que aborda asuntos que definieron su carrera: la pobreza, el racismo y el papel de la iglesia en la vida de los negros americanos. La intriga gira en torno a la guerra que libran sor Margaret Alexander, pastor de una iglesia negra «de esquina» en Harlem, y su exmarido Luke, músico de jazz, por el alma de su hijo David. Yourcenar la tradujo en la década de los 80, tres décadas después de su estreno, por lo que es difícil saber si el coraje y las conclusiones más arriesgadas que echa de menos eran de tipo ideológico o expresivo.

sigue aquí →: Yourcenar / Baldwin / Darrieussecq, 1
Y la segunda parte del artículo, aquí: Yourcenar, Baldwin, Darrieussecq, 2

Traducción de Marie Darrieussecq

Tiros, disparos, pistoletazos…

Marie-Henri Beyle, 1783 – 1842, más conocido como Stendhal. Escritor francés del siglo  XIX. (Photo by: Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images)

 

Fernando Iwasaki, escritor y ensayista peruano afincado desde hace décadas en Sevilla, es un amante de la obra de Stendhal, y me consta que especialmente de La cartuja de Parma, así que no ha de extrañarnos que le dé vueltas a las versiones más o menos canónicas de expresiones o frases célebres como este coup de pistolet au milieu d’un concert. El 13 de junio, en la revista de domingo de El País se publicó el artículo que titula este post; en él el autor de Las palabras primas reflexiona sobre diferentes versiones, demostrando una vez más que es uno de los pocos escritores en español que lee mucho y bien tanto a clásicos como a contemporáneos.

Vale la pena explicar cuál fue mi propuesta, pues por restricciones de espacio la mención a mi opinión queda reducida a que pistoletazo no me convence. Veamos primero cómo me plantearía trabajar el estilo de autores de otra época y del calibre de Stendhal.

  • Creo que hay que traducir teniendo conocimiento del contexto, por eso he buscado el original en la página francesa de Gallica -donde están escaneados facsímiles de miles de textos.
    Texto original de La Chartreuse de Parma:
    https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k113410t/f404.item.r=pistolet

    Es importante conocer el estilo y el tono general. Suelo evitar las rimas internas, aunque aquí en francés son muy evidentes: Littéraire (er) pistolet/concert, grossier/refuser

    Te envío varias propuestas; 
    La primera es la que me parece más cercana al original. Empieza con el complemento circunstancial para marcar un énfasis y a continuación dar la frase “para el recuerdo”, es decir para la cita. “Pistoletazo” no me gusta mucho pero desde luego conviene a la época. “Quelque chose de grossier” es literalmente “algo grosero“, pero prefiero “grosería” porque además recuerda otro tópico, el que afirma que es una grosería hablar de política/religión/dinero/sexo en la mesa. Como estos son los temas de la literatura, entiendo la frase como una paradoja irónica. 
     
    La politique dans une oeuvre littéraire, c’est un coup de pistolet au milieu d’un concert, quelque chose de grossier et auquel pourtant il n’est pas possible de refuser son attention.  

    * En una obra literaria, la política es un pistoletazo en medio de un concierto, una grosería a la que sin embargo no es posible negarle nuestra atención. 

    * La política en​ una obra literaria es un disparo en medio de un concierto, burdo estampido al que sin embargo es imposible no prestar atención.  

    En la segunda propuesta mantengo el orden del original, con el CC después del sujeto, pero cambio pistoletazo por disparo ; ahora bien, como falta la sonoridad de la pistola, he probado con “estampido” y cambiado la frase negativa, muy habitual en francés, por la forma afirmativa “es imposible” seguida de la negativa (no prestar atención).
    En lugar de estampido, he pensado en detonación, pero si optaba por esta iba a encontrarme con las famosas rimas detonación/atención y lo he dejado al margen. 

  • En una obra literaria, la política es un pistoletazo en medio de un concierto, una grosería a la que, sin embargo, no podemos rehusarle nuestra atención.

    La tercera es muy parecida a la primera pero he traducido “refuser“: rechazar, negar por rehusar, ​que mantiene el estilo
    general. 
    • …algo grosero/obsceno y a lo que sin embargo no es posible negarle la atención.  

en esta última variante he probado con  “obsceno” porque significa algo fuera de lugar, que es de lo que está hablando Stendhal; he mantenido la copulativa, porque aquí sí es correcto, es decir porque separa sintagmas diferentes;  
En conclusión: siempre me planteo varias alternativas con este tipo de texto. Es una combinatoria, pero la decisión la tomo cuando tengo el texto completo para quedar cerca del original sin que chirríe al oído. 

Tiros, disparos, pistoletazos

Me refiero a Tiros en el concierto. Literatura mexicana del siglo V (1997) y Un pistoletazo en medio de un concierto. Acerca de escribir de política en una novela (2008). Ambos libros son brillantes y del todo recomendables, aunque el cometido de estas líneas no es comentar sus contenidos, sino advertir la simetría de unos títulos inspirados en distintas traducciones de una misma novela.

Así, en el capítulo XXIII de La cartuja de Parma, mientras Bruno le informa a la duquesa Sanseverina del fallecimiento del príncipe, el omnisciente narrador se permite la siguiente reflexión: “La politique dans une oeuvre littéraire, c’est un coup de pistolet au milieu d’un concert, quelque chose de grossier et auquel pourtant il n’est pas possible de refuser son attention”. La primera traducción al español del libro la realizó Manuel G. Morente en 1917 para la benemérita editorial Calleja y aquel pasaje quedó así: “La política, en una obra literaria, es como un pistoletazo en medio de un concierto, es una grosería a la que, sin embargo, no se puede negar atención”. La frase es tan sencilla y su mensaje tan plástico que podemos concentrarnos en las diferentes versiones de la afirmación principal interpretadas por los mejores traductores de Stendhal al español.

Así, a vuelapluma tenemos: “En una obra literaria, la política es como un pistoletazo en medio de un concierto” (Josep Farran y Mayoral); “La política en una obra literaria viene a ser lo que un tiro en un concierto” (Manuel Machado); “Hablar de política en una obra literaria produce el mismo efecto que disparar un pistoletazo en medio de un concierto sublime” (Augusto Escarpizo); “La política, en una obra literaria, es como un disparo en medio de un concierto” (Antonio Vilanova); “La política en una obra literaria es un pistoletazo en medio de un concierto” (Consuelo Berges), y “La política, en una obra literaria, es como un disparo en mitad de un concierto” (Carlos Pujol). Como se puede apreciar, el estrépito es el mismo, pero gracias a los títulos de sus libros, podemos intuir que Christopher Domínguez Michael leyó La cartuja de Parma en la traducción de Machado —que no circuló en España hasta que Espuela de Plata la publicó en 2018— y Belén Gopegui en la de Consuelo Berges, porque además incluyó la cita literal como epígrafe de su ensayo.

Afinar para traducir

El asunto no es baladí, porque estaríamos quitándole importancia al trabajo de los traductores literarios, noble especialidad que deseo reivindicar en estos tiempos de dispensadores macarrónicos premunidos de inteligencia artificial. Y si una frase tan sencilla consiente tiros, disparos y pistoletazos, reconozcamos la enorme dificultad de traducir ensayo, poesía o narración. A la traductora María José Furió —por ejemplo— no le agradaría usar “pistoletazo”, pero entiende que por la época y el contexto era la opción más razonable. ¿Tanto hay que afinar para traducir? Rafael Accorinti —traductor del inglés al español— ha reflexionado al respecto para explicar la diferencia que existe entre traducir The Sound and the Fury (1929), de William Faulkner, como “El sonido y la furia” o “El ruido y la furia”, así como por qué A Room of One’s Own (1929), de Virginia Woolf, sería más apropiado traducirlo como “Un cuarto propio” en lugar de “Una habitación propia”. El título que la escritora Remedios Zafra eligió para su ensayo Un cuarto propio conectado: (Ciber)espacio y (auto)gestión del yo respalda la traducción de Borges y la reflexión de Accorinti.

El título apropiado, en Vasos Comunicantes

Este artículo puede leerse entero en la revista de la ACETT Vasos Comunicantes, núm. 58 de julio de 2021

Elegir el título de un texto traducido es una de las prerrogativas que el editor se reserva para procurar la comercialidad del “producto”, por lo que no acostumbro a poner pegas si es distinto del que yo les propongo. A fin de cuentas, el editor sabrá si se parece demasiado a otro de su catálogo o de la competencia o si confundirá al lector sobre el género literario al que pertenece. El título original francés Venise.net, de Thierry Maugenest, una novela de intriga cuya estructura se ordena en correos electrónicos entre los distintos personajes, se cambió por El lienzo de Tintoretto, más explícito sobre el asunto detectivesco. Cuando el autor es un desconocido en nuestro mercado, conviene multiplicar las opciones de lanzarlo.

            Sin embargo, a veces podemos cuestionar la decisión del editor y marginar nuestra resignación de obreretes del intelecto para preguntarnos si hay que defender una coherencia intelectual, que a medio y largo plazo beneficiará al editor en el mercado global.

El sociólogo Alain Touraine (1925-) Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010

A saber, el título del ensayo del sociólogo francés Alain Touraine, Penser autrement, fue traducido por los editores como La mirada social. Un marco de pensamiento distinto para el siglo XXI. El título original hace referencia directa al lema de Michel Foucault, recogido en el segundo volumen de su Historia de la sexualidad. El uso de los placeres. Mientras leía el párrafo que cito bajo estas líneas, me pregunté qué título habrían elegido los editores de conocer esta referencia: ¿Pensar de otro modo? ¿Pensar distinto/diferente? ¿Otro modo de pensar? Del título y de la trayectoria de Touraine se desprende que el ensayismo francés de la segunda mitad del siglo XX se plantea como un diálogo sostenido en el tiempo, y a veces en la distancia, entre un conjunto de autores que forjaron una trama de reflexión filosófica con una fuerte impronta en el pensamiento occidental.

«Hay momentos en la vida en que la cuestión de saber si se puede pensar distinto de cómo se piensa y percibir de modo distinto de como se ve es indispensable para continuar mirando o reflexionando […]. Pero ¿qué es en tal caso la filosofía hoy –me refiero a la actividad filosófica— si no es el  trabajo crítico del  pensamiento sobre sí mismo? ¿Y si no consiste en vez de en legitimar lo que ya sabemos, en tratar de averiguar cómo y en qué medida sería posible pensar de modo distinto?[1] »

Conservar el vínculo entre el ensayo de Touraine y el referente implícito de Michel Foucault significaría que la colección –si no la casa editorial en conjunto— tiene un discurso intelectual propio, un discurso además consciente, decidido y sopesado, no solamente un catálogo heredado de nombres de referencia de la filosofía contemporánea, que se mantiene en cartera porque cierto número de ellos aún se vende y algunos forman parte –¡aún!– de los programas de estudios universitarios españoles e hispanoamericanos.

Portada de la edición de Paidós de Foucault, Pensamiento y vida

También para la misma editorial, y de nuevo con Michel Foucault en el horizonte,  traduje el Michel Foucault. Sa pensée, sa personne, de Paul Veyne. La editorial decidió ese Pensamiento y vida, que me parece francamente acertado considerando el tono del ensayo, aunque no se trata estrictamente de una biografía intelectual rigurosa porque está muy matizada por la amistad que unió a ambos intelectuales –o sesgada en la amabilidad de la perspectiva, como demuestra en su explicación de los hechos en torno a la muerte por sida de Foucault. Dicho sea de paso, creo que Paul Veyne es uno de esos autores a los que cualquier traductor le toma simpatía, por su tono ponderado y sus tomas de posición nunca estridentes. Sin embargo, para este ensayo me pareció adecuado proponer un título menos impersonal, o menos tópico y general que el que sugería La pensée, la personne, y adoptar la alternativa que Veyne da en el prólogo: El samurai y el pez rojo.

            Me pareció más interesante porque intrigaría al lector al sacarlo de las rutinarias expectativas de la retórica filosófica o ensayística, como se empeñaba en conseguir el propio objeto de estudio, Foucault. Así, el pez rojo es el que nada dentro de ese pequeño acuario de cristal que son las verdades asumidas de una época y, según Veyne, el autor de Historia de la sexualidad era tan pececillo rojo como cualquiera de sus contemporáneos, una alienación inevitable que él combatió desdoblándose en ese observador que cuestionaba tales ideas. La imagen del samurai se presta a la que cultivó Foucault, no solo en su aspecto exterior sino también en su vertiente de «esgrimista intelectual» que –siempre según Veyne— «manejaba la pluma como si fuese un sable». Que los editores optaran por un título menos colorido, menos audaz, no deja de delatar las inercias ligadas a lo que se considera ensayo serio.

— Nota:

Michel Foucault escribió: Il y a des moments dans la vie où la question de savoir si on peut penser autrement qu’on ne pense et percevoir autrement qu’on ne voit est indispensable pour continuer à regarder ou à réfléchir (…). Mais qu’est-ce donc que la philosophie aujourd’hui – je veux dire l’activité philosophique – si elle n’est pas le travail critique de la pensée sur elle-même ? Et si elle ne consiste pas, au lieu de légitimer ce qu’on sait déjà, à entreprendre de savoir comment et jusqu’où il serait possible de penser autrement ? » (L’Usage des plaisirs, Gallimard, 1984, pp.15-16).

[1] Editorial Gallimard, París, 1984, pp.15-16. En español, este volumen fue traducido por Martí Soler y publicado por Siglo XXI.