“L’Outranspo et la traduction créative” par Santiago Artozqui

Dossier traduction Nadeau revista
Foto ©: En attendant Nadeau

 

Santiago Artozqui, traductor y animador cultural, presidente de la Asociación para la Promoción de la Traducción Literaria, es el autor de un interesante artículo en torno a la idea de “traducción creativa” en la revista de literatura En attendant Nadeau. El artículo forma parte de un dossier dedicado a la traducción.

Así arranca la presentación:

«Que se passe-t-il lorsqu’on s’attache à traduire les composantes d’un texte autres que le sens ? L’Outranspo est un OuXPo qui aborde, étudie et pratique diverses formes de traductions à contraintes regroupées sous le nom de traduction créative.»

y el núcleo de la reflexión se formula así:

«on peut adopter une définition de la traduction créative qui nous servira d’hypothèse de travail : Une traduction est dite créative lorsqu’elle vise prioritairement à rendre des composantes d’un texte autres que le sens. Par composantes, on entend ici la forme, le rythme, les références culturelles, bref, tout ce qu’en général le traducteur cherche à restituer en même temps que le sens. Cette dernière précision est importante, car il ne faudrait pas que l’on croie que la traduction se définit comme créative par rapport à d’autres qui ne le seraient pas. Toute traduction est, par essence, un acte de création, et, de même que les oiseaux n’ont pas attendu les ornithologues pour voler, les traducteurs n’ont pas attendu les tenants de la traduction créative pour être créatifs.»

Inspirado por el Oulipo, este movimiento presenta varios aspectos destacables, es un ejercicio creativo y, claro está, de liberación mental. Cuando se traduce asiduamente, se incurre en automatismos, incluso cuando se trata de textos exigentes que obligan a medir escrupulosamente rimas, sílabas, referencias externas o cruzadas, de modo que estas búsquedas de equivalencias abren horizontes. Por cierto que la llamada “sonotraducción” se practica en España, también con fines humorísticos (resultados hilarantes), en los programas de Javier Cadenas (muy chistosas sus traducciones del ruso o del griego) para la radio.

 

“Dale aire…” en El Trujamán del Instituto Cervantes

Man_Ray_by_Carl_Van_Vechten,_1934
Man Ray, 1934, por Carl Van Vechten.

El Trujamán, 8 de mayo de 2014

No es habitual, pero tampoco insólito que el editor pida al traductor que engorde el texto. El original consiste en una larga entrevista realizada en varias sesiones —no, corrige el protagonista, «esto es una charla»—, durante la cual un célebre pintor y fotógrafo se explaya sobre su vida y logros con un reconocido escritor francés, amigo e interlocutor discreto. A esta primera parte, muy amena por la vivacidad del diálogo, le sigue una parte bisagra con imágenes e ilustraciones, previa a la serie de documentos reflexivos sobre arte, presentaciones de exposiciones y biografía del artista. Siendo la entrevista el bocado original, la editora me explica que interesa que el conjunto alcance una extensión concreta para encajarlo en la colección donde van a publicarlo, por lo que conviene que las frases cojan aire, lo cual significa elegir la versión más larga de las distintas opciones… sin perder la compostura con rodeos y circunloquios absurdos.

La entrevista tiene lugar en París, a principios de los años setenta, de manera que el lenguaje es actual con algo demodé por las constantes referencias a las primeras décadas del siglo xx —surrealistas y dadaístas—. El reto resulta más interesante de lo que en principio parece por el tono coloquial y cómplice de la conversación entre el artista y el escritor, pero también por la mezcla de anécdotas y rememoraciones, que piden un cierto suspense, y las explicaciones técnicas de un quehacer artístico en el que fue pionero. En la conversación conviven, pues, varios registros. Por lo que hace a la expresión y vocabulario, deben sonar actuales, pero no tiene sentido poner en boca de dos señores entrados en años y cultos exclamaciones propias de otra edad o clase social.

Escoger la versión más larga de la frase traducida es un desafío como, salvando todas las distancias, lo son las formas fijas para los poetas. Sin embargo, esponjar el texto no tiene que ver con que a una extensión concreta de palabras le corresponda otro número de palabras concreto más el correspondiente coeficiente de incremento, que es el aumento o disminución del número de palabras entre distintos idiomas; si bien esta diferencia depende del género y del idioma, del francés al castellano la diferencia gira en torno al 10 %. Aquí se trataba de una recreación donde entre concisión o amplificación prevalecía la última alternativa.

En definitiva, la traducción de una charla, o entrevista, se parece a construir una conversación entre dos personajes de novela, pues contamos con los mismos ingredientes: dos personalidades caracterizadas por sus palabras y diferencias de edad y de rango y uno o varios temas de interés, de los que tienen distinto grado de conocimiento. El aire que le damos a la frase debe compensarse con un ritmo ágil, justamente para que el mayor número de palabras no suponga pesadez y el lector perciba el resultado como artificioso; para ello nos fijamos en la sintaxis, sabiendo que en español tenemos a nuestro favor la libertad para distribuir las partes de la oración. Intentamos que las frases suenen naturales como las habrían pronunciado los dos interlocutores.

Al final, el resultado consigue diferenciar las dos partes del libro, conservando en sus palabras, como se ve también en la parte ensayística a cargo de otra traductora, el característico tono provocador y alegre del artista.

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