Pasolini, traductor del/al dialecto, II, en VV.CC

Y hoy se publica la segunda parte del artículo, que probablemente pocos leerán. Al tratar del interés del joven Pasolini por la literatura y poesía dialectales he querido llamar la atención sobre sus inteligentes intuiciones en torno a la lengua vernácula y el vínculo de su léxico con el territorio, no desde el punto de vista sentimental o nacionalista, sino de la realidad designada. A estas alturas, resulta obvio que perder los dialectos supone eliminar rastros arqueológicos del habla que la lingüística histórica echará en falta.
Por otra parte, aunque Pasolini abandonó el dialecto para escribir en italiano, su trabajo de este periodo fecundó la obra de otros poetas fuera del Friuli, que encontraron en sus publicaciones y ensayos un modelo para dar a conocer su creación. Como era habitual en él, estableció alianzas a través del diálogo con poetas y teóricos de otras lenguas “vernáculas”, hoy tratadas como idiomas, como el catalán. Este mismo año, el Institut Ramon Llull ha concedido su Premio Internacional de Catalanística (!) y a la Diversidad Cultural al director de la Agencia Regional para la lengua friulana, William Cisilino, que tiene su sede en Udine, en la región italiana del Friul.


 

Foto: vista aérea del Friuli (la Sexta) y Ponte del Diavolo, Cividale del Friuli (Corriere della sera)

Conversación en Madrid sobre literatura irlandesa: Fondebrider – Keegan – Ehrenhaus

Una conversación que promete ser interesante en torno a la escritora Claire Keegan y la literatura irlandesa tendrá lugar este próximo sábado entre dos renombrados traductores argentinos: Jorge Fondebrider, traductor de la autora y animador del blog Club de traductores literarios de Buenos Aires, y Andrés Ehrenhaus, afincado en España desde hace ya largos años, traductor de los sonetos de Shakespeare. Ambos cuentan además con una extensa bibliografía como narradores; Fondebrider añade la faceta de poeta; varios de sus libros han sido publicados por editoriales españolas.
Como se ve en la imagen, el encuentro será el 26 de octubre, a la hora del aperitivo, momento muy oportuno ya que el sitio es una librería-bar o a la inversa. Si van, salúdenlos de mi parte.

Entrevista a Santiago Artozqui por su traducción de Amanda Gorman

por Tiphaine Samoyault

3 diciembre de 2022

Publicada por En attendant Nadeau

Entretien avec Santiago Artozqui

Hace dos años, la traducción del poema de Amanda Gorman leído durante la ceremonia de investidura de Joe Biden, «The Hill We Climb»,  arrojó una luz inesperada sobre la actividad de traductoras y traductores. La polémica en torno a la cuestión de saber quién debía o podía traducir ese poema tuvo una repercusión internacional. ¿Había que ser una mujer negra para traducir el poema? El debate entre universalistas y esencialistas estalló con fuerza en los Países Bajos, España, Francia… Nuestra postura era más pragmática. El lustre de un poema como ese, leído en esas circunstancias, daba a una joven poeta negra en Estados Unidos una extraordinaria visibilidad de la que podían beneficiarse, en el exterior, traductoras y traductores todavía menos visibles. Dos años después, a nuestro colaborador Santiago Artozqui se le confió la colección de poemas de Amanda Gorman que incluye ese poema concreto, además de muchos otros. Santiago Artozqui ha respondido a nuestras preguntas acerca de las particularidades de este encargo, y acerca de su trabajo sobre una poesía muy experimental y formalmente inventiva.

Amanda Gorman, Poèmes. Donnez-nous le nom de ce que nous portons. Trad. Del inglés (Estados-Unidos) por Santiago Artozqui. Fayard, 240 págs., 18 €


¿Podría  hablarnos de la historia de esta traducción?

En 2021, Juliette Lambron, que era entonces editora en Fayard, me llamó para proponerme este proyecto y me hizo firmar un acuerdo de confidencialidad, dado que el libro debía publicarse simultáneamente en todo el mundo el 4 de diciembre de 2021. Se trataba, por lo tanto, de un proyecto de traducción extraordinariamente rápido y ultraconfidencial (ninguna comunicación por internet). Yo disponía de varias semanas y no debía mencionar el proyecto a nadie. Empecé con una mezcla de excitación –era un proyecto prestigioso– y de inquietud: ¿cómo proceder? ¿Debía enviar mis traducciones una a una o bien esperar a tener un primer borrador completo, obligando  así a la editora a confiar en mi opción? Opté por la segunda solución, ya que cuando se traduce una colección, hay que trabajar con las referencias, los ecos, las aclaraciones ulteriores. De modo que al cabo de tres semanas envié una primera versión de la recopilación traducida, un primer borrador que ya tomaba en cuenta numerosas características formales de la colección (juegos de palabras, aliteraciones y asonancias, trampas contextuales de traducción –todo lo que hace referencia a los movimientos negros, a la sociedad americana tal y como ella la pinta—, porque su poesía es muy militante). El desafío radicaba en respetar la forma poética siendo al mismo tiempo fiel a las cuestiones políticas, que la traducción no debía subestimar pero tampoco exagerar. ¿Cómo traducir, por ejemplo, «negro» en este o en aquel contexto, «riot», que según los casos puede significar revuelta, motines o disturbios? Este contexto pedía un esfuerzo  de explicitación sin dar la impresión de impartir un curso: el texto es primero y ante todo un libro de poesía.

Nosotros estábamos listos para la publicación mundial prevista en diciembre de 2021.  Sin embargo, el agente de Amanda Gorman tardó mucho tiempo en respondernos, lo que retrasó la salida. Fayard terminó por programar la publicación para la primavera de 2022. Luego, como la guerra en Ucrania saturó el espacio mediático, el editor prefirió esperar a la rentrée literaria 2022.

¿Cree que lo eligieron por ser un traductor negro?

Sí, absolutamente, y por petición expresa de Amanda Gorman, que sostiene una posición que podría calificarse de esencialista. Ella quiere que sea un.a negro.a quien transmita lo que ella enuncia y lo que ella cuenta. Al margen del esencialismo, también la mueve un espíritu de positive action: siendo sensible al desequilibrio de representatividad entre la población negra y la población que traduce en Estados Unidos (desequilibrio que, de otro lado, es el mismo en la mayoría de países), intenta contribuir a invertir la tendencia que consiste en favorecer a aquellas y aquellos que tienen una posición social más favorable. Yo creo que el esencialismo es una completa idiotez (no es necesario tener barba blanca para traducir a Tolstoï) ; pero me adhiero a una posición de esencialismo estratégico y puntual, que puede tener sentido en un determinado momento histórico: no se traduce solamente el texto, sino también el  símbolo que ese texto comunica.

Pero ¿qué es una voz negra? Yo no sé, además, si yo soy una voz negra. Yo me siento menos negro que no-blanco. Es el problema del mestizo: en todas partes es de otro lugar. Aunque yo me siento no-blanco de una manera muy positiva.

Amanda Gorman durante la investidura presidencial de Joe Biden

¿Ha sentido al traducir que compartía una experiencia con la autora?

Conozco muy bien el significado de la comunidad en Estados Unidos, pero también sé que la comunidad no tiene el mismo sentido en Francia; además, me siento muy  europeo en mi cultura. Si, como ya he dicho alguna vez, me hubiese instalado durante largo tiempo en Estados Unidos, muy probablemente me habría adherido a esta cuestión de la comunidad. En Francia, me siento dentro de una minoría, pero no dentro de una comunidad. Me siento miembro de un grupo de no-blancos minoritarios que están obligados a justificar su valor, su legitimidad, el hecho de tener derecho a estar donde están. En contrapartida, las problemáticas que afectan a la inmigración encuentran una resonancia en mi experiencia. Un poema construido a partir de frases de negros que se trasladan del sur al norte recuerdan muy bien las palabras que oía en el círculo de españoles inmigrados que frecuentaba mi madre.

Sin embargo, el hecho mismo de que usted me pregunte si, en el contexto de la polémica, me habían elegido por ser negro demuestra bien que existe una diferencia de percepción entre un traductor blanco y  un traductor negro. Antes de la publicidad creada alrededor de la traducción de Amanda Gorman, yo ya traducía a autoras negras. Traducía a Maya Angelou y a  Roxane Gay. En el caso de Maya Angelou, sus herederos procuraron saber quién era yo. En cuanto a Roxane Gay, nadie preguntó nada. Con Amanda Gorman, la cosa llevó más tiempo. Hubo que enviar todo un dossier con la lista de mis traducciones y mi biografía. La cuestión del género, en cambio, no se planteó mientras que la del color sí. Por añadir un elemento que nos saca de estas consideraciones un poco demasiado esencialistas, importa señalar también que se necesitaba un traductor que tuviese la reputación de traducir rápido y bien, ya que en principio el trabajo debía estar enteramente acabado en dos meses.

Usted es hoy un traductor reconocido, con ocho publicaciones este año. ¿Cree que esta traducción representa un punto de inflexión?

Es cierto que esta traducción traerá algunas propuestas. De hecho, ya ha sucedido pues he tenido la suerte de retraducir a Martin Luther King gracias a Amanda Gorman, ella es la autora del prólogo del libro y dio el nombre de sus dos traductores franceses, Lous and the Yakuzas y yo. Entonces se dirigieron a mí para traducir el prólogo y yo propuse retraducir también el texto de Martin Luther King, publicado por Harper & Collins France. El prólogo de Amanda Gorman es impactante, porque evoca la situación común de proferir el discurso y su poema durante la investidura: ambos los enunciaron con la mirada puesta en los monumentos de Estados Unidos. Respecto al texto de King, yo quería retraducirlo porque, en conjunto, las traducciones existentes son bastante catastróficas (en particular la que se encuentra en el sitio de la embajada de Estados Unidos, que es espantosa). Decidí traducir «I have a dream» por «j’ai un rêve» «tengo un sueño» y no por «he soñado», no para darle la vuelta a la traducción habitual que se ha hecho canónica, sino porque no significa ni de lejos lo mismo. Martin Luther King nos habla de su visión, del sueño que alberga para el futuro, no del sueño que acaba de tener. Además, era necesario conseguir que se reconociese el valor poético del texto, su dimensión encantatoria, anafórica, durante mucho tiempo olvidada hasta ahora. Traduciéndolo, sentía la necesidad de leer en voz alta a la vez lo que traducía y mi traducción. Es algo que hago a menudo cuando traduzco poesía.

¿Puede hablarnos de las características formales de la poesía de Amanda Gorman  y de las dificultades de traducción que plantean?

Me impresiona la variedad en la experimentación: lo prueba todo, el hablado-cantado, los juegos sobre la disposición, la tipografía (un poema sobre la barra oblicua, poemas-sms, poemas máscaras, un poema cachalote, un poema tierra, un poema urna), la etimología, con textos sumamente difíciles de traducir, que requieren todo un trabajo de de transposición.

Pero no es solamente una poesía comprometida en la forma. Su poesía es un manifiesto de la actualidad. Amanda Gorman propone un modelo de sociedad hacia el que quisiera que nos dirigiésemos. Es una poesía militante, anclada en el presente, en que el sujeto vive el momento en que vive. Habla de historia, de los disturbios raciales de los años 1960, de Chicago, de la gripe española, de los barcos de esclavos, del sentido de la comunidad como muestran expresiones como «retórica de la reunión», o «Relation-ship» donde el sufijo remite al barco (mantuve la palabra en inglés, ship). Hay también muchas referencias, citas (Marianne Hirsch, Ocean Vuong, Toni Morrison), exergos (Anne Carson); archivos, especialmente de un soldado afroamericano enrolado en Europa al final de la primera guerra mundial, a partir de los cuales compone un poema realmente extraordinario. Ahora bien, en Amanda Gorman el «nosotros» no es simplemente comunitario. En sus notas al final del libro ella explica que ese «nosotros» es también el de su formación universitaria, y lo emplea intencionadamente. Ella escribe poesía, donde a priori todo está permitido, pero, en un mundo de fake news, quiere, sin embargo, que la poesía ofrezca la referencia de sus fuentes.

El problema que plantea la traducción del «we» es que en francés el «nosotros» conlleva construcciones largas: «we met» es «nous nous retrouvions» (nos encontrábamos) o ¡«nous nous sommes retrouvés»!  (nos encontramos). Pese a todo, me pareció necesario conservarlo para traducir el sentimiento comunitario. Por eso, el título francés es muy largo: Donnez-nous le nom de ce que nous portons, son once sílabas contra las seis del título original: Call us what we carry. Por lo demás, he intentado respetar lo que en traducción llamamos los criterios de compensación: las palabras cortas y las frases cortas traducidas en palabras cortas y frases cortas. Mi traducción es rimada en el original cuando lo era, aunque a veces la rima debilita la fuerza del poema, como creo que ocurre en el poema «El milagro de la mañana».

En el posfacio que ha escrito para la recopilación de poesía de Maya Angelou, Et pourtant je m’élève (Seghers, 2021), que también tradujo, habla de la importancia de restituir la voz, la oralidad «de un texto que reivindica una palabra de mujer negra», una «loud voice» (una voz fuerte). ¿Puede decirse lo mismo de Amanda Gorman? 

La voz de Amanda Gorman también tiene esa cualidad percutante, y la oralidad reposa también en lo hablado-cantado. No he tenido problema con lo hablado-cantado ya que en francés soy muy sensible a la prosodia: esa es la razón por la que de joven era fan de Gainsbourg, el único autor-compositor francés que sabía cómo lograr que la lengua sonara «como los ingleses», por ejemplo cuando canta: «J’ai cru entendre les hélices / D’un quadrimoteur mais hélas / C’est un ventilateur qui passe / Au ciel du poste de police» («Creía estar oyendo las hélices / de un cuatrimotor, pero, ay,/ es un ventilador que pasa / por el cielo de la comisaría»). Ahora bien, la oralidad también es reproducir el ritmo, aunque no es algo que pueda conseguir a la primera: primero tengo que ver algo para poder luego dar a oír, la visión precede a la escucha, aunque ambos sentidos van de la mano en mi trabajo. La reproducción de la musicalidad se consigue de manera plurisensorial.

Declaraciones recogidas por Tiphaine Samoyault

Traducción del francés María José Furió

Yourcenar – Baldwin – Darrieussecq

Cavafy edición vieja gallimard

Yourcenar / Baldwin / Darrieussecq: de las bellas infieles al wokismo, (I) en Vasos Comunicantes


Creo no equivocarme al decir que la imagen de Marguerite Yourcenar que la mayoría tenemos es la de una escritora de temas históricos, muy erudita, de estilo denso y elevado, que sus muchos detractores llaman pompier. Estaba leyendo de forma desordenada el segundo volumen de entrevistas recopiladas por The Paris Review publicadas en español por Acantilado (entrevista traducida por Gonzalo Fernández Gómez) y, al descubrir que los escritores que decían cosas más interesantes no eran necesariamente los que más me gustaban, me zambullí audazmente en la entrevista, publicada en primavera de 1988, que Susha Guppy le hizo a Yourcenar y que la autora de Memorias de Adriano no llegó a revisar ni a ver publicada pues murió en 1987.

Hacia el final, Guppy le pregunta por su más reciente incursión en la traducción, la versión francesa de la obra teatral The Amen Corner —o El rincón de los Amén— del hoy muy reconocido James Baldwin.

–Acaba de traducir al francés The Amen Corner, de James Baldwin, y me consta que no solo lo admira como autor, sino que además tiene una buena amistad con él. ¿Qué opina de su trabajo actual?
Yourcenar responde de un modo que hoy parece muy desenvuelto respecto a los problemas de su buen amigo.

–Baldwin ha escrito algunas páginas admirables, pero le falta coraje para llevar sus conclusiones hasta las últimas consecuencias. Tendría que haberse atrevido a golpear más fuerte. Ha tenido una vida muy dura. Fue uno de los nueve hijos de una familia pobre de Harlem. A los quince años era predicador; a los dieciocho, fugitivo. Trabajó en lo que pudo, primero en el Ejército, durante la guerra, luego en la calle, ganando lo justo para sobrevivir. De alguna forma se las arregló para ir a París, donde fue a parar a la cárcel por el crimen de no tener residencia fija ni profesión. Ahora tiene problemas con la bebida, pero muchos escritores estadounidenses han sido alcohólicos, tal vez a causa del puritanismo que domina el alma estadounidense desde hace tanto tiempo. Sin embargo, cuando un estadounidense es generoso, cordial e inteligente, supera a los europeos. Yo conozco por lo menos a cinco o seis que responden a esa descripción.

De esta indiscreta parrafada me interesó la frase «le falta coraje para llevar sus conclusiones hasta sus últimas consecuencias. Tendría que haberse atrevido a golpear más fuerte». La información recabada me dice que The Amen Corner fue la primera obra teatral de Baldwin, escrita en 1954 durante su primera estancia en Francia, entre 1948 y 1957, y que aborda asuntos que definieron su carrera: la pobreza, el racismo y el papel de la iglesia en la vida de los negros americanos. La intriga gira en torno a la guerra que libran sor Margaret Alexander, pastor de una iglesia negra «de esquina» en Harlem, y su exmarido Luke, músico de jazz, por el alma de su hijo David. Yourcenar la tradujo en la década de los 80, tres décadas después de su estreno, por lo que es difícil saber si el coraje y las conclusiones más arriesgadas que echa de menos eran de tipo ideológico o expresivo.

sigue aquí →: Yourcenar / Baldwin / Darrieussecq, 1
Y la segunda parte del artículo, aquí: Yourcenar, Baldwin, Darrieussecq, 2

Traducción de Marie Darrieussecq

Bilingual Poetry Readings: 26 septiembre

Segunda sesión de lecturas poéticas bilingües, al cuidado de la poeta y profesora de la Montclair University de NY, Marta López Luaces.

Si la primera fue un éxito, ésta resulta más prometedora aún. Para no perderse nada, conviene estar atentos al huso horario.

“La traducción, un mal necesario”, por Beatriz Badikian-Gartler

Hoy traigo un artículo muy interesante publicado por el blog del Club Traductores de Buenos Aires, que a su vez se hace eco de su publicación en la (no menos) interesante revista Latin American Literature Today (de la Universidad de Oklahoma).

Me parecen brillantes y muy bien desarrolladas sus reflexiones en torno al papel de los idiomas en entornos de explotación y de subalternidad, que ilustra con anécdotas de su experiencia familiar y profesional, y citas de autores –Derrida, Deleuze, Gayatri Spivak…– que suelen considerarse confusos, sin serlo, como se demuestra en este caso, al hacerlo en el contexto adecuado, el de los Estudios Culturales y la Teoría poscolonial.

Beatriz Badikian-Gartler
Beatriz Badikian-Gartler

«Mi carrera como traductora comenzó el 28 de febrero de 1970 en Nueva York, en el Bronx, para ser exacta. Puedo dar la fecha con tanta precisión porque ese fue el día en que llegué a Estados Unidos y aterricé en el Aeropuerto Internacional Kennedy, donde me recibieron parientes a los que nunca había visto que me llevaron al Bronx. Mi madre y mi padre fueron mis primeros clientes. Me pedían constantemente que les tradujera. De Nueva York a Los Ángeles y de Los Ángeles a Chicago, donde finalmente nos afincamos nueve meses después, cada vez que íbamos de compras, cada vez que necesitábamos indicaciones para llegar a alguna parte en autobús, cada vez que sonaba el teléfono en casa, yo tenía que traducir, frase tras frase, del inglés al griego y del griego al inglés. No importaba que apenas pudiera pronunciar ese idioma nuevo ni mucho menos entender a los “americanos” que hablaban rápido, a menudo mascullando entre dientes, tragándose a veces las palabras. Según mi padre, yo había estudiado inglés durante diez años en Argentina antes de llegar a Estados Unidos, de modo que tenía que estar en condiciones de hablarlo con fluidez, entenderlo a la perfección y servir de algo por una vez en la vida. Desde ese primer día, tuve que traducir para amigos, parientes y desconocidos; para jefes y profesores y alumnos, sobre todo del inglés al español y del español al inglés, y a veces entre el inglés y el griego.»

Continúa leyendo…      (pincha aquí)

(** música de jazz para amenizar la lectura)

BILINGUAL POETRY READINGS – LECTURAS DE POESÍA BILINGÜE

Liu's avatarPlein Soleil…

University of Montclair, NY, EEE.UU.

BILINGUAL POETRY READINGS

LECTURAS DE POESÍA BILINGÜE

SPONSORED BY MONTCLAIR STATE UNIVERSITY
SPANISH AND LATINO STUDIES DEPARTMENT

ENGLISH DEPARTMENT

VIA ZOOM:
https://montclair.zoom.us/j/99419098374?pwd=aW93Q1dkdkVQeGhYOFkvakpQckhjQT09

SATURDAY JUNE 20 AT 3 PM in New York and 9PM in Spain
SÁBADO 20 DE JUNIO en Nueva York a las 3, en España a las 9 de la noche

EN ARGENTINA, ECUADOR, COLOMBIA Y PERÚ A LAS 4 de la tarde
EN MÉXICO A LAS 2; EN COSTA RICA A La 1

CURATOR: MARTA LÓPEZ LUACES

Ángeles Mora (Córdoba, 1952).  She won the National Critic Award (Spain) and the National Poetry Award (Spain). She is a profesor of Language and Literature at Granada University (spain). She has published ten poetry books: Pensando que el camino iba derecho, Granada, Diputación («Genil»), 1982., La canción del olvido, Granada, Diputación («Libros de Bolsillo»), 1985, La guerra de los treinta años

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Pedro Mairal traducido al francés, semblanza de Paul Lequesne

Libro Mairal
Pedro Mairal traducido al francés por la argentina Julia Azaretto

La segunda parte de la reflexión en torno a la traducción al francés de la poesía de Pedro Mairal, de la mano de la también argentina Julia Azaretto, consiste en la semblanza que el traductor Paul Lequesne escribió para En attendant Nadeau, y que traduje al español para que los colegas latinoamericanos supieran de la recepción de su poesía a través del blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires.

«Pedro Mairal, mascarón de proa de la nueva ola literaria argentina, es también uno de los representantes más singulares de la poesía sudamericana contemporánea, que maneja con igual acierto el humor, la desesperación y el endecasílabo, como demuestra su recopilación Supermarket Spring, publicado el pasado marzo por L’atelier du tilde.

Se trata de un precioso libro, la cubierta –papel gris beige, de grano rayado, tinta naranja— muestra una composición de inspiración curiosamente constructivista, como un cartel o el rótulo de una tienda, que reúne en un bloque vacilante una puntualización útil: «poesía argentina contemporánea», el nombre del autor: Pedro Mairal, el título: Supermarket Spring, y una particularidad del libro: edición bilingüe.»

Continúa aquí: ξΨ