Un documental de 2017 que puede verse como una clase –por partida triple– de traducción de poesía de primerísimo nivel. Está en francés con lecturas y comentarios de textos de los idiomas desde los que traducen: ruso, italiano y griego.
«No es nuevo el intenso interés de Henry Colomer por la literatura, un interés que impregna su obra y se hace patente tanto en sus retratos de escritores de los siglos XIX y XX como en los documentales dedicados a dar luz a la relación de un autor con su traductor. En Des voix dans le choeur (Voces en el coro), distinguido por una estrella en la SCAMP, un trío de traductores asumen el protagonismo: Sophie Benech, Danièle Robert y Michel Vokovitch. El espectador se convierte en oyente privilegiado de sus dudas, vacilaciones y hallazgos.»
Más información (en francés) sobre los traductores aquí:
En la revista VASOS COMUNICANTES de la Asociación de Traductores de España se publica hoy mi artículo dedicado a analizar diferentes aspectos de la gran película de Bertolucci, Il conformista, y especialmente de qué modo los errores en el subtitulado distorsionan o impiden comprender trama y subtexto. Empieza así:
«El Conformista, de 1970, fue la primera película de Bernardo Bertolucci (Parma, 1941 – Roma, 2018) financiada por una gran productora (la Paramount), después de apenas cuatro largometrajes de ficción (La commare seca [Cosecha estéril, 1962], Prima della revoluzione [Antes de la revolución, 1964], Partner [id., 1968], Strategia del ragno [La estrategia de la araña, 1969], además de unos pocos documentales. El guion del propio Bertolucci adaptaba la novela de 1951 del mismo título de Alberto Moravia (Roma, 1927-1990). Puede decirse sin reservas que los años le han sentado muy bien y que su nominación al óscar a la mejor película extranjera no parece hoy fruto de un apasionamiento circunstancial de los americanos aunque, por supuesto, el tema nazi/antifascismo siempre despierta simpatías en Hollywood. Al verla de nuevo hace unos meses me chocaron algunos fallos del subtitulado y un detalle en la versión doblada al castellano, que comentaré en estas páginas.»
Hace un par de veranos pasé unos días en un pueblecito lejos de Barcelona que contaba con pocos lugares donde conectarse a Internet. Uno de esos lugares era la biblioteca, que solo abría algunas tardes. Los ordenadores eran viejos y la conexión tan lenta que me dediqué a curiosear en el ambiente. El público lo componían sobre todo chiquillos de alrededor de diez o doce años: los niños competían entre sí con videojuegos y las niñas hacían sus pinitos como diseñadoras y estilistas. La segunda vez que fui a leer el correo, se colocaron a mi lado tres chavales, uno de ellos marroquí, trastearon en un ordenador con soltura y lo orientaron de modo que yo pudiera ver la pantalla: tres ancianos ¿suecos? desnudos dentro de una ducha con jacuzzi ejecutaban un porno casero con más intención que resultados. Sin subtítulos. Lo consideré un saludo de parte de los niños y conseguí no reírme. Si me planteo el tema de la traducción de narrativa para adolescentes, me acuerdo del descarado saludo de bienvenida de estos estudiantes de secundaria porque ponían en solfa los contenidos que la narrativa para jóvenes acostumbra a destinarles, desde sagas de vampiros o hadas, aventuras en lugares exóticos o complejas tramas conspiranoicas que solo un hacker menor de edad logrará desenredar.
Aunque podemos estar convencidos de que no hay diferencia entre traducir para un lector adulto y hacerlo para adolescentes porque el traductor se limita a reflejar con fidelidad el texto original, lo cierto es que los adolescentes conforman una franja de edad específica, pero no homogénea, y que hay varios aspectos a tomar en consideración para que el texto traducido suscite y mantenga su interés.
Es raro pensar que los adolescentes de épocas recientes leían a Jean-Paul Sartre o novelas como El diablo en el cuerpo, y a los quinceañeros de hoy se les destinan historietas blancas sobre sus avatares escolares o sentimentales. Al menos el lenguaje debería retarlos.
El tono y el nivel de lengua son dos aspectos clave. Si el argumento es interesante, con acción a raudales y héroes fornidos que reparten mandobles a diestro y siniestro, estupendo, pero si el original inglés puede funcionar en su expresión más llana, es casi seguro que habrá que adaptar el texto castellano a los usos narrativos a los que el lector español está acostumbrado. Años atrás tuve que reescribir una serie de acción y mamporros destinada a adolescentes y a jóvenes adultos y, mientras corregía página tras página, me di cuenta de que parte del dinamismo y de la «dignidad» de esas novelitas de acción derivaba de sustituir todos y cada uno de los «dijo» que el narrador inglés atribuía a los personajes por el correspondiente verbo con la carga afectiva que se derivaba de la frase, desde «replicó» y «respondió» a «protestó» o «vociferó», «susurró», etc. Algunos traductores son fieros partidarios de mantener intocado el verbo alegando que si Cheever ha escrito diecisiete veces seguidas «dijo», ellos no van a corregirle. Estoy de acuerdo cuando existe una presencia de autor, pero en las novelas de gran consumo —y rápido olvido— casi la única baza que las hace rentables y competitivas es la corrección gramatical.
A diferencia de la literatura para niños, que transmite conocimientos, moralejas, introduce vocabulario y entretiene, en la narrativa para adolescentes importa el factor de su identificación con el grupo. A veces asombra que se escriban y traduzcan edulcoradas historias protagonizadas por preciosas hadas de dieciséis años, destinadas a lectoras de entre diez y dieciséis años, pero resulta ser el tipo de fantasía que puede transmitirse desde sectores sociales acomodados donde la urgencia por enfrentarse a la «dura realidad» es menor que entre niños de clases medias y bajas.
Portada de una novelita destinada a adolescentes que traduje para el grupo Mondadori RH: historias edulcoradas e histéricas para jovencitas de clases medias aún muy apegadas a papá y mamá. Traducción del italiano que había sido traducido del original inglés.
Aquí importa que la sintaxis tenga una cierta complejidad sin ser embrollada —salvo si el original impone estrictamente lo contrario—. Los nombres propios no se traducen excepto si tienen algún significado simbólico. Los diálogos, o la narración que reproduce el típico diario íntimo en primera persona, tienden a buscar la mayor expresividad, con exclamaciones, expresiones hechas, argot, jergas de grupo, frases entrecortadas. Ninguno de estos ingredientes impone la infantilización del lector joven. Hacer fácil la lectura no significa achatar el vocabulario sino elegir el pertinente para esta franja de edad.
Considero importante que la narración se perciba como literatura, es decir, un acto de lengua determinado y, por lo tanto, un artificio. El escritor ha tomado decisiones no solo sobre el contenido sino también sobre el idioma. Los lectores jóvenes consideran gratificante superar obstáculos, y el desafío de un cierto nivel de vocabulario o dramático sirve para sancionar etapas superadas de la infancia o la adolescencia.
Se ha adaptado en formato de serie televisiva la saga de las Winx. Traduje un volumen a partir del original italiano. Fue un buen ejercicio para cultivar el registro juvenil, aunque en ningún momento de mi adolescencia me pasó por la cabeza leer este tipo de pseudoliteratura. Supongo que cuando crías a una niña con los tópicos más caducos de la feminidad llenándole la cabeza con cuentos de hadas y princesas, con vestiditos para parecer una muñeca de plástico, luego necesitas arreglársela con ideas de “empoderamiento”, y así surge esta clase de productos. La web de la Asociación cinematográfica La Dolce Vita, especializada en cine y tv, asegura que no es demasiado interesante, a quién puede extrañarle. El tema de los “superpoderes” tienen gran éxito entre los adolescentes porque encaja bien con la psicología de este periodo de crecimiento. Aseguran algunos psicológos que han estudiado el fenómeno que les resulta fácil identificarse con estos monstruos, raros pero dotados de los más curiosos poderes porque es así como se sienten, con las hormonas desatadas y los cambios físicos –en la estructura del cuerpo y mental, además del ultradesarrollo de ciertas capacidades– que se experimentan hasta los veintipocos años–.
Ficha de Winx Club. Vacaciones mágicas Colección:WINX CLUB Editorial: Montena
EAN: 9788484412748 ISBN: 978-84-8441-274-8
Año de edición: 2005
Materia: LITERATURA INFANTIL: DE 0 A 12 AÑOS
Idioma:CASTELLANO
Ancho: 200 Alto: 300
Disponibilidad:Descatalogado
El 7 de febrero, El Trujamán, la revista de Traducción del Instituto Cervantes publicó mi artículo dedicado a El espía, del novelista, traductor y poeta Justo Navarro (Anagrama, 2011).
Ilustración : Pablo García
Empieza así:
«La biografía del poeta norteamericano Ezra Pound está marcada por el estigma de su fascinación y apoyo al fascismo mussoliniano, de sus manifestaciones antisemitas y un aura de enloquecida genialidad, de tal modo que su figura es, en parte, tabú. Suele salvarse el escollo separando cuidadosamente su obra poética de sus extravíos políticos. Por qué, habiendo sido detenido y acusado de traicionar a su país, no fue Pound ejecutado es el detalle intrigante y detonador de El espía. Justo Navarro fabula con la posibilidad de que el poeta de Rapallo fuese un agente doble y que sus extravagantes alocuciones a través de la radio italiana en tiempo de guerra contuviesen mensajes cifrados para los aliados. Unos mensajes que traían de cabeza a los nazis, incapaces de obtener ninguna certeza tras aplicarles todas las claves de interpretación de códigos secretos disponibles. Las peroratas del poeta americano eran intraducibles al idioma convencional del contraespionaje.
Sin embargo, como no se trata de una típica novela de espías, Navarro rompe el hilo de la narración y, reconstruyéndola por fragmentos de fuerte densidad poética, presenta a Pound en facetas que confirman y refutan esa supuesta condición suya de espía, de loco, de traidor, de leal ciudadano.»
Un texto francamente divertido. Las rarezas de la gente no se agotan… o puede que los marcianos habiten entre nosotros. Sinopsis: Cuando uno viaja suele querer conocer los monumentos, los barrios pintorescos, los restaurantes, los bares de copas, los mercadillos. Pero quizá algunos viajeros quieran algo más. ¿Por qué no visitar también las casas encantadas, los castillos habitados por aparecidos y espectros, los lugares donde se manifiestan el mayor número de poltergeist, y conocer la ocasión idónea para tener una experiencia paranormal?
Colección: Freak
Número colección: 2
ISBN: 84-84283208
Año: octubre 2006 Traducción de Mª José Furió PVP: 18,50 €
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