Beca de estancia en Looren, Casa de los traductores, cantón de Zurich, Suiza




Imágenes del interior de la casa y el jardín en Looren. La casa de los traductores está situada en una especie de aldea, Wernetshausen, a un par de kilómetros de la parada del bus que lleva hasta Hinwil, el núcleo urbano más poblado y con estación de tren que conecta, bien y puntualmente como es fama que ocurre en Suiza, con el resto del país. El lugar es precioso y la casa fantástica, la biblioteca nutrida, las camas comodísimas, la cocina enorme. Tuve la suerte de que me adjudicaran la habitación con baño independiente -supongo, porque no lo pregunté, que depende de la fecha en que se llega y qué habitaciones quedan libres-, que además de una nevera de uso particular, cuenta con una especie de altillo con cama y escritorio pensada para esos traductores que trabajan en tándem. Al revés que en Arles, no se admiten parejas, salvo que se trate de dos traductores que lleguen para trabajar en el mismo proyecto.
Cada habitación lleva el nombre de un célebre escritor suizo. Bauticé a la mía como la Suite Walser, algunos de sus libros en alemán, italiano y francés decoraban una de las librerías. Estuve curioseando en unos cuentos suyos en italiano, pero la verdad es que nunca le he cogido “el tranquillo” a este autor y no creo que cualquier libro sea bueno como puerta de entrada a una obra. La vista desde la zona de trabajo es la que recoge la última fotografía de esta galería.
Llegué el 2 de septiembre en un vuelo de Swissair para zambullirme de una vez en el dossier de presentación de la biografía de un famoso director de cine suizo francófono -fácil imaginar de quién se trata-. Como en los últimos meses había estado de aquí para allá, y ante la dificultad de comprar un ejemplar en papel -más barato que el ebook esta vez- en Suiza, pues allí no tienen Amazon y dependen del envío desde Francia o Alemania, y en definitiva resultó ser una complicación cambiar la dirección española por la suiza, escribí a la editorial Grasset -que en su momento me confirmó los derechos de traducción del libro estaban disponibles- preguntando si podían enviarme el pdf.
Como no respondieron enseguida, interpreté el silencio como un rechazo -es decir, interpreté según los (malos) modos españoles. Al cabo de un par de días compré el ebook (43 euros!!!) para ir adelantando sobre las 900 páginas del libro -más unas 80 o 100 entre notas y bibliografía-, trabajo que combiné con una traducción, también sobre cine, que me había llegado inesperadamente, después de que la filmoteca que me había contactado hacía un año también desapareciera habiendo aprobado el presupuesto solicitado, en un silencio que esta vez no había sabido en qué clave interpretar. Y por supuesto, combiné el work-in-progress con las fotografías, y los paseos por los extensísimos verdes e idílicos alrededores y una sola excursión a Zurich, y estuve hurgando en la biblioteca, leí un libro en inglés sobre traducción -un clásico cuyo título espero recordar en las próximas horas, amnesia que revela lo poco que me impresionó-. Sin olvidar las charlas con otros traductores, en francés algunas (milagrosas) veces, en español otras gracias a un par de traductoras de Madrid, y el resto en inglés, en mi caso muy macaronic y sufrido, porque yo les entendía perfectamente y ellos penaban por hacer lo propio conmigo. Bref, que los quinces días se hicieron cortos, pese a que la lluvia y un tiempo preotoñal, algo que en Suiza equivale a nuestro otoño puro y duro, hizo irremediable dos o tres días seguir bajo cubierto.

Ya de vuelta a la Costa del Azahar, me llegó el pdf de Grasset con una nota muy amable de la responsable de derechos de traducción. Los editores franceses demuestran que vale la pena por lo menos intentarlo cuando una traductora se interesa por un libro que por esto o aquello no ha encontrado editor español. El formato pdf me permite extraer los fragmentos que quiero traducir para esa presentación, algo imposible con el ebook.
Escribo este post no para dar cuenta de mis andanzas sino para recomendar a los traductores con algo de currículum lectores de este blog que postulen a una beca en Looren. Me habían hablado muy mal del lugar, pero también conocí brevemente en Arles a un traductor alemán, treintañero, que había trabajado en la secretaría de Looren y saqué la impresión de que no parecía tan mal lugar. Algunas becas incluyen un estipendio, otras parece que consisten solo en la estancia gratuita. Y una serie de acuerdos con organismos culturales y otras residencias facilitan que circulen muchos traductores con proyectos en idiomas de lo más variado -no en vano en Suiza son cuatro las lenguas oficiales- con diferentes modalidades de beca. Además, las responsables de la casa son eficaces y muy amables, algo que no siempre ocurre en Arles.
Lo más estimulante ha sido la “descentralización” cultural de viajar a la Europa central. Es una localización que resulta atractiva para traductores de países de los amplios alrededores con los que rara vez o nunca he coincidido en Arles: Chequia, Letonia, Rumanía, Polonia, Serbia, Croacia, y como el alemán y el inglés son lenguas dominantes, pero no solo, alguien que traduce al danés desde el español o el portugués de Brasil o del holandés al español, del inglés al serbio, también cabe en el sistema de becas de la Übersetzerhaus Looren.

Aquí va el enlace a la página: https://looren.net/fr/





Vista desde el estudio una mañana de sábado de verano que parece otoño. En el centro, el gato de la granja situada abajo viene a tomar el sol en nuestros predios. Al fondo, Hinwil, el núcleo urbano que conecta por tren a la ciudades. Imprescindible para llegar a Zurich.

Número imaginarios y liquidación de existencias, en Vasos Comunicantes

El misterio de las cantidades que editoriales y organismos de gestión de derechos de reproducción nos envían en forma de “liquidaciones” me inspiró este artículo que el pasado 16 de junio publicó Vasos Comunicantes.
Me avisaron las editoras de que una traductora les había señalado que consideraba incorrecto el dato donde digo que la edición digital debería por fuerza dar un número positivo, ya que a menudo las ventas de la edición digital -al firmarse los contratos papel/digital a la vez- se restan para amortizar el pago de la traducción. Obviamente, yo hablo de casos reales, y aunque particulares porque me ha sucedido a mí, también son extrapolables a otros traductores. Así, cuando firmábamos contratos a tanto alzado -impuestos por la corporación planetaria, antes de que la ley les obligara a someterse- no existía aún el ebook, por lo que un contrato para este tipo de edición no puede tener en cuenta si se amortizó o no el pago, ya que el traductor cobra una cantidad determinada y no recibe un céntimo en royalties (salvo si la obra es muy exitosa, en cuyo caso si no me equivoco, la ley obliga a  tomar en consideración al traductor y asignarle un porcentaje). La edición digital es entonces una edición nueva y por fuerza cualquier venta ya daría positivo para el traductor. Las triquiñuelas que encierran los contratos siempre leoninos explican que al final no recibamos ni un mísero céntimo. 

Por otro lado, el quid del artículo está en la falta de transparencia sobre las cifras que nos conciernen, de lo cual deriva que, si no recibimos la documentación que acredita oficialmente las cantidades por ejemplares publicados y vendidos o destruidos, los resultados en conjunto pueden calificarse de “imaginarios”.


Allá por mis dieciséis años viví un breve idilio con las matemáticas, en concreto con los números imaginarios y el número e. Entreví entonces la fascinación de la gente de ciencias por esta materia y, para lo que aquí nos interesa, el potencial metafórico de los números. Sabía que no tendría continuidad porque en el viejo BUP elegir letras suponía que, al pasar a tercero, los números y las cantidades solo recuperarían importancia ―no sé si trascendencia― al tratar de la métrica y de las fechas de acontecimientos históricos. Por eso, y al contrario de lo que ocurre en los romances trágicos que nutren la narrativa del siglo XIX y primera mitad del XX, quedé convencida de que mi desenfadado amorío con el número infinito y los números imaginarios empezaba y terminaba allí y que nunca volvería a saber de uno y otros.

Pero, como dijo Baudelaire, Hélas, non ! Resulta que los he encontrado por doquier en los momentos y lugares más inesperados.
(Sigue aquí → Vasos Comunicantes )

Conversación en Madrid sobre literatura irlandesa: Fondebrider – Keegan – Ehrenhaus

Una conversación que promete ser interesante en torno a la escritora Claire Keegan y la literatura irlandesa tendrá lugar este próximo sábado entre dos renombrados traductores argentinos: Jorge Fondebrider, traductor de la autora y animador del blog Club de traductores literarios de Buenos Aires, y Andrés Ehrenhaus, afincado en España desde hace ya largos años, traductor de los sonetos de Shakespeare. Ambos cuentan además con una extensa bibliografía como narradores; Fondebrider añade la faceta de poeta; varios de sus libros han sido publicados por editoriales españolas.
Como se ve en la imagen, el encuentro será el 26 de octubre, a la hora del aperitivo, momento muy oportuno ya que el sitio es una librería-bar o a la inversa. Si van, salúdenlos de mi parte.

Por una formación en traducción en defensa de la profesión, por Dora Sales Salvador

Carta abierta a la comunidad académica. Por una formación en traducción en defensa de la profesión, por Dora Sales Salvador

La revista Vasos Comunicantes de la ACETT ha publicado una carta abierta, redactada por la catedrática Dora  Sales, reclamando a la comunidad docente de las facultades de Traducción una consideración más seria acerca del momento tan grave que atraviesa nuestra profesión, intensificado por la extensión de programas de traducción automática que buscan convertir al traductor humano en un elemento menor del proceso, cuando no del todo prescindible. Sales les exige que se centren en enseñar lo que realmente permite considerar traductor a alguien, el tipo de destrezas y cualidades intelectuales que se están rebajando o abandonando en favor del aprendizaje del uso de programas de traducción, perfeccionados gracias al aprovechamiento gratuito de los millones de datos que conforman la historia de la literatura.
Estoy totalmente de acuerdo con Dora Sales y me gusta ver que se está abandonando el tono ramplón y políticamente correcto que durante tantos años ha impedido llamar a las cosas por su nombre y expresar la angustia y la frustración que sufren cada vez más profesionales. Está bien que subraye un hecho demasiado frecuente, que muchos profesores universitarios carecen de experiencia práctica en la disciplina que imparten.
En España es demasiado habitual que grupos que deberían colaborar y luchar juntos estén en competencia por unos ingresos cada vez más míseros. Parecen no tener noticia de que un número creciente de editores no solo han rebajado las tarifas sino que pretenden pagar al traductor en función de las ventas, de tal manera que el traductor pasaría a ser una especie de cooperativista fantasma sin ninguna de las ventajas ni beneficios -sobre todo en la toma de decisiones y organización del propio trabajo- de esta figura empresarial.


Lunes, 8 de julio de 2024

Hoy, más que nunca desde que se implantaron las primeras licenciaturas en Traducción e Interpretación en los años noventa, la universidad y el colectivo profesional necesitan fortalecer el vínculo entre la formación y la profesión.

Urge hacerlo, para generar espacios de diálogo y debate constructivos, éticos y honestos, nutridos por el conocimiento aplicado de quienes conocen, de primera mano, este contexto profesional cambiante que necesita de un esfuerzo común para que la precarización en el sector no avance más.
Precisamente en un momento en el que en muchas universidades se van a revisar los planes de estudios de grado, a corto o medio plazo, me atreví a lanzar una carta abierta a la comunidad académica con el humilde propósito de invitar a la reflexión propia y compartida. En apenas una semana, nos hemos sumado a ella 740 colegas de absolutamente todas las especialidades traductoras, también de interpretación, así como docentes y estudiantes de varias universidades.1
Muchas gracias a Vasos Comunicantes por reproducirla aquí, para visibilizar esta preocupación que nos interpela.

Carta abierta a la comunidad académica

En el actual momento de revisión de planes de estudios en Traducción en muchas universidades españolas, y ante la creciente brecha entre el mundo profesional y el académico como resultado del blanqueamiento de la automatización y la «inteligencia» artificial como opciones formativas presuntamente imprescindibles en los planes de estudios de grado, quienes firmamos esta carta deseamos manifestar nuestra disconformidad.

En la formación de grado el estudiantado necesita aprender a traducir, y eso significa de manera esencial aprender a leer con capacidad crítica, a escribir y revisar, a documentarse, a conocer las convenciones de los géneros textuales o multimodales con los que se trabaja, y sí, también, a usar las tecnologías que puedan ayudarte en tu labor. Partir de un texto traducido por IA para luego poseditarlo no es traducir.

Justificar la inclusión de asignaturas de grado exclusivamente dedicadas a la automatización con el argumento espurio que hace uso de frases como «No se le pueden poner puertas al campo», «Es la realidad del mercado», o «La IA es el presente y el futuro» es perverso porque olvida preguntarse: ¿quién está creando ese campo, mercado, presente y presunto futuro? Ciertamente no el colectivo profesional, cada vez más alarmado y precarizado por el abaratamiento de costes, que es lo único que interesa a las plataformas y empresas que ofrecen poseditar en lugar de traducir. Resulta vergonzante para quienes ejercen la profesión y pretenden seguir haciéndolo que este blanqueamiento sea avalado e incluso promovido desde las universidades por parte de profesorado sin experiencia profesional vigente en traducción (si es que alguna vez la tuvo), que puede que vea en la IA un tema de moda sobre el que investigar, conseguir proyectos, sexenios o acreditaciones, por un interés en provecho propio.

Es preocupante y descorazonador que se justifique esta formación como necesaria para la inserción laboral a cientos de estudiantes en lugar de prepararlos en las competencias básicas para traducir (lingüísticas, culturales, documentales, tecnológicas, profesionales, etc.), las que, de manera integrada, pueden ayudarlos pase lo que pase, para fortalecer su capacidad de resiliencia en un contexto cambiante en el que su única ayuda será eso y su trabajo de calidad.

  1. Agradezco las aportaciones de colegas de distintas especialidades y perfiles, durante estos días. Gracias a Núria Molines Galarza, Javier Pérez Alarcón, Robert Martínez Carrasco, Roser Sánchez Castañ, Oliver Carreira, Iris Permuy, Nieves Gamonal y Ana Muñoz Miquel.
  2. Foto: El canard digérateur de Jacques de Vaucanson, aclamado en 1739 como el primer autómata capaz de hacer la digestión. Fuente: Wikimedia.

Dora Sales Salvador es doctora en Traducción, catedrática de Documentación en el Departamento de Traducción y Comunicación de la Universitat Jaume I y socia de ACE Traductores. Ha traducido obras de Vikram Chandra, Manju Kapur, Vandana Singh, Kalpana Swaminathan, Alison Wong, Ruskin Bond, Christie Watson, Richard Crompton y Chigozie Obioma, entre otros nombres, para importantes editoriales. Ha sido directora del Instituto de Investigación Feminista y de Género Purificación Escribano de la Universitat Jaume I, del que actualmente es secretaria. Es autora de literatura infantil y juvenil.

Deconstruyendo “Mein Kampf”: “Traduire Hitler”, de Olivier Mannoni, en VV.CC.


Este lunes se publicó en Vasos Comunicantes, revista de la Asociación de Traductores Españoles, la segunda parte de mi artículo dedicado al ensayo que el traductor del alemán, el francés Olivier Mannoni, especialista en el periodo nazi –y que fuera un excelente presidente de la Association des Traducteurs Littéraires de France–, ha dedicado a la aventura de traducir el Mein Kampf de Adolf Hitler en la controvertida edición crítica de Fayard.
Espero que mi artículo anime a algún editor a traducirlo al español. Además del interés intrínseco del texto, se añaden las reflexiones de su traductor en torno a los vínculos entre el discurso antisemita y de exclusión del dictador alemán y las nuevas corrientes de ultraderecha que campan por todo el mundo, y de manera harto inquietante en Europa, con los Le Pen en primera línea en el país vecino.

Empieza así:

La última polémica mayor en torno a una traducción ha tenido como asunto la de Mein Kampf (Mi lucha), del dictador alemán Adolf Hitler, y ocupó en Francia incontables páginas de publicaciones y horas de radio y televisión cuando se publicó la noticia de que, aprovechando que el 1 de enero de 2016 el título entraba en el dominio público, la editorial Fayard se proponía ofrecer una nueva traducción, siguiendo el ejemplo de la que se publicaría en Alemania. En ambos casos se trataría de una edición crítica y anotada a cargo de un equipo de prestigiosos historiadores expertos en el periodo nazi, algo imposible hasta entonces porque el depositario de los derechos de autor, el Ministerio Bávaro de Economía, no había permitido nuevas ediciones, ni siquiera las de carácter científico. El Institut für Zeitgeschichte de Múnich, con una gran experiencia en la publicación de fuentes históricas, incluido el periodo nazi, creó un equipo permanente de cuatro historiadores apoyados por una red de expertos. La fecha elegida para publicar su edición crítica fue precisamente enero de 2016, y esta edición sirvió de base a la francesa.

En el país vecino, ediciones Fayard propuso la nueva traducción en francés a un prestigioso traductor especialista en el III Reich, Olivier Mannoni (1960), en cuyo haber destacan la biografía más reciente del Führer: Adolf Hitler, une biographie – L’ascension: 1889-1939, de Volker Ullrich, en dos volúmenes para Gallimard, La Médicine nazie et ses victimes («La medicina nazi y sus víctimas»), de Ernst Klee, y una selección de los diarios de Goebbels y de Alfred Rosenberg. Mannoni entendió que su trayectoria hacía de su nombre la mejor opción. Así la resume en Traduire Hitler:

«Tras una cincuentena de traducciones de obras consagradas a la medicina nazi, al antisemitismo, a la Shoah por balas, a la organización de los campos de concentración, en Auschwitz y en Birkenau, era en definitiva lógico volver a la fuente, tomar de cara y en su integralidad la traducción de Mein Kampf y proponer un texto utilizable en francés para los historiadores, los lectores interesados así como para mis colegas. De modo que acepté, con la reserva de las condiciones habituales que exijo para este tipo de trabajos: no una publicación “en bruto” del texto fuente, sino acompañada de un aparato crítico sólido establecido por historiadores».


Portada Traducir a HitlerContinúa aquí: https://vasoscomunicantes.ace-traductores.org/2024/02/05/deconstruyendo-mein-kampf-traduire-hitler-de-olivier-mannoni-maria-jose-furio-i/

Aquí el enlace a la segunda parte:https://vasoscomunicantes.ace-traductores.org/2024/02/12/deconstruyendo-mein-kampf-traduire-hitler-de-olivier-mannoni-maria-jose-furio-y-ii/

Tribuna de Atlas-Atlf sobre Traducción e Inteligencia Artificial

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La Atlf -Asociación de los Traductores Literarios de Francia– y Atlas – Asociación para la Promoción de la Traducción Literaria- han publicado una tribuna conjunta en la que alertan del peligro que representa ya el uso rampante de la llamada inteligencia artificial para la traducción literaria, tanto por el papel al que se pretende relegar al traductor físico como por los resultados muy deficientes del recurso a las máquinas, que empiezan ya a mostrarse en las mesas de novedades. Detecté en las últimas colaboraciones como correctora de estilo el uso de máquinas de traducir -no sé si conviene seguir llamando al método “traducción asistida” cuando el traductor se limita a pasar después y por encima de la versión que le da la máquina en lugar de mantener una posición dominante, de control y de dirección, sobre el texto en versión original– y cierto desaliño en el texto entregado como definitivo al abreviar el último paso  de revisión, según parece se conoce como “control de calidad”. Advertí errores que difícilmente comete un hablante nativo. De manera que sí, que si las bajas tarifas empujan a los traductores a intentar concentrar al máximo la relación tiempo empleado /ingreso, se multiplican las posibilidades de que el resultado final sea deficiente.

Se puede leer, de momento en francés, aquí.

Conversacion sobre la traducción automática – Arles

Una mesa redonda en torno a los problemas e inquietudes que está provocando el uso de herramientas de traducción automática para textos literarios. Está en francés y corresponde al último encuentro de profesionales en Arles, en noviembre. Se describe la situación, se comentan los datos a partir de una encuesta a la que respondimos más de mil traductores, se discute acerca de las actitudes e imposiciones de los grandes editores -los que trabajan con grandes volúmenes de texto–, y ofrecen alternativas sobre tarificación y opciones de negociación sobre posibles derechos de autor.

Translators on the cover

CAMPAÑA  DESDE THE SOCIETY OF AUTORS  PARA QUE LOS AUTORES  PIDAN A SUS AGENTES Y EDITORES QUE INCLUYAN
EL NOMBRE DEL TRADUCTOR EN PORTADA

Thank you for signing our #TranslatorsOnTheCover letter of intent. The letter has had an overwhelming response with over 1,900 signatories to date and has already had an impact. On 12 October, Pan Macmillan UK announced that, in future, translators will be acknowledged “on the book cover and all promotional materials”.

Your support helped make this happen.

We now need to follow up on the promise we made in the letter by asking our own publishers and agents to put the names of our translators on the front cover of our translated work wherever possible. Do write directly to ask them and copy us in on any responses.

When contacting your agent and publisher, you might find it useful to use a version of the wording below, while also referring to the letter of intent.

To send to your publisher

I wish to ensure that all translators of my work are credited with due prominence. I hope you will agree to use best endeavours when negotiating translation rights to include a clause requiring any licensees to ensure that any licensee prints the name of the Translator along with my name with due prominence on the front cover or dust jacket of all editions of the book in any language, and in all publicity material (catalogues, advertisements, website etc.) concerning it, and that the name of the Translator is mentioned in connection with all reviews of and quotations from the Translation. and shall use their best endeavours to ensure that this undertaking is adhered to in other editions of the Translation and in all sublicenses, if any.

To send to your agent:

I wish to ensure that all translators of my work are credited with due prominence. Please agree to use best endeavours when negotiating translation rights to include a clause requiring publishers and any licensees to ensure that any licensee prints the name of the Translator along with my name with due prominence on the front cover or dust jacket of all editions of the book in any language, and in all publicity material (catalogues, advertisements, website etc.) concerning it, and that the name of the Translator is mentioned in connection with all reviews of and quotations from the Translation and that the publishers/licensees shall use their best endeavours to ensure that this undertaking is adhered to in other editions of the Translation and in all sublicenses, if any.

If you, your publisher or agent need specimen wording they can contact The Society of Authors.

And of course, please continue to share the letter. The more authors sign it, the more the publishing industry will take notice.

Again, thank you for getting behind this campaign. Let’s keep the pressure up and drive change throughout the whole industry to ensure that everyone acknowledges the huge debt we all owe to translators and the inestimable value of the work they do.

École de Traduction Littéraire – promoción 2022

logo Ecole Traduction Littéraire

L’ École de Traduction Littéraire ofrece un programa de formación muy interesante para traductores en principio de carrera. Un aspecto especialmente atractivo de su oferta formativa es que admite todas las lenguas, con cierta preferencia por las llamadas “raras” -porque son las más buscadas en determinados sectores culturales y sus hablantes o expertos los que probablemente encuentran más dificultad para acceder a una formación especializada.

Su director es el traductor Olivier Mannoni, que no solo tiene una trayectoria muy solvente de traductor a su espalda –él ha traducido el Mein Kampf de Hitler del que se ha estado hablando tanto esta temporada–, sino que también fue presidente de la ATLF (Asociación de Traductores Literarios de Francia) y doy fe de que da la cara por la profesión.

Aquí tenéis el programa en francés: https://asfored.org/etl/le-programme/
Admisión: https://asfored.org/etl/admission/
Modalidades de pago y becas: https://asfored.org/etl/dispositifs-de-financement/

Lost, very lost in translation


emoticon risotada

La interpretación en directo, ¿un trabajo de riesgo?
Piénsalo, muchacho, piénsalo antes de poner en práctica eso del “traductor invisible”.