Éloge de la traduction: Des voix dans le choeur

 


Un documental de 2017 que puede verse como una clase –por partida triple– de traducción de poesía de primerísimo nivel. Está en francés con lecturas y comentarios de textos de los idiomas desde los que traducen: ruso, italiano y griego.

«No es nuevo el intenso interés de Henry Colomer por la literatura, un interés que impregna su obra y se hace patente tanto en sus retratos de escritores de los siglos XIX y XX como en los documentales dedicados a dar luz a la relación de un autor con su traductor. En Des voix dans le choeur (Voces en el coro), distinguido por una estrella en la SCAMP, un trío de traductores asumen el protagonismo: Sophie Benech, Danièle Robert y Michel Vokovitch. El espectador se convierte en oyente privilegiado de sus dudas, vacilaciones y hallazgos.»

Más información (en francés) sobre los traductores aquí:

37 Assises de la Traduction Littéraire: Image / Parole

 

Au commencement était l’image…
Après quelques jours de travail acharné, nous sommes fiers de vous présenter le programme de l’édition en ligne des 37es Assises de la traduction littéraire !
À télécharger par ici :
https://bit.ly/34TYKqL
Cette édition se déroulera, du vendredi 6 novembre à 15h45 au dimanche 8 novembre à 17h15, en direct de notre chaîne Youtube TV ATLAS retransmise sur notre site sous la forme d’un “live streaming” en accès libre avec :
• des présentations et transitions autour des événements et une clôture de l’édition sur un plateau en direct, que nous sommes en train d’aménager dans la Bibliothèque du CITL !,
• des entretiens préenregistrés, de 15 à 20 minutes, diffusés dans le fil de ce live,
• en soirée, des lectures diffusées en audio sur notre SoundCloud Radio ATLAS. 14 ateliers de traduction et d’écriture se dérouleront par visio-conférence Zoom, sur inscription payante via la billetterie en ligne accessible depuis la page des 37es Assises. Bon festival à toutes et à tous !

Presentación de las 37 Assises de la Traduction Littéraire, que todos los años se celebra en la ciudad francesa de Arles, en la Casa del Traductor, Espace Van Gogh. Este año, por razones de pandemia y otros terrorismos, la edición tiene lugar en línea.
Es posible seguir en directo las distintas entrevistas e intervenciones o talleres desde Youtube en el propio canal de
TV Atlas .

¡Stop al maltrato administrativo!

Hotel de Massa, Société des Gens de Lettres, tiene su sede en París,
38 rue du Faubourg Saint Jacques

La SDGL -Société des Gens de Lettres de Francia publicó el 9 de octubre en Livres Hebdo la siguiente tribuna, redactada por su presidente, Christophe Hardy, en protesta por la burocracia ineficaz, las dificultades con que por ello tropieza el sector cultural –traductores, autores– para operar a través de internet y realizar una serie de trámites obligatorios, que tienen una importante repercusión en su economía.
Reproduzco la traducción al castellano que he hecho del texto porque me parece ejemplar cómo mis colegas franceses defienden sus derechos y su profesión, lo hacen con un sentido de unidad y una inteligencia envidiables. 


Desde la reforma del régimen de los Artistas-Autores de 2018, nuestros ingresos, que antes declarábamos a la Agessa o a la Casa de los Artistas, deben declararse a la URSSAF.
En un mundo ideal, este cambio en la gestión, anunciado y preparado con antelación, debería haberse realizado sin mayor contratiempo.

En el mundo real ocurre todo lo contrario. Conforme pasa el tiempo, más evidente resulta que el cambio no funciona. Hablar de fallo en el sistema es quedarse cortos para describir una verdadera catástrofe, que nos preocupa, desespera e indigna.

Lo que estamos viviendo merece un nombre: maltrato administrativo.

Hace meses que sufrimos este maltrato, que se suma a los efectos de la crisis sanitaria y económica, contribuyendo a agravar una fragilidad que sufrimos desde hace años, desde mucho antes de la aparición de la COVID 19.

Y así nos vemos confrontados a ciudadelas llenas de puertas que no se abren, de pasillos que no llevan a ningún sitio, de despachos donde nos confunden con otra persona, donde nos reclaman que paguemos por no se sabe bien qué y se nos atribuye un número que no deberíamos haber recibido nunca… Esto es una pesadilla.

Esto no es kafkiano. El adjetivo está ya demasiado banalizado para calificar con precisión lo que ocurre. Es pura y simplemente Kafka. Una pesadilla que vivimos despiertos, una pesadilla interminable. Queremos salir. Pedimos salir de esta pesadilla. ¡No queremos ser preKarios! Queremos acceder a una administración, unos servicios y unos interlocutores que sean capaces de identificarnos, que conozcan nuestras prácticas y nuestra problemática, que nos aconsejen, nos orienten y respondan con claridad y adecuación a nuestras preguntas sobre el ejercicio de nuestros derechos.

Hace varios meses que la SGDL se ha movilizado sobre este asunto. Después de reunir los testimonios de autores maltratados y desorientados por los errores de sus tutelas administrativas, ha llamado la atención y continúa llamando la atención de los poderes públicos, tanto sobre la situación como sobre la dimensión del problema. Los testimonios se acumulan de día en día, no se ha solucionado nada y nuestra asociación está decidida a dar seguimiento al desastroso dossier URSSAF.

Recordemos que la reciente «misión flash sobre el Estatuto de los Autores», que fue trasladada a la Asamblea Nacional por Constance Le Grip y Pascal Bois, ha abierto algún horizonte: antes de iniciar una reflexión sobre la creación de un estatuto, lo adecuado sería sencillamente que el régimen social de los autores tal y como existe hoy se comprenda y sea respetado por las administraciones de las que dependemos en el día a día.
Lo que pedimos es tratar con interlocutores formados, capaces de tratar con eficacia nuestros expedientes. La solución pasa, por supuesto, por aumentar los recursos, tal vez en cantidad pero sobre todo en calidad. Es una cuestión de voluntad política.

Christophe Hardy,
Presidente de la SGDL

École de traduction littéraire : plazas para el curso de traducción

Se dará prioridd a las lenguas “raras”, es decir poco traducidas

A quien pueda interesar: quedan varias plazas para el curso de traducción.
Ojo: es en francés. Consultad AQUÍ

Admission

Conditions d’admission

Ce cursus s’adresse à des traducteurs professionnels en début de carrière, ayant au moins une traduction à leur actif chez un éditeur commercial. Les traducteurs depuis et vers toutes les langues étrangères sont éligibles. Priorité sera donnée aux langues dites « rares ».

L’École de Traduction Littéraire délivrera un certificat, subordonné à des conditions d’assiduité, chaque candidat s’engageant à suivre la totalité des cours, sauf cas de force majeure.

Procédures d’admission

Les candidatures sont ouvertes aux candidats ayant publié au moins une traduction.
Le dossier comprend :

  • Le formulaire de candidature, rempli et signé
  • Une lettre faisant apparaître les motivations de la demande et le projet professionnel
  • Un CV et la liste des traductions publiées chez des éditeurs professionnels
  • De revenus perçus en France au cours des trois dernières années

Sélection

Chaque promotion de l’ETL est composée par un jury : des responsables du CNL et de l’Asfored, du directeur de l’école, de plusieurs traducteurs et éditeurs, et d’un représentant de l’ATLF.

Les frais de participation

Les frais de participation à cette année de formation pourront être pris en charge par le fonds de la formation professionnelle des auteurs (Afdas), sous réserve que les candidats remplissent les conditions suivantes fixées par cet organisme : avoir gagné un minimum de 9000 euros brut de droits d’auteur (comme traducteur, écrivain, etc.) perçus en France au cours des trois dernières années, ou 12000 euros au cours des quatre années précédentes.

Dossier de candidature à déposer avant :

  • le 15 septembre 2020
  • [MAJ :PROLONGATION DES DÉPÔTS DE CANDIDATURES JUSQU’AU 10 OCTOBRE 2020]

Contacts:

  • Olivier Mannoni,  directeur pédagogique de l’école ETL-CNL pour l’Asfored
    etl-cnl@asfored.org
    06 82 13 43 24
  • Anne Clément, assistante formation, ETL pour l’Asfored
    anne.clement@asfored.org
    01 45 88 17 15

“La traducción, un mal necesario”, por Beatriz Badikian-Gartler

Hoy traigo un artículo muy interesante publicado por el blog del Club Traductores de Buenos Aires, que a su vez se hace eco de su publicación en la (no menos) interesante revista Latin American Literature Today (de la Universidad de Oklahoma).

Me parecen brillantes y muy bien desarrolladas sus reflexiones en torno al papel de los idiomas en entornos de explotación y de subalternidad, que ilustra con anécdotas de su experiencia familiar y profesional, y citas de autores –Derrida, Deleuze, Gayatri Spivak…– que suelen considerarse confusos, sin serlo, como se demuestra en este caso, al hacerlo en el contexto adecuado, el de los Estudios Culturales y la Teoría poscolonial.

Beatriz Badikian-Gartler
Beatriz Badikian-Gartler

«Mi carrera como traductora comenzó el 28 de febrero de 1970 en Nueva York, en el Bronx, para ser exacta. Puedo dar la fecha con tanta precisión porque ese fue el día en que llegué a Estados Unidos y aterricé en el Aeropuerto Internacional Kennedy, donde me recibieron parientes a los que nunca había visto que me llevaron al Bronx. Mi madre y mi padre fueron mis primeros clientes. Me pedían constantemente que les tradujera. De Nueva York a Los Ángeles y de Los Ángeles a Chicago, donde finalmente nos afincamos nueve meses después, cada vez que íbamos de compras, cada vez que necesitábamos indicaciones para llegar a alguna parte en autobús, cada vez que sonaba el teléfono en casa, yo tenía que traducir, frase tras frase, del inglés al griego y del griego al inglés. No importaba que apenas pudiera pronunciar ese idioma nuevo ni mucho menos entender a los “americanos” que hablaban rápido, a menudo mascullando entre dientes, tragándose a veces las palabras. Según mi padre, yo había estudiado inglés durante diez años en Argentina antes de llegar a Estados Unidos, de modo que tenía que estar en condiciones de hablarlo con fluidez, entenderlo a la perfección y servir de algo por una vez en la vida. Desde ese primer día, tuve que traducir para amigos, parientes y desconocidos; para jefes y profesores y alumnos, sobre todo del inglés al español y del español al inglés, y a veces entre el inglés y el griego.»

Continúa leyendo…      (pincha aquí)

(** música de jazz para amenizar la lectura)

Il faut coucher avec le dictionnaire …

 

Hélène (Romy Schneider), traductora de alemán a francés en la película de Claude Sautet, Les choses de la vie (Las cosas de la vida), consulta con su amante, Pierre (Michel Piccoli), la traducción de cierta palabra. Contaba en sus memorias la escritora danesa Isak Dinesen que cuando era muy joven, y se disponía a viajar a Francia, le dijeron que la mejor manera de aprender un idioma es “coucher avec le dictionnaire”, acostarse con el diccionario, es decir echarse un amante del lugar… Estamos hablando, naturalmente, de lenguas vivas.

Como es de esperar, la palabra elegida en el diálogo no carece de sentido: mentir/fabular/affabuler/mentir…

porque nos encontramos en el mundo de la ficción, el territorio de todos los lost in translation.

 

Entrevista al traductor Mario Domínguez Parra en Arte – sanías

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Mario Domínguez Parra es un traductor vocacional que se ha especializado en la traducción de griego a español, sobre todo de poesía. En una muy interesante y breve entrevista, el también traductor José Aníbal Campos se interesa por su trayectoria, su perfil en medio de magmático universo de nuestra profesión y sus aspiraciones.

Mario ha escogido una porción de la cultura griega que supone también un empeño de dar a conocer a las editoriales de nuestro país o del ámbito hispánico que el autor traducido por su iniciativa puede abrirse un espacio de atención en nuestra cultura. Pese a que hoy es un país pequeño y sometido a la dictadura del ultraliberalismo, y su cultura nos llega apenas, pese a la cercanía geográfica y a los vínculos mediterráneos, Grecia ofrece facetas variadas que Mario Domínguez Parra se propone explorar, seleccionar, traducir y presentar al lector español.

Respuesta a la pregunta sobre sus aspiraciones:

«Uno de los proyectos que quiero llevar a cabo es el de la traducción de testimonios de judíos griegos que sobrevivieron a la Shoah. Ya traduje un libro de Savas Mijaíl, un escritor judío griego, sobre Amanecer Dorado y la carta de un superviviente judío griego de la Shoah, Roby Varsano. Me interesa sobremanera esa otredad griega casi en su totalidad exterminada por los nazis y por griegos cristianos colaboracionistas.

Tengo la sensación de que mi cometido como traductor del griego será (ya lo ha sido, de hecho) el de difundir voces desconocidas en el ámbito castellanoparlante. Casi todos los grandes autores griegos del siglo XX ya han sido bien traducidos (en traducciones directas del griego, no a partir de traducciones a otros idiomas, como ocurría hace décadas) y difundidos. A mí me queda difundir a los que no lo son, tanto los considerados clásicos (me refiero a los del siglo XX) en su país como los que escriben y publican en la actualidad. Lo he hecho, tanto con consagrados como con jóvenes que comienzan su andadura literaria»

Continúa leyendo la entrevista en: Prêt-à-Portrait

 

Traducir a bofetadas

bofeton

Todo joven traductor debería saber que su éxito profesional no dependerá tanto de su buen hacer ni de sus especiales conocimientos como de tener suerte y mano izquierda para lidiar con situaciones del todo ajenas a la filología y a las teorías de la traducción. Insisto mucho en el marco legal porque me he dado cuenta de que es el único paraguas que guarece a los profesionales autónomos.

            Hice mis primeras traducciones cuando trabajaba en el Departamento de Estudios y de Prospectiva de la Televisión (TV3), eran de francés o italiano a catalán y versaban sobre la actualidad del mundo audiovisual. Soy de carácter muy independiente y alérgica a los jefes, y así decidí vivir de mi pasión literaria en español. Al terminar mi contrato y liquidar cuentas, lancé currículums a diestro y siniestro. Tras un año como lectora en Seix Barral, Gimferrer me dio una novela a traducir: arranqué nada menos que con 470 páginas, a una tarifa ofensivamente baja -la mitad de lo que cobraban los profesionales–, so pretexto de mi bisoñez. El argumento de esta novela narraba las andanzas de un tal Boro Borowicz, claramente inspirado en el fotógrafo de guerra Robert Capa, con sus amoríos y peripecias en «la convulsa Europa de los años de ascensión del nazismo en un telón de fondo colorista e insólito». Sudé lo mío para traducir algunos párrafos, sobre todo cuando no lograba resolver mis dudas con una colega experta, que se limitaba a aconsejarme: «¡Tienes que decir lo mismo, pero como lo dirías con naturalidad en español!».

Aunque ardía de ganas por que llegara ese momento en mi vida que me permitiera pronunciar con naturalidad frases del tipo: «empuñó la pistola con ademán feroz conminándolos a abandonar la lujosa estancia», me alegró que se presentara la ocasión de traducir una sofisticada nouvelle en homenaje al poeta cordobés Luis de Góngora. Por razones que no vienen el caso, el veterano editor francés–novelista y traductor muy prestigioso–, había dejado languidecer el libro y no podía recurrir al experto en quien pensaba al principio. El tipo estaba en bragas y yo sabía por el pintor que ilustraba la nouvelle a traducir que el escritor estaba impaciente por ver resultados. Acordamos que me ocuparía de traducir el texto a un español sin adornos para que luego adaptara él las evocaciones de poesía barroca española y los ecos de prosa vanguardista francesa a lo Mallarmé, y que contaría con mi excelente español para decidir entre matices, no incurrir en el pastiche, etc., en definitiva para evitar el ridículo. Por humillar a su mujer, con la que estaba en un tris de separarse, me pidió que repasara con ella una traducción de un narrador belga, Pierre Mertens, versión que me pareció impecable. El editor se encontraba en esos momentos peleado con media humanidad –la humanidad femenina— y trataba de captarse el favor de la otra mitad, que respondía a sus anhelos según la intensidad de los intereses literarios que les unían. Así fue que el escritor francés puso el grito en el cielo cuando el Gran Traductor –que aún no había puesto una sola coma en su texto– le envió parte de mi versión española, como él había pedido, es decir lacia pero fidelísima en significado, anunciándole que empezaba la tarea: el superhéroe salía al rescate de la belleza y el arte. Indignada por una vileza tan femenina de parte de este sujeto, luego me negué a aplaudirle los hallazgos de estilo de su traducción. Sin duda, ver cómo traducía en voz alta era un espectáculo, pues era creativo, audaz y tenía una larga experiencia y una reputación asentada con autores latinoamericanos del boom, algo que yo no sabía entonces pero no me extrañó cuando muchos años después me enteré por un prólogo dedicado a uno de esos celebérrimos autores.

Volviendo a la traducción del exquisito francés, debo añadir que al espectáculo de la lengua culta del barroco se añadía el muy  vulgar de las discusiones matrimoniales que interrumpían demasiado a menudo la tarea, cuando trabajaba en casa del traductor. Quienes no conocen el estilo francés de la pelea matrimonial tienen una versión precisa en la 5ª temporada de la serie de televisión Mad Men: irrupciones repentinas en la sala, frases trágicas como si estuviesen interpretando alguna obra de Racine, reproches por vejaciones y agravios ocurridos en la noche de los tiempos, mutis por el foro dando portazos y algo de argot. Igual en todo, sólo que los míos iban en ropa de cama. El gato de la casa, que perdía pelo a mechones por culpa del estrés reinante, acudía a refugiarse en mi regazo y desde allí presenciaba, me figuro que tan alucinado como yo, la grotesca representación.

            El traductor empezó a coger carrerilla y ya sólo aceptaba su versión, aunque se apartara del significado original y solo conservaba el ritmo de la frase. Pero había que mantener el famoso hipérbaton gongorino sin que sonara a francés y me correspondía defender el español. Aburrida de histrionismos verbales, indignada por la deslealtad y mala fe de este sujeto, al que yo había salvado de quedarse estancado y a solas  con la histérica de su mujer, presenté mi dimisión y en los quince días previos a mi propio mutis por el foro el traductor-editor, estupefacto hasta lo más hondo de su ser, pues al parecer nadie había tenido nunca una reacción de dignidad  semejante –según se decía, solían arrojarse por el balcón al poco de tratarlo, incluso literalmente–, estuvo sosegado y así se logró que el texto español llegara a buen puerto, es decir que hubiera una versión que pudiera darse por terminada.

Amenazó con borrarme de los créditos y atribuir la traducción a un «colectivo», pero no se dio bastante prisa y en portada quedó mi nombre. Os lo traduzco, para los que no tengáis aún experiencia suficiente en el sector: si vemos escrito «traducción colectiva», en lugar de los nombres y apellidos o alias de los traductores, podemos entender que hubo bofetadas.

Estados Generales del Libro en París: “Compartir valor”, 4 de junio de 2019

 

FLASH-INFO
ATLF

Tomo 2 de los Estados Generales del Libro:
«Compartir valor»

Queridos socios,

El próximo 4 de junio, la ATLF Asociación de Traductores Literarios de Francia, miembro del Consejo Permanente de Escritores, participará en el Tomo 2 de los Estados Generales del Libro, organizado por el CPE. En una primera fase esta segunda edición ha de permitir analizar las reformas sociales actualmente en curso. A continuación se abordará específicamente la problemática «compartir valor».
Los autores de libros reivindican hoy una remuneración más justa y equitativa, así como una mejor defensa del libro. También esperan una verdadera transparencia de la economía del sector y una mejora en la consideración de las particularidades profesionales de los creadores.

Todos estos asuntos se abordarán durante las dos mesas redondas que han de reunir a los profesionales del libro así como a representantes de los poderes públicos.

El evento se anunciará en el curso de una conferencia de prensa que tendrá lugar el 18 de marzo, de 13h a 14h, en el stand del CNL (F102), en el Salón del Libro en París.

Las inscripciones estarán abiertas desde principios de mayo.
Más información en el sitio Auteursencolère

El CA de la ATLF


Enlace al original en francés, aquí.

Una entrevista de Jot Down a las traductoras Marta Rebón y Marilena de Chiara

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De Chiara y Rebón por Jorge Quiñoa

Jot Down publica una interesante y extensa entrevista –en forma de conversación– entre dos traductoras afincadas en Barcelona, Marta Rebón (Bcn, 1976), especialista en la traducción del ruso, y Marilena de Chiara (1980), napolitana que ha traducido a Pirandello al español y a la artista Angelica Liddell al italiano. Las dos cuentan con una trayectoria muy diversa porque, no nos engañemos, la traducción literaria no da para vivir. Representan a una generación muy cualificada y cosmopolita y, probablemente, a una minoría dentro de su grupo generacional, pues han logrado dar a conocer sus méritos, indiscutibles, y que éstos les sean reconocidos.

Son variados los aspectos interesantes que se abordan en esta conversación. Personalmente, suele atraerme toda reflexión sobre la “construcción” del idioma italiano a partir de los dialectos y la riqueza abrumadora de éstos, que asoma aún en retazos en novelas y en películas. Vivimos un momento especialmente afortunado, creo, en que existe un campo amplísimo por explorar y un nivel de reflexión teórica que, aplicado sobre este amplio territorio, puede dar valiosos frutos, tanto en forma de ensayos históricos como de traducciones rigurosas que hasta la fecha no han encontrado quien las atienda y transmita.

Atención también a la discusión al pie, en forma de comentarios, sobre la calidad, o la falta de ella, de la traducción de Rebón de la obra magna de Vassili Grossman, que la dio a conocer. Los críticos han tenido más de una década para quejarse ante la editorial, actuar profesionalmente indicando errores y hasta posibles soluciones para legitimar su crítica, pero prefirieron dar el espectáculo en la revista, de forma anónima. También resulta llamativa, claro está, que la editorial, que pudo estar informada de las críticas demoledoras publicadas por alguna revista especializada, no emprendiera por su cuenta la revisión en lugar de reeditar una y otra vez esa primera traducción.
Vale decir que no he leído la obra de Vassili Grossman porque no puedo con los rusos de la época soviética.