Pier Paolo Pasolini – Carta del traductor, 1960


Próximamente Vasos Comunicantes publicará mi artículo sobre el activismo de Pasolini a favor del dialecto y de las lenguas menores. Su trabajo de traductor, aunque acotado en el tiempo, tuvo una influencia decisiva en el conjunto de su obra. Cuando el actor Vittorio Gassman le propuso hacer una versión de la Orestiada de Esquilo para el teatro del que era director, el Teatro Greco di Siracusa -la versatilidad de los artistas italianos de la época involucrados la difusión de la cultura era una militancia que suele pasar desapercibida-, Pasolini se puso a la tarea. El resultado no dejó de causar polémica, que en parte aprovechó como proyectil esta Carta del traductor redactada y publicada a modo de presentación de su trabajo.
El comentario de PPP sobre su relación no solo con el texto sino con la «fertilidad» de la tragedia esquilea es fundamental, ya que define sus objetivos al abordar la propuesta de Gassman; también para su maduración como artista, sustantivo con el que englobar sus numerosas actividades: poeta, novelista, guionista, cineasta, dramaturgo, reportero, ensayista, traductor. Su resumen de la «trama de las tres tragedias griegas de Esquilo» sintetiza el enfoque político, que convenía al proyecto del Teatro de Gassman
.
Abajo: cartel anunciando la representación de la obra en cuestión.


Empecé a traducir la Orestiada por encargo de [Vittorio] Gassman, lo cual quiere decir de improviso. Es cierto que el encargo de Gassman me llegó después de saberse que yo estaba traduciendo a Virgilio –así se cerraba un poco el círculo, pero Virgilio no es Esquilo y el latín no es el griego. Sea como fuere, empecé enseguida con entusiasmo por la bibliografía. ¿Qué otra cosa podía hacer teniendo por delante, para la traducción, solo unos meses, y encima con una sacrílega combinación de dos o tres guiones consecutivos? De manera que no me quedó otra que seguir mi profundo, ávido y voraz instinto, al que, como de costumbre, estaba empezando a enfrentarme pacientemente – por la bibliografía. Me arrojé sobre el texto, devorándolo como una fiera, con calma: un perro royendo el hueso, un estupendo hueso cubierto de carne magra, agarrado entre las patas, para protegerlo, contra un ínfimo campo visual.
Con la brutalidad del instinto, dispuse alrededor de la máquina de escribir tres textos: en francés: Eschyle (tomo II, texto establecido y traducido por Paul Mazon, «Les Belles lettres», París, 1949, M.A.), en inglés: George Thomson, The Oresteia of Aeschylus, 2 vols., Cambridge University Press, 1938, y en italiano: Esquilo, le Tragedie, al cuidado de Mario Untersteiner (Istituto Editoriale Italiano, Milán, 1947). En caso de discrepancia, bien en los textos o en las interpretaciones, he hecho lo que el instinto me pedía: elegía el texto y la interpretación que me gustaba más. Peor que eso no podía comportarme.

Sabía que había otras buenas traducciones italianas (Valgimigli, Traverso…), pero no he querido leerlas, dado el escaso tiempo del que disponía para resolver las dudas y pulir las posibles propuestas.
¿Cómo traducir? Yo poseía ya un «italiano», que era naturalmente el de Le ceneri di Gramsci [Las cenizas de Gramsci], con alguna punta expresiva superviviente de L’usignolo della chiesa cattolica [El ruiseñor de la iglesia católica]; sabía (por instinto) que podría haberlos utilizado. Naturalmente, la timidez frente a un gran texto no es poca: una timidez que se presenta bajo el aspecto lingüístico de la inhibición para la traducción: y estoy limando aún para eliminar todo lo posible este sabor: prácticamente me encuentro en el primer borrador: es decir que mi trabajo no está terminado.

La tendencia lingüística general ha sido cambiar continuamente los tonos sublimes por tonos civiles: una desesperada corrección de toda tentación clasicista. De ahí un acercamiento a la prosa, a una expresión baja, racional. El griego de Esquilo no me parece una lengua elegida ni expresiva, es sumamente instrumental. Lo es incluso hasta la sequedad elemental y rígida: una sintaxis carente de los brillos y ecos que el clasicismo romántico nos ha acostumbrado a percibir, como una continua alusión del texto clásico a un clasicismo paradigmático, históricamente abstracto.

En realidad, la lengua de Esquilo es, como toda lengua, alusiva, sí, aunque su alusividad se orienta a un razonamiento diferente de lo mítico y por definición poético, se orienta a una conglobación de ideas muy concreta e históricamente verificable. El significado de las tragedias de Orestes es solo, exclusivamente, político. Clitemnestra, Agamenón, Egisto, Orestes, Apolo y Atenea, además de ser figuras humanamente plenas, contradictorias, ricas, potentemente indefinidas (se advierte en la nobleza de ánimo que conservan los personajes normal y políticamente «negativos» como Clitemnestra y Egisto) son sobre todo, en el sentido en que así aparece en el corazón del autor, símbolos: o instrumentos para expresar escénicamente ideas, conceptos: en definitiva, en pocas palabras, para expresar lo que hoy llamamos una ideología.

El punto álgido de la trilogía es seguramente el acmé de las Euménides, cuando Atenea instituye la primera asamblea democrática de la historia. No hay en las tragedias ningún acontecimiento, ninguna muerte, ninguna congoja que produzca conmoción más profunda y absoluta que esta página.

La trama de las tres tragedias de Esquilo es la que sigue: en una sociedad primitiva dominan sentimientos primordiales, instintivos, oscuros (las Erinias), siempre prontas a arrollar las toscas instituciones (la monarquía de Agamenón), y que operan bajo el signo uterino de la madre, entendida precisamente como forma informe e indiferente de la naturaleza. Pero contra esos sentimientos arcaicos se yergue la razón (aún entendida en sentido arcaico como prerrogativa viril: Atenea nace sin madre, directamente del padre), y los vence, creando para la sociedad otras instituciones, modernas: la asamblea y el sufragio.

No obstante, algunos elementos del mundo antiguo, apenas superado, no serán reprimidos e ignorados por completo sino que serán asumidos, reasimilados, y naturalmente alterados. En otras palabras: lo irracional, representado por las Erinias, no debe ser derrocado (cosa, además, imposible), sino simplemente encauzado y dominado por la razón, pasión productiva y fértil. Las Maldiciones se transforman en Bendiciones. La incertidumbre existencial de la sociedad primitiva permanece como categoría de la angustia existencial o de la fantasía en la sociedad evolucionada.

Esta y no otra es la trama de la Orestiada. Y, como se ve, nada más sugestivo que esta alusividad política podía ofrecer un texto clásico, al autor que yo quisiera ser.

Pier Paolo Pasolini, 1960


Abajo: El remordimiento de Orestes, obra de pintor francés William Adolph Bouguelow en 1862.

Traducir con Power Point: subtítulos para el teatro de “Misericordia”

Ensayo de Misericordia, escrito y dirigido por Emma Dante, luces Cristian Zucaro con Italia Carroccio, Manuela Lo Sicco, Leonarda Saffi, Simone Zambelli. Coproducción del Piccolo Teatro di Milano – Teatro d’Europa, Atto Unico / Compagnia Sud Costa Occidentale, Teatro Biondo di Palermo. Foto © Masiar Pasquali


El viernes se publicó en la revista Vasos Comunicantes de la ACETT mi artículo sobre la traducción de los subtítulos para el público teatral de la obra italiana Misericordia, de Emma Dante.

Fue una experiencia muy agradable, que me llegó gracias a una colega belga. En cuanto al sistema de traducción con Power point, el punto a señalar es el de la comunicación a distancia gracias a la posibilidad de incluir comentarios al margen, que no alteran el texto traducido, así como el de trabajar a varias manos mediante la opción “compartir”. En este proyecto, solo tuve un interlocutor, pero la posibilidad de trabajar en grupo, como es habitual en un contexto de empresa, o grupo teatral, es la ocasión de explotar de la mejor manera las novedades del programa.

Un fragmento:

«Misericordia, de la directora siciliana Emma Dante, es un texto relativamente corto pero muy intenso. Se trata de la traducción al italiano del original siciliano, del que hay ya versiones en varios idiomas, pues la obra de la Compagnia Sud Costa Occidentale cosechó bastante éxito en el Festival de Avignon de 2020/1. Si el texto enviado por el cliente no incluye indicaciones de escena y acotaciones, puede costar entender algunos detalles del argumento o saber a ciencia cierta qué personaje habla. Por eso es imprescindible disponer de información complementaria que ayude a solventar ambigüedades y descartar errores: son de ayuda los programas de mano publicados en otros países –yo conseguí el catalán, pues resulta que el Teatre Lliure puso en escena la obra a finales de diciembre de 2021–, reseñas, tráilers, fotografías de la obra. Aunque parezca baladí, esta información ayuda a decidirse por una palabra en lugar de otra: “fisgar” en vez de “mirar a través de la cerradura” y otros verbos que dan colorido al diálogo y son los más verosímiles en boca de personajes de estratos populares, sin extremar en dialectalismos o localismos que la mayoría de público podría no entender.»


Vocabulario de las artes escénicas (Val.)

lizaran-bella helena

Siempre es útil disponer de glosarios de temáticas concretas, como el teatro. Podéis descargaros el pdf del Vocabulario de las artes escénicas, elaborado en 2020 por la Academia Valenciana de la Llengua y el Institut Valencià de Cultura. A partir de definiciones en valenciano, presenta las traducciones respectivas del término o locución en valenciano, inglés, francés, italiano y español. Acabo de utilizarlo para una traducción del italiano y confirmo su utilidad.

Traduzco las indicaciones sobre el criterio de utilización, que van redactadas en valenciano:

criterios de uso
A fin de utilizar adecuadamente el presente vocabulario (glosario) y comprender el sentido de cada marca, conviene tener en cuenta las indicaciones siguientes:
1. Cada entrada del diccionario está constituida básicamente por un lema, que puede constar de una o más palabras, escrito en color azul y en negritas; la categoría gramatical va escrita en cursiva, y la definición en redona. A continuación, en línea diferente, y precedidas de una marca redondelito, se indican las equivalencias en castellano, en inglés, en francés i en italino con las abreviaturas cast., angl., fr. e it.,
respectivamente:

mutis m. inv. Acció de retirar-se un actor de l’escena en una obra teatral. [Acció de retirarse un actor de la escena en una obra teatral]
• cast. mutis.
• angl. exit.
• fr. sortie de la scène.
• it. uscita dalla scena.

dansa contemporània f. Disciplina de dansa coreografiada sorgida durant el segle XX que incorpora elements de diferents estils de ball. [Disciplina de danza coreografiada surgida durante el siglo XX que incorpora elementos de diferentes estilos de baile]
• cast. danza contemporánea.
• angl. contemporany dance.
• fr. danse contemporaine.
• it. danza contemporanea.

2. Si una expresión tiene diversos significados, cada uno de ellos se incorpora en entradas distintas, identificadas mediante un superíndice:
localitat1 f. Entrada per a un espectacle.
• cast. localidad.
• angl. ticket.
• fr. entrée.
• it. biglietto.
localitat2 f. Seient d’un local destinat a espectacles públics.
• cast. localidad.
• angl. seat.
• fr. place.
• it. sedile.

3.
Si una palabra presenta variación entre la forma del masculíno y la del femenino,
el morfema de femenino se indica después del lema precedido de un guion corto:
portador
-a
m. i f. Acròbata encarregat de sostindre o de rebre els seus companys, bé en els exercicis aeris, bé en els equilibris de terra. [Acróbata encargado de sostener o de recibir a sus compañeros, bien en ejercicios aéreos o en equilibrios sobre el suelo.]
• cast. portor -ra.
• angl. catcher.
• fr. porteur -euse.
• it. lanciatore -trice.

En el caso de lemas que estén constituidos por una locución, el femenino se ex
presa después del masculino, de forma completa y precedit por una barra:
actor de caràcter / actriu de caràcter m. i f. Actor o actriu que representa papers de persones d’edat. [Actor o actriz que interpreta papeles de personas de cierta edad.]
• cast. actor de carácter / actriz de carácter.
• angl. character actor / character actress.
• fr. acteur de caractère / actrice de caractère.
• it. attore caratterista / attrice caratterista.

4. Las formas consideradas secundarias no están definidas, sino que remiten a la forma principal, en la cual se incluye la definición:
comèdia lleugera f. Vodevil.
• cast. comedia ligera.
• angl. vaudeville.
• fr. vaudeville.
• it. vaudeville.
En el caso de lemas que presentan una ligera variación morfológica, como son las  plabras acabadas en -ista, la variante secundaria se introduce después de la principal, entre paréntesis, precedida de la conjunción o:
sainetista (o sainetiste -a) m. i f. Autor de sainets.
• cast. sainetista.
• angl. writer of sainetes.
• fr. auteur de saynètes / auteure de saynètes.
• it. scrittore di sainetes / scrittrice di sainetes.

5.
Los extranjerismos no adaptados están entrados en cursiva y con la abreviatura correspondinte del idioma de procedencia entre corchetes, indicando así de manera explícita de qué forma deben escribirse en cualquier texto:
développé [fr.] m. En el ballet, moviment que consistix a flexionar una cama a l’altura del genoll de la cama de suport i desplegar-la lentament fins que quede completament estesa. [En el ballet, movimiento consistente en flexionar una pierna a la altura de la rodilla de la pierna de apoyo y desplegarla lentamente hasta que quede completamente extendida.]
• cast. développé.
• angl. développé.
• fr. développé.
• it. développé.


Foto de Ros Ribas: Anna Lizaran en La bella Helena, Teatre Lliure, Barcelona.

Traducciones remix de Chejov: ¿la crisis de la palabra? (y 2) en El Trujamán

Chejov leyendo La Gaviota a los artistas del Teatro de Arte Moscú 1898
Anton Chejov leyendo La gaviota a los artistas del Teatro del Arte, Moscú, 1898

Instituto Cervantes Virtual

La importancia dada a lo «sentido» por el intérprete desbarata la idea de una visión de conjunto coherente, de un estilo —el del autor traducido, el del traductor como autor—: una frase de una versión, otra frase de otra versión y se prepara un remix sin estilo. Enorme error, no solo pensando en lo que puede inventar una joven de veinte años a partir de su experiencia para atribuírselo a la Nina de Chejov, también por lo obvio: ¿qué sentimientos puede recrear el actor sino los que puede sugerirle el texto concreto? «¿Qué es leer un texto sino relacionar una lectura de las palabras, una atención constante a los diferentes registros de lenguaje y a la vida que hay detrás?».

Markowicz detecta el yo, las querencias del yo, en todas partes y ese yo caprichoso que toma y deja del texto según le place y le conviene es, a su juicio, propio de una sociedad consumista. Ahora bien, creer en la unidad de estilo de un texto original, de una versión traducida, no significa que sea inmutable, pues en sucesivas reediciones se introducen cambios, como también suele hacerse durante la puesta en escena. En los ensayos se toman en consideración las sugerencias de los actores o del director de la obra, y esto es viable porque todos están conformes en trabajar en una misma dirección, sin perder nunca de vista la estructura, las líneas de fuerza de la obra.

A fin de cuentas, la puesta en escena es otra traducción, una orquestación, defiende Markowicz, de las traducciones subordinadas —la de los actores, por ejemplo, sin limitarse a ellos—, pero todas derivan de la comprensión cabal de la materialidad de las palabras. El remix de versiones no transmitirá una idea o, quizá ideas mal conectadas entre sí, no tendrá vida. Lo peor de los remix es que significa «abrir la puerta al plagio que prolifera en estos tiempos de consumismo; el plagio es solo un robo y un insulto».

El plagio de las versiones teatrales —de obras llevadas al escenario con algo de texto, sea poema o canción— es otro lamento repetido. No siempre hay mala fe cuando un director que toma una versión preexistente de un traductor profesional desconocido cambia pasajes o párrafos y termina firmando la versión, pero siempre hay desconocimiento de la Ley de Propiedad Intelectual y perjuicio para el traductor «versionado», es decir, pirateado, plagiado. Un ejemplo lo brinda otra vez el tándem Markowicz-Morvan, también con Chejov, en El jardín de los cerezos. El director de la puesta en escena, con el que habían colaborado anteriormente, les advierte que no montará la obra cuyos derechos había adquirido y les informa que había «retrabajado» el texto. Así suele empezar la tragicomedia de los traductores teatrales, cuando el director y uno o más actores, que creen saber algo de ruso, o del idioma de la versión original, firman al alimón el remix hecho a partir de la de Morvan-Markiowicz, o de otro. Aquí, al cotejar ambas versiones descubren un plagio clásico: solo se han cambiado algunas palabras, y algunos de los cambios mayores son también resultado de reflexiones previas de los traductores con la compañía. En conjunto, el 70 % les pertenece y el 30 % restante está lejos de ser creación del trío de flamantes traductores pues procede de la versión de otra traductora. La moda del remix musical se extiende fatalmente a las versiones traducidas para teatro. El director de escena no olvidará, sin embargo, firmar ufanamente su «creación» ni cobrar los derechos de autor correspondientes.

Como traductores, sostiene Markowicz, tardaron años en comprender la puntuación de Chejov, en advertirla y «respetarla». Los re-traductores aplastan la versión porque eliminan la respiración original, dada por la puntuación. Markowicz dará una de esas lecciones de por qué puso tal palabra fundamental, explicación que tarde o temprano da todo el que sufre un plagio y que es como la escena de la  madre que descubre al hijo robado por una marca en la piel que solo ella conoce.

Destapado el remix, hay que llegar, pese a todo, a un acuerdo que no perjudique a terceros —actores, técnicos, personal diverso— embarcados en el montaje de la compañía plagiaria, por lo que ni se pide la retirada de la obra ni un proceso urgente. El creador plagiado se encuentra, como es habitual, en la ingrata posición de aguafiestas, incluido ante las eminencias de la crítica que, conocedoras de la moda del remix, miran al cielo y silban. Con todo, el traductor persevera hasta obtener un reconocimiento de su trabajo y expone su teoría sobre la autoría precisa del traductor. El que en un montaje el director intervenga en ocasiones sobre la estructura de la obra, asigne a actores varones la interpretación de personajes femeninos, cambie escenas, prácticas a las que el teatro moderno nos ha acostumbrado, no le convierte en autor de la obra. Sin embargo, todo aquel que altera el texto, sin que los cambios supongan una aportación significativa, no vacila en presentarse como autor. La pedagogía vehemente del tándem Markowicz-Morvan tiene el interés de poner a cada autor en su sitio.

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Teatro y cine, de Charles Tesson

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Sinopsis
Cuando el cine vislumbró la posibilidad de contar historias y de escenifi carlas, tomó el teatro como modelo y optó por el rodaje en estudio, el cual le ofrecía las condiciones materiales propias del teatro. El cine ha tomado mucho del teatro, ha hecho propios diversos ingredientes suyos, como la interpretación de los actores, el decorado, la escenografía, el diálogo y la dramaturgia, adaptándolos a sus propios medios de expresión. La construcción de las primeras salas de cine se hace eco de la arquitectura típica del teatro.

Mientras el calificativo de «teatral» a menudo posee una connotación negativa cuando designa el estilo de una película, es precisamente en su relación con el teatro donde el cine ha adquirido conciencia de su naturaleza singular como arte y de sus propios dilemas artísticos, entre la atracción por la realidad y la trampa de sus falsas apariencias.
Este libro se detiene no solo en las adaptaciones de obras de teatro a la pantalla, sino también, y sobre todo, en las diversas formas que ha llegado a adoptar esta relación. El hilo conductor son los momentos en que el cine ha necesitado más del teatro para definir su «pequeña diferencia», como el paso al cine sonoro, la omnipotente televisión o también la irrupción de las nuevas tecnologías.
Son muchos los cineastas que sienten o han sentido la necesidad del teatro para redefinir las posibilidades del cine: Marcel Pagnol, Sacha Gitry, Jean Renoir, Alain Resnais, Charlie Chaplin, Carl T. Dreyer, Manoel de Oliveira o Jacques Rivette…

Charles Tesson, el autor

Charles Tesson es crítico y docente en la Universidad de París III, Sorbonne Nouvelle. Es autor de diversas obras dedicadas a Satyajit Ray, Luis Buñuel y La Serie B, en “Cahiers du Cinéma”.

Tesson es, además, productor, según informa la página de IMBD. y en 2011 fue designado para dirigir la sección paralela de Cannes de la Semana de la Crítica.

Ficha técnica
Fecha de publicación: 07/06/2012
96 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-493-2716-2
Código: 10008539
Formato: 13,5 x 19 cm.
Presentación: Rústica sin solapas
Colección: PEQUEÑOS CUADERNOS DE CAHIERS DU CINEMA
Traductor: María José Furió

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