Por una formación en traducción en defensa de la profesión, por Dora Sales Salvador

Carta abierta a la comunidad académica. Por una formación en traducción en defensa de la profesión, por Dora Sales Salvador

La revista Vasos Comunicantes de la ACETT ha publicado una carta abierta, redactada por la catedrática Dora  Sales, reclamando a la comunidad docente de las facultades de Traducción una consideración más seria acerca del momento tan grave que atraviesa nuestra profesión, intensificado por la extensión de programas de traducción automática que buscan convertir al traductor humano en un elemento menor del proceso, cuando no del todo prescindible. Sales les exige que se centren en enseñar lo que realmente permite considerar traductor a alguien, el tipo de destrezas y cualidades intelectuales que se están rebajando o abandonando en favor del aprendizaje del uso de programas de traducción, perfeccionados gracias al aprovechamiento gratuito de los millones de datos que conforman la historia de la literatura.
Estoy totalmente de acuerdo con Dora Sales y me gusta ver que se está abandonando el tono ramplón y políticamente correcto que durante tantos años ha impedido llamar a las cosas por su nombre y expresar la angustia y la frustración que sufren cada vez más profesionales. Está bien que subraye un hecho demasiado frecuente, que muchos profesores universitarios carecen de experiencia práctica en la disciplina que imparten.
En España es demasiado habitual que grupos que deberían colaborar y luchar juntos estén en competencia por unos ingresos cada vez más míseros. Parecen no tener noticia de que un número creciente de editores no solo han rebajado las tarifas sino que pretenden pagar al traductor en función de las ventas, de tal manera que el traductor pasaría a ser una especie de cooperativista fantasma sin ninguna de las ventajas ni beneficios -sobre todo en la toma de decisiones y organización del propio trabajo- de esta figura empresarial.


Lunes, 8 de julio de 2024

Hoy, más que nunca desde que se implantaron las primeras licenciaturas en Traducción e Interpretación en los años noventa, la universidad y el colectivo profesional necesitan fortalecer el vínculo entre la formación y la profesión.

Urge hacerlo, para generar espacios de diálogo y debate constructivos, éticos y honestos, nutridos por el conocimiento aplicado de quienes conocen, de primera mano, este contexto profesional cambiante que necesita de un esfuerzo común para que la precarización en el sector no avance más.
Precisamente en un momento en el que en muchas universidades se van a revisar los planes de estudios de grado, a corto o medio plazo, me atreví a lanzar una carta abierta a la comunidad académica con el humilde propósito de invitar a la reflexión propia y compartida. En apenas una semana, nos hemos sumado a ella 740 colegas de absolutamente todas las especialidades traductoras, también de interpretación, así como docentes y estudiantes de varias universidades.1
Muchas gracias a Vasos Comunicantes por reproducirla aquí, para visibilizar esta preocupación que nos interpela.

Carta abierta a la comunidad académica

En el actual momento de revisión de planes de estudios en Traducción en muchas universidades españolas, y ante la creciente brecha entre el mundo profesional y el académico como resultado del blanqueamiento de la automatización y la «inteligencia» artificial como opciones formativas presuntamente imprescindibles en los planes de estudios de grado, quienes firmamos esta carta deseamos manifestar nuestra disconformidad.

En la formación de grado el estudiantado necesita aprender a traducir, y eso significa de manera esencial aprender a leer con capacidad crítica, a escribir y revisar, a documentarse, a conocer las convenciones de los géneros textuales o multimodales con los que se trabaja, y sí, también, a usar las tecnologías que puedan ayudarte en tu labor. Partir de un texto traducido por IA para luego poseditarlo no es traducir.

Justificar la inclusión de asignaturas de grado exclusivamente dedicadas a la automatización con el argumento espurio que hace uso de frases como «No se le pueden poner puertas al campo», «Es la realidad del mercado», o «La IA es el presente y el futuro» es perverso porque olvida preguntarse: ¿quién está creando ese campo, mercado, presente y presunto futuro? Ciertamente no el colectivo profesional, cada vez más alarmado y precarizado por el abaratamiento de costes, que es lo único que interesa a las plataformas y empresas que ofrecen poseditar en lugar de traducir. Resulta vergonzante para quienes ejercen la profesión y pretenden seguir haciéndolo que este blanqueamiento sea avalado e incluso promovido desde las universidades por parte de profesorado sin experiencia profesional vigente en traducción (si es que alguna vez la tuvo), que puede que vea en la IA un tema de moda sobre el que investigar, conseguir proyectos, sexenios o acreditaciones, por un interés en provecho propio.

Es preocupante y descorazonador que se justifique esta formación como necesaria para la inserción laboral a cientos de estudiantes en lugar de prepararlos en las competencias básicas para traducir (lingüísticas, culturales, documentales, tecnológicas, profesionales, etc.), las que, de manera integrada, pueden ayudarlos pase lo que pase, para fortalecer su capacidad de resiliencia en un contexto cambiante en el que su única ayuda será eso y su trabajo de calidad.

  1. Agradezco las aportaciones de colegas de distintas especialidades y perfiles, durante estos días. Gracias a Núria Molines Galarza, Javier Pérez Alarcón, Robert Martínez Carrasco, Roser Sánchez Castañ, Oliver Carreira, Iris Permuy, Nieves Gamonal y Ana Muñoz Miquel.
  2. Foto: El canard digérateur de Jacques de Vaucanson, aclamado en 1739 como el primer autómata capaz de hacer la digestión. Fuente: Wikimedia.

Dora Sales Salvador es doctora en Traducción, catedrática de Documentación en el Departamento de Traducción y Comunicación de la Universitat Jaume I y socia de ACE Traductores. Ha traducido obras de Vikram Chandra, Manju Kapur, Vandana Singh, Kalpana Swaminathan, Alison Wong, Ruskin Bond, Christie Watson, Richard Crompton y Chigozie Obioma, entre otros nombres, para importantes editoriales. Ha sido directora del Instituto de Investigación Feminista y de Género Purificación Escribano de la Universitat Jaume I, del que actualmente es secretaria. Es autora de literatura infantil y juvenil.

Deconstruyendo “Mein Kampf”: “Traduire Hitler”, de Olivier Mannoni, en VV.CC.


Este lunes se publicó en Vasos Comunicantes, revista de la Asociación de Traductores Españoles, la segunda parte de mi artículo dedicado al ensayo que el traductor del alemán, el francés Olivier Mannoni, especialista en el periodo nazi –y que fuera un excelente presidente de la Association des Traducteurs Littéraires de France–, ha dedicado a la aventura de traducir el Mein Kampf de Adolf Hitler en la controvertida edición crítica de Fayard.
Espero que mi artículo anime a algún editor a traducirlo al español. Además del interés intrínseco del texto, se añaden las reflexiones de su traductor en torno a los vínculos entre el discurso antisemita y de exclusión del dictador alemán y las nuevas corrientes de ultraderecha que campan por todo el mundo, y de manera harto inquietante en Europa, con los Le Pen en primera línea en el país vecino.

Empieza así:

La última polémica mayor en torno a una traducción ha tenido como asunto la de Mein Kampf (Mi lucha), del dictador alemán Adolf Hitler, y ocupó en Francia incontables páginas de publicaciones y horas de radio y televisión cuando se publicó la noticia de que, aprovechando que el 1 de enero de 2016 el título entraba en el dominio público, la editorial Fayard se proponía ofrecer una nueva traducción, siguiendo el ejemplo de la que se publicaría en Alemania. En ambos casos se trataría de una edición crítica y anotada a cargo de un equipo de prestigiosos historiadores expertos en el periodo nazi, algo imposible hasta entonces porque el depositario de los derechos de autor, el Ministerio Bávaro de Economía, no había permitido nuevas ediciones, ni siquiera las de carácter científico. El Institut für Zeitgeschichte de Múnich, con una gran experiencia en la publicación de fuentes históricas, incluido el periodo nazi, creó un equipo permanente de cuatro historiadores apoyados por una red de expertos. La fecha elegida para publicar su edición crítica fue precisamente enero de 2016, y esta edición sirvió de base a la francesa.

En el país vecino, ediciones Fayard propuso la nueva traducción en francés a un prestigioso traductor especialista en el III Reich, Olivier Mannoni (1960), en cuyo haber destacan la biografía más reciente del Führer: Adolf Hitler, une biographie – L’ascension: 1889-1939, de Volker Ullrich, en dos volúmenes para Gallimard, La Médicine nazie et ses victimes («La medicina nazi y sus víctimas»), de Ernst Klee, y una selección de los diarios de Goebbels y de Alfred Rosenberg. Mannoni entendió que su trayectoria hacía de su nombre la mejor opción. Así la resume en Traduire Hitler:

«Tras una cincuentena de traducciones de obras consagradas a la medicina nazi, al antisemitismo, a la Shoah por balas, a la organización de los campos de concentración, en Auschwitz y en Birkenau, era en definitiva lógico volver a la fuente, tomar de cara y en su integralidad la traducción de Mein Kampf y proponer un texto utilizable en francés para los historiadores, los lectores interesados así como para mis colegas. De modo que acepté, con la reserva de las condiciones habituales que exijo para este tipo de trabajos: no una publicación “en bruto” del texto fuente, sino acompañada de un aparato crítico sólido establecido por historiadores».


Portada Traducir a HitlerContinúa aquí: https://vasoscomunicantes.ace-traductores.org/2024/02/05/deconstruyendo-mein-kampf-traduire-hitler-de-olivier-mannoni-maria-jose-furio-i/

Aquí el enlace a la segunda parte:https://vasoscomunicantes.ace-traductores.org/2024/02/12/deconstruyendo-mein-kampf-traduire-hitler-de-olivier-mannoni-maria-jose-furio-y-ii/

Atelier Fr-Esp ViceVersa en Arles

atelier ViceversaEsPFR 22

Ha salido la convocatoria del Taller ViceVersa para traductores profesionales español-francés-español, que vuelve a celebrarse en Arles, en la Casa del Traductor. Ya se puede enviar la candidatura. Esta edición tendrá lugar del 17 al 22 de octubre, que es muy buen fecha -yo estuve en febrero de 2018 y fue un desastre porque cuando terminábamos, a eso de las 17 o 18h no había un alma en la calle, el frío era arrasador y mi grupo no era ni interesante ni simpático. El perfil de los tutores de esta edición parece de lo más solvente pues se trata de dos escritores-traductores.


L’association ATLAS organise un atelier de traduction espagnol-français qui se déroulera au Collège international des traducteurs littéraires (CITL) à Arles du lundi 17 au samedi 22 octobre 2022.
Conçu comme un moment privilégié d’échanges entre pairs, l’atelier ViceVersa prévoit la participation de 10 traducteurs stagiaires (5 traduisant vers l’espagnol et 5 vers le français) et de 2 traducteurs coordinateurs, Laura Alcoba et Pablo Martín Sánchez.

L’appel à candidatures est ouvert jusqu’au 21 juillet aux traducteurs littéraires professionnels de l’espagnol vers le français et vice versa.

El río Ródano; el otoño delatado por una hoja volandera
Luma Arles, el imprescindible: parque, museo, talleres, bar-restau…

Lost, very lost in translation


emoticon risotada

La interpretación en directo, ¿un trabajo de riesgo?
Piénsalo, muchacho, piénsalo antes de poner en práctica eso del “traductor invisible”.

El polémico subtitulado de “Roma”, de Alfonso Cuarón, también en Francia

Roma subtitulado frances errores
Un pantallazo de la película. El artículo señala tres errores en tan breve espacio

Después de la polémica sobre la traducción -por llamarlo de algún modo– y subtitulado al castellano de España de Roma, la valorada película del mexicano Alfonso Cuarón, ahora se está discutiendo en redes sociales una versión peor, la francesa. En el blog de los especialistas en traducción audiovisual, ATAA, se han arremangado y analizado el desastre. Sylvestre Meininger, vicepresidente de la asociación, firma el artículo que resume el sinfín de errores que pueden convertir esta versión en candidata a la peor traducción del año. ¿Culpables? Preguntemos a la compañía Netflix.

LA FORME

– Les dialogues en mixteco (langue indienne) sont entre crochets, les dialogues en espagnol (mexicain) en droit. Outre qu’elle accorde une valeur différente aux deux langues, cette mise en forme gêne la lecture et n’est jamais pratiquée en France. Il aurait été à la rigueur possible d’adopter deux couleurs différentes, mais cela détourne également l’attention, le plus logique étant de faire confiance au spectateur pour faire la différence et s’y habituer en suivant le récit.

– Les chansons ne sont pas en italique (alors que les répliques d’un film passant à la télé le sont), et sont ponctuées de manière incorrecte.

Sigue aquí (en francés y hay versión en inglés)

 

Interesantísimo programa de las Assises de la Traduction Littéraire, 2017, en Arles

Cartel Assises Arles 2017

Aparece ya publicado el apetitoso programa de las próximas Jornadas de traducción literaria que todos los años se celebran en Arles. Este año tendrá lugar del 10 al 12 de noviembre y lleva por título Infidélités (Infidelidades), un concepto muy presente en la actividad de traducir.

Es posible descargar el programa completo en la página del CITL. Pinchad aquí.

La presentación de Santiago Artozqui reza como sigue:

De toutes les vertus dont on voudrait parer une traduction, la fidélité est la plus populaire. Or cette « fidélité » dont on vante un peu partout les mérites traîne dans son sillage un chapelet d’idées préconçues et une vision moralisatrice qui datent. Ainsi, l’original (nom masculin) serait le mètre étalon (le maître étalon ?) à l’aune duquel on juge la traduction (nom féminin), et bien évidemment, dans ce couple, que l’homme soit beau ou laid, cacochyme ou solaire, on exige de la femme qu’elle soit belle et fidèle, et lorsque l’on estime que tel n’est pas le cas, c’est sur elle qu’on fait porter la « faute ».

On peut s’interroger sur la pertinence de ce paradigme car, et c’est bien là le cœur du sujet, la fidélité est concept qui n’a de sens que si l’on précise à quoi on est fidèle : au sens, au ton, au rythme, à un état de la langue, à soi-même, aux habitudes supposées du lecteur, aux intentions putatives de l’auteur… À tout ? C’est souvent impossible : traduire, c’est choisir.

Ainsi, du 10 au 12 novembre 2017, au cours de conférences, de tables rondes, de lectures et d’ateliers, les 34es Assises de la traduction littéraire s’attacheront à remettre en perspective et même à promouvoir les bienfaits ignorés de nos Infidélités.

Santiago Artozqui

Carta abierta de la ATLF a los jurados de premios de literatura extranjera

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un jurado no especializado

El 14 de octubre, Livres Hebdo publicó en su Tribuna la Carta abierta de la Asociación de Traductores Literarios de Francia, de la que soy miembro desde hace varios años, a los jurados de los premios de literatura extranjera. Aquí va el texto, que he traducido al español:

Corinna Gepner, Presidenta de la Asociación de Traductores Literarios de Francia  (ATLF).

Todos los años, algunos de ustedes otorgan premios a obras literarias extranjeras traducidas al francés. Un trabajo previo de lectura y de discusión les habrá permitido apreciar el universo de sus autores, su imaginario, su inventiva estilística… Sin embargo, ninguno de estos aspectos les llega de manera directa. Para leerlos, necesitan la mediación de un traductor, que hace uso de todo su conocimiento y oficio y de todo su talento para dejar oír la voz de dichos autores. Pese a ello, los nombres de los traductores no aparecen –o lo hacen muy ocasionalmente— en sus comunicados de prensa, ya se trate de la lista de autores finalistas o del palmarés.

Nos parecería inconcebible hablar de una obra artística sin señalar el nombre de su autor. En cambio, es lo que ocurre cuando se omite el del traductor: aunque no es el autor del libro, sí lo es del texto traducido.

Que todo traductor es un autor es un hecho que recoge el código de la propiedad intelectual. Que sea reconocido como tal no es aún un hecho establecido. En la actualidad, muchas personas se interesan por el trabajo del traductor, por las particularidades de su contribución literaria y desean saber más para hacerle preguntas y escucharle.

No es una casualidad que recientemente se haya organizado un festival en Gif-sur-Yvette enteramente dedicado a la traducción VO/VF [Versión Original/Versión Francesa], todo un programa que atrae cada vez a un mayor número de curiosos y entusiastas de la literatura extranjera. Concedamos entonces a cada cual lo que le corresponde.

http://www.atlf.org/ https ://www.facebook.com/ATLF.association https ://twitter.com/atlftraducteurs #LesTraducteursExistent
Crédito imagen: Kent County (Michigan)

Los diccionarios vivientes, en El Trujamán

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El Trujamán

Una de las inercias inevitables del traductor es confiar en los diccionarios de su lengua. Dada la variedad de documentación disponible, es raro que no consigamos resolver una duda de léxico. Cuando ocurre, la indecisión suele asaltarnos menos ante conceptos de las disciplinas más arduas que ante objetos concretos de la realidad donde se espera exactitud. El diccionario o la enciclopedia ofrecen varias acepciones, puede que ilustradas y, sin embargo, no conseguimos elegir el término adecuado porque, dado nuestro conocimiento superficial de la materia, todas las alternativas parecen convenir. Se trate de utensilios para repostería artesanal, vestuario del teatro raciniano, contratos matrimoniales del siglo xix, ingeniería de gas y petroquímica o, más a menudo, de armas, pornografía, peep-show y expresiones idiomáticas populares, no podemos tomar un atajo.

O bueno, sí, podemos atajar acudiendo a nuestro surtido de diccionarios vivientes, esto es, expertos en áreas muy acotadas de la realidad, lo cual incluye de entrada a todos los maridos expertos en márketing, motos o bienes raíces, esposas ceramistas, amantes doctorados en léxico de porno en todas sus modalidades, sobrinas lanzadoras de cuchillos, abuelos hortelanos e hijos expertos en videojuegos y acoso escolar. Romper la burbuja en que a veces vive el traductor obliga a salir a la calle y hacer trabajo de campo para elaborar un glosario o mejorarlo. Mientras traducía los amables recuerdos del historiador e hispanista francés Bartolomé Benassar, Memorias de un pescador de truchas, ni Jara y sedal me sacaba de un atasco, así que no me quedó otra que acercarme a la tienda de artículos de caza y pesca del barrio y preguntar por una pieza de la caña y resolver mis dudas. Mi experto se sintió muy halagado de colaborar, como también sucedió en la chocolatería del Barrio Gótico con ciertas especialidades para un recetario. No hay que decir que la consulta ha de ser breve y específica.

En ocasiones, la dificultad surge por cambios acaecidos en el tiempo: así ocurría con la nomenclatura de los tribunales franceses entre los años cincuenta y setenta según describía el prestigioso editor Jean-Jacques Pauvert en Las odiseas del libro. Las frecuentes denuncias por escándalo tras publicar a Sade le familiarizaron a la fuerza con los tribunales de París. Ciertos cambios administrativos provocaron que en la primera década del siglo XXI el nombre y numeración de los tribunales no correspondieran con los usados durante los acontecimientos. A la previsible necesidad de ser rigurosos con la terminología jurídica se sumaba la de ir verificando vía Google la nomenclatura de los departamentos y secciones del Ministerio de Justicia francés. Me habría venido bien conocer entonces y no dos años después al perito experto en derecho y arquitectura técnica que vivió en París en los sesenta.

En sus memorias a vuelapluma, publicadas en el número 3 de L’Écran traduit, Marie-Claire Solleville —cuya trayectoria profesional es anterior a Internet, los móviles y los canales de televisión internacionales— también propone, con su característico desenfado, salir de casa para confeccionar o mejorar glosarios. Así, para surtirse de insultos, imprecaciones, maldiciones y jerga delictiva prefería «no fiarse de los diccionarios y confeccionar un pequeño diccionario personal, que recomiendo no llevar encima en caso de pérdida o de cacheo, pues nos va a costar explicar que se trata de una herramienta de trabajo. Las colas en cualquier oficina de la administración pública están especialmente recomendadas». A diferencia de hoy, cuando la ficción no deja ningún territorio ni periodo histórico sin explorar, en las décadas de los cincuenta y setenta, el cine y la televisión se interesaban apenas por los ambientes y escenarios culturales mientras se vivía una eclosión del género policíaco y de denuncia; para hacer acopio de jergas y léxico probablemente muy ajenos a su hábitat y experiencia, el traductor podía despreocuparse de «la técnica de la iluminación del pergamino de la Edad Media, pero debe saberlo todo de las diferencias entre la mafia siciliana y el milieu marsellés». El rigor lingüístico, típico rasgo francés, combinado con los modos pasionales italianos explica otra de sus recetas: buscar la gresca donde surja, así sea un atasco, una colisión de tráfico, sin separarse de la grabadora, que ayudará luego a transcribir insultos y otras útiles florituras del idioma.

La pornografía, el rico vocabulario de las escenas de contenido sexual cada vez más explícito obligan a tomar en consideración variantes inesperadas, incluso locales, aunque la versión original utilice un léxico estándar y banal. De un tiempo a esta parte, con la comercialización de series de televisión en DVD, comprobamos las decisiones, sorprendentes a menudo, de los traductores españoles, con su afición a tirar la casa por la ventana optando por las expresiones más obscenas, decisión que reduce el conjunto de expresiones del personaje a un mismo nivel de intensidad.

Solleville flaqueaba por pudibundez. Las groserías, dice, suenan más contundentes por escrito que al oído, por lo que prefería suavizar los términos si el texto traducido iba para subtitulado. Tuvo que abandonar sus prejuicios y liberarse adaptándose a los nuevos tiempos, que traían a cineastas como Lina Wertmüller.

Hoy, a falta de pudor, convendría atenerse al contexto y a la psicología de los personajes.

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Traducir narrativa para niños, en El Trujamán del Instituto Cervantes

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Ilustración en Dragones cariñosos, de S. Chausse y Philippe-Henri Turin

El Trujamán

Traducir narrativa destinada a niños pequeños —de entre cuatro y siete años— seguramente es hoy distinto de lo que fue cuando la cultura visual no había cobrado la importancia que tiene actualmente hasta desplazar la primacía de la cultura verbal, y también cuando la composición digital permite unos juegos de tipografía que antes no eran fáciles. Con frecuencia, los cuentos están destinados a ser leídos en voz alta —o interpretados por el adulto con tanta gracia como pueda—, por lo que el aspecto musical de la frase es tan relevante como la adecuación del vocabulario a la comprensión del niño.

Por ceñirme a mi experiencia, podría diferenciar entre las traducciones de audiolibros para los más pequeños con ilustraciones muy esmeradas a todo color y aquellas donde el texto podía considerarse un acompañamiento de la ilustración, a la que se supeditaba.

El texto de los audiolibros tenía que ser apto para ser doblado por actores, de modo que, además de encontrar el nombre equivalente en español de las leyendas tradicionales que se relataban y traducir los juegos de palabras que sugerían los nombres propios, había que crear el ritmo y el tono de la frase en español que resultara más atractivo al oído infantil. Como los cuentos destinados a los pequeños están concebidos para releerse una y otra vez, y luego ellos los repiten en voz alta, el aspecto musical que ayuda a memorizarlos no puede descuidarse.

La literatura infantil que he traducido para distintas editoriales y países tiene en común, casualmente, el gusto por la leyenda clásica y los ambientes exóticos. En la adaptación de los Viajes de Gulliver el vocabulario y la complejidad sintáctica se rebajaron para acceder a niños de primaria. Sin embargo, la historia es lo bastante sorprendente y fantástica para animar su inteligencia y su umbral de aceptación de lo raro y extraordinario. Así como los audiolibros para los más pequeños siempre transmiten una moraleja y los aleccionan, a la vez que se introducen conceptos que consolidan la enseñanza que reciben en la escuela, para la franja de edad entre ocho y doce años la afición a la aventura, las geografías y faunas exóticas y las costumbres de zonas remotas abren un punto de fuga respecto a la rutina escolar. Aunque por la extensión del texto y su ubicación queda claramente subordinado a la imagen, la precisión del vocabulario que se refiere a culturas exóticas, con la introducción de vocabulario nuevo, es un detalle que conviene defender, así como el tono propio de la fábula, que crea una continuidad a lo largo del relato.

Como señalan algunos expertos en traducción para niños y jóvenes, en las narraciones ilustradas la combinación imagen-texto ha de entenderse como una unidad. El niño recibe y asimila el estímulo visual de manera inmediata, según unos códigos culturales establecidos, pero la abstracción del idioma requiere más madurez y el apoyo de los mayores. A veces tropezamos con que el corrector quiere meter la cuchara para que se note su paso y se dedica a borrar la musicalidad de la frase, que ha de estar en armonía con el texto en su conjunto, o juzga que tal palabra es demasiado culta para un libro infantil y la sustituye por otra más trivial que significa algo distinto. Un texto chato, sin ritmo ni color, puede parecerle correcto al editor medio, que lo juega todo a las ilustraciones, pero no ha de extrañarnos si esas versiones pasan desapercibidas y se saldan pronto.

Existe otro tipo de libro para niños a partir de diez años, que en realidad es, como rezaba la vieja publicidad, «para niños de diez a noventa y nueve años y más». Son los volúmenes de leyendas maravillosamente ilustrados por artistas que dan el do de pecho en cada página, con la explicación clásica salpicada de alusiones a nuestros tiempos, tanto en vocabulario como en guiños humorísticos que el lector adulto capta sin problema. La mayor dificultad que presenta su traducción es encontrar el equivalente nacional o regional de los mitos, monstruos y santos del lugar. Estas recopilaciones de leyendas universales tienen cierto carácter enciclopédico y es fundamental el rigor histórico y cultural, donde no caben matices ni aproximaciones.

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Contraportada de Dragones cariñosos, Oniro, 2008

“Cláusulas de contrato enigmáticas”, en El Trujamán del Instituto Cervantes

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Enlace a El Trujamán

Cada editorial puede tener su propio modelo de contrato, por eso prestamos atención a su redacción para no descubrir, si surge alguna situación imprevista, que hemos firmado un contrato con cláusulas en las que no habíamos reparado y que podrían dejarnos sin poder de decisión o de negociación sobre el destino de nuestras traducciones. Algunas cláusulas están redactadas de modo tan enigmático, planteando supuestos no desarrollados, que despiertan la perplejidad o la intriga del profesional y se discuten en las listas de correos. En tales casos se trata de discernir a quién se pretende proteger y de qué, y las hipótesis dibujan el juego de fuerzas, de sospecha mutua, entre editor y traductor. Una de las cláusulas que recientemente presentaba un traductor francés —que es también profesor universitario— decía:

3. 5. En el caso de que el Editor debiera someter la traducción a la aprobación del autor de la obra original, y en el caso de que este último rechazara su publicación, por un motivo distinto de la calidad, las cantidades previstas en el contrato en concepto de anticipo le serán íntegramente abonadas al Traductor, y el Editor podrá utilizar libremente su trabajo en vista a la elaboración de una nueva traducción.

El desconcertado traductor se preguntaba qué cabía entender de esta cláusula, sospechando que el editor podría firmar (o hacer firmar) la traducción rechazada, haciéndola pasar como propia aun siendo él el autor de esa versión previa a cualquier reajuste. Veterano en el oficio, le costaba creer que un autor llegara a rechazar una traducción suya por «baja calidad», aunque, tal como andan las cosas, no podría ya asegurarlo.

Otro veterano traductor, muy aficionado a las historias de misterio, señalaba lo extraño que le parecía el texto, ya que se desprendía que el editor se reservaba un «derecho de plagio»; como dudaba que tal derecho exista, le sugería eliminar sin contemplaciones la frase «el editor podrá utilizar libremente su trabajo en vista a la elaboración de una nueva traducción». Se preguntaba qué otro motivo sino la mala calidad de una traducción justificaría que un autor llegue a vetar su publicación: quizá no quiera que se publique en tal país o, añadía irónicamente, porque al autor no le guste la cara del traductor. Entonces, la versión rechazada sería utilizada como base para una traducción en otro idioma.

Un tercero deducía de la frase «en el caso de que el Editor debiera someter la traducción a la aprobación del autor de la obra original» que el editor se planteaba publicar una versión abreviada. De modo que, si el autor rechazara tales recortes, podrían recuperar la primera traducción para contrastar.

Otra traductora intervenía para responder que el capricho del autor original poco tenía que hacer aquí, y que probablemente el editor buscaba protegerse de antemano después de haberse encontrado antes con este problema: un autor que lee la lengua de llegada y que, sin discutir la calidad de la traducción, se opone a su publicación porque el resultado no es fiel a su estilo; o el editor se las tiene con un autor quisquilloso o, simplemente, el autor o su agente han pedido que dicha cláusula se incluya por defecto en todos los contratos de traducción.

Según esta traductora, el editor estaba ofreciendo una solución de compromiso al pagar íntegramente el anticipo, pero reservándose la libertad de utilizar el texto traducido para reelaborarlo según los requerimientos del autor hasta la completa satisfacción de éste. Un anticipo íntegro más un trabajo de reescritura resulta más barato para la editorial que pagar solo un tercio al primer traductor (conviene señalar que el autor del original se reserva siempre el derecho por contrato de intervenir y de detener la publicación de la traducción) y encargar una nueva traducción; esta última opción implicaría sumar el tercio pagado y la nueva versión. En definitiva, el editor estaría ganando tiempo, pues tenía la garantía de publicar dentro de los plazos marcados por el contrato y, tal vez, obtener dinero para él; además, garantizaba al traductor cobrar la totalidad de su trabajo.

Otro motivo de rechazo podía ser de carácter político, acotado a países en contextos muy concretos, donde el autor puede pedir que se suavicen o adapten ciertos pasajes para no herir susceptibilidades de las minorías, costumbres, etc.

Teniendo encima de la mesa este conjunto de opciones para interpretar la enigmática cláusula, era buena idea hablar con el editor para aclarar definitivamente los términos del contrato y resolver la situación.

Crédito imagen: http://www.compracloud.com/noticias/5-clausulas-clave-de-un-contrato-de-cloud-computing