Vol à vif, de Johary Ravaloson, un capítulo

Johary Ravaloson, Antananarivo, 1965

Ayer se publicó un capítulo de la novela Vol à vif (robo en campo abierto), del autor malgache Johary Ravaloson, en la sección que Mario Domínguez Parra estrena en la revista digital La salamandra ebria. Fue el texto que elegí para participar en el Taller de Traducción Viceversa Francés-Español-Francés, que tuvo lugar en Arles en febrero de 2018.
Ravaloson es un autor interesante, muy conocido en su país de origen, Madagascar, no solo como escritor y animador cultural, también como jurista; sus libros han tenido cierta repercusión en Francia. Aún no ha sido traducido en España. Quizá este capítulo despierte el interés de algún editor, y quiera contactar para darlo a conocer en el área hispanohablante.


VOL À VIF

¡Hazo lava è! ¡Hazo lava!… 

La alarma me sobresalta en medio del silencio imponente del Yshal antes de reconocer la voz de un Razilna lleno de malicia. Está crecida la mañana. Las montañas ocre del macizo brillan como el oro. De lado a lado, hay barrancos que muestran laderas verdes y húmedas, a veces incluso con jirones de bosque primario. Hay arroyos, ríos que corren y vienen a alimentar el río Malio que bordea el oeste de esta tierra de los antepasados convertida en reserva para turistas y ocasional refugio de los dahalo.
—¡Qué tranquilidad!—me dice Razilna, poniéndose en cuclillas a mi lado, sobre mi roca de observación.
—¡Sí!— digo yo.
—¿Todo bien?
—Más o menos. Los cebús están a resguardo. Los hemos llevado casi uno por uno para bordear el primer torrente, con las pezuñas metidas en el agua. Luego hemos trepado a duras penas por las rocas para pasar al segundo. Tibaar está recogiendo las boñigas.
—Siempre queda rastro. No podemos rezagarnos.
—¡Claro! Ranono aún no ha llegado —digo—. ¿Has corrido mucho?
—Ja, ja, ja. No van a recuperar pronto su ganado —responde.

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Glosario de la felicidad en el NewYorker

https://media.newyorker.com/photos/590976bf019dfc3494ea2d49/master/w_2560%2Cc_limit/Anthes-Glossary-of-Happiness1.jpgILLUSTRATION BY JULIANNA BRION

Un artículo de The New Yorker titulado así, The Glossary of Happiness, de Emily Anthes, desarrolla una reflexión muy interesante sobre los términos para designar la felicidad o las variadas ideas vinculadas a ella en diferentes países. De ahí, su reflexión deriva hacia el préstamo de palabras entre idiomas para colmar vacíos –o perezas o inercias– sobre conceptos, sensaciones, emociones, percepciones que difieren enrtre culturas. A destacar el proyecto de “lexicografía positiva”…


«[…] Soon after Lomas returned to the University of East London, where he is a lecturer in applied positive psychology, he launched the Positive Lexicography Project, an online glossary of untranslatable words. To assemble the first edition—two hundred and sixteen expressions from forty-nine languages, published in January—he scoured the Internet and asked his friends, colleagues, and students for suggestions. Lomas then used online dictionaries and academic papers to define each word and place it into one of three overarching categories, doing his best to capture its cultural nuances. The first group of words referred to feelings, such as Heimat (German, “deep-rooted fondness towards a place to which one has a strong feeling of belonging”). The second referred to relationships, and included mamihlapinatapei (Yagán, “a look between people that expresses unspoken but mutual desire”), queesting (Dutch, “to allow a lover access to one’s bed for chitchat”), and dadirri (Australian Aboriginal, “a deep, spiritual act of reflective and respectful listening”). Finally, a third cluster of words described aspects of character. Sisu falls in this category, as do fēng yùn (Mandarin Chinese, “personal charm and graceful bearing”) and ilunga (Tshiluba, “being ready to forgive a first time, tolerate a second time, but never a third time”).»

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