|
|||||
|
Atelier juridique – Taller de información jurídica ATLF
|
|||||
|
La Asociación por la Traducción de Ciencias Sociales (ATESS) celebra la posición recientemente adoptada por la Société française des traducteurs (SFT) sobre Inteligencia Artificial, ya que alerta al público, con razón y con razones, sobre las repercusiones negativas de la inteligencia artificial generativa que la traducción automática neuronal tiene en los campos intelectual, jurídico, social, político, psicológico y ecológico.
A partir de un trabajo de análisis exhaustivo, la SFT subraya en particular cómo el uso de estas tecnologías provoca el deterioro de las condiciones de trabajo de los traductores, contribuyendo a su malestar, a su precarización y a la merma de calidad de las traducciones así realizadas.

La postedición, es decir, la corrección del texto producido por la máquina, a la que un número cada vez mayor de traductores se ven forzados a aceptar, está considerada por una amplia mayoría de sus usuarios como cronófaga y tediosa, y por encima de todo remunerada a tarifas inaceptables con respecto al trabajo efectuado.
La toma de posición de la SFT se suma a la de otras numerosas organizaciones profesionales en Francia, en el sector del libro y del arte, entre las cuales se incluyen la ATLF (Asociación de Traductores Literarios de Francia), la Asociación por la Promoción de la Traducción Literaria (Atlas), el colectivo En Chair et en Os (En carne y hueso) y el Sindicato de Trabajadores Artistas-Autores, que tienen sus equivalentes en distintas partes del mundo. Esta reacción de alarma compartida ilustra la urgencia a la que nuestras profesiones se enfrentan respecto a una transformación de nuestras condiciones y horizontes que a menudo suelen presentarse como un progreso.
La ATESS está desarrollando en este momento una labor de vigilancia y de análisis del impacto que las tecnologías de la traducción automática y de los llamados Large Language Models tienen sobre nuestro oficio. Queremos subrayar ya que la visión de una traducción donde lo humano apenas sea un simple elemento “dentro del bucle”, nos parece sumamente nociva. Como asociación de traductores y traductoras especialistas en ciencias humanas y sociales, desde ATESS insistimos en recordar nuestro estatuto de autores de los textos que producimos. Si bien cada cual es libre de elegir en su práctica sus propias herramientas, preciso es señalar que las tecnologías generativas y de traducción automática neuronal no son un mero instrumento al servicio de nuestra práctica, sino que la alteran en profundidad. Es por ello nuestra responsabilidad alertar acerca de las consecuencias colectivas concretas de la generalización impuesta por las tecnologías generativas con menosprecio de la calidad de las traducciones, de las condiciones de trabajo de los traductores y traductoras y del respeto del derecho de autor.
Agradecemos a la SFT y a las organizaciones que la han precedido sus valientes posiciones y les brindamos nuestro apoyo constante en la defensa de nuestra profesión y de una traducción de calidad.
El Consejo de Administración de la ATESS
Traducción al español de María José Furió
© ilustración: de la red

Presento una entrevista a Terje Sending, el traductor que dio a conocer en francés la obra del flamante nobel de literatura Jon Fosse, entre muchos otros. Aquí se habla de las retraducciones, de cómo una buena traducción inspira montajes que llevan al público a las salas. Se ha comentado mucho que en el Reino Unido era totalmente desconocido y que la única referencia de Fosse era un montaje de Chéreau; sigue sin haberse traducido, al contrario que en España, donde varias editoriales se han interesado por él. Lo que me interesa es la ola expansiva que de golpe cae sobre los traductores cada vez que se revela el nombre del nuevo galardonado. El tema de si Fosse se corresponde con el tipo clásico de hombre blanco, de edad madura y europeo es una manera estrecha de considerar el premio, que cada vez tiene menos relevancia
UN ZORRO CON GAFAS DE ZORRO
Retrato en forma de entrevista de Terje Sinding por EMMANUÈLE SANDRO
¿Por qué Terje Sinding me ha citado en este barrio del distrito XII de París? Porque durante los diez primeros años que siguieron a su llegada a Francia, este fue para él el centro del mundo. Vivía en este distrito cuando trabajaba como secretario de redacción en la Comédie-Française, así recupera sus veinte años en el barrio, me explica este hombre apuesto mientras recorre las calles con el gesto desenvuelto del verdadero urbanita. ¿El francés? ¿Y el teatro? ¿Y por qué París? ¿Cómo?
En 1969, Terje Sinding obtiene una beca de estado de la Universidad de Oslo para una estancia de un año en Francia. Nacido en Stavanger, Noruega, en 1945, cuenta entonces veinticuatro años. Interesado por el teatro, se matricula en el Institut d’études théâtrales y sigue los cursos de Bernard Dort, gran especialista de Brecht. Terje permanece en París más tiempo del previsto y se lanza a elaborar una tesis sobre… Ibsen, bajo la dirección precisamente de Bernard Dort. «En esa época, dice mientras se aparta para cederme paso al entrar en la brasserie que fue su cuartel general, había un problema con las traducciones de Ibsen. Digamos que no eran geniales… El propio Ibsen había concedido la exclusiva al traductor Maurice Prozor. Durante setenta y cinco años se había leído a Ibsen como a un autor francés de teatro menor. Como no estaba satisfecho con las traducciones existentes, para mi tesis traduje varios pasajes. Y me di cuenta de que me gustaba mucho. Así fue como concebí la idea de traducir las doce últimas piezas de Ibsen.»
Terje Sinding se convierte en secretario de redacción en la Comédie-Française, actividad que ejerció durante diez años. En esas fechas desempeñaba el cargo de secretario general Jean-Loup Rivière, que dirigía la colección Le
Spectateur français en la Imprimerie nationale (Imprenta Nacional). «Le comenté que aspiraba a traducir. […] Y durante varios años viví sumergido en Ibsen. Le consagré todos los fines de semanas y todas mis vacaciones. Cuando terminé, sufrí una especie de depresión posparto. Pero las cosas se encadenaron de la mejor manera.» Su primera traducción llevada al teatro fue Rosmersholm, con puesta en escena de Jacques Lassalle, que fuera su profesor en París III y a quien volvió a tratar como administrador en la Comédie-Française. «Ibsen ha seguido y sigue acompañándome.»
Y luego, Terje Sinding descubre a Jon Fosse. «Fue un flechazo, dice saboreando su citron pressé. Yo tenía una amiga dramaturga en Oslo, que me envió su primera obra teatral. Inmediatamente tuve ganas de traducirla. Escribí al agente, al autor y a su editor para averiguar si los derechos franceses estaban libres. Y me puse manos a la obra. Envié mi traducción a Claude Régy. Cuando encuentras cuatro didascalias por página y largos silencios, enseguida te viene él a la mente. No es casualidad que le llamen “el maestro del silencio”. Me intimidaba hasta lo indecible, pero sabía que era un texto a su medida, no había duda. Al cabo de quince días, recibí una letra muy cálida suya.»
Fue Quelqu’un va venir, llevada a escena en el teatro des Amandiers de Nanterre en 1999. El espectáculo recibió mucha atención, con una recepción delirante en Le Monde: «En comparación [con Fosse], los otros teatros, incluso Beckett, parecen recargados de rebuscamiento verbal, de psicología…». De la noche a la mañana, Terje Sinding accedía a la fama y se convertía en «el que traduce a Ibsen y a Jon Fosse». La lista de piezas de teatro que Terje ha traducido y han sido llevadas a escena es extensa, pero encontramos a los mismos dramaturgos –Ibsen y Fosse, por supuesto, pero también a Strindberg, Arne Lygre, Henning Mankell y a Magnus Dahlström…– y a los mismos directores –Régy y Lassalle puntúan su trayectoria. Mientras escribo estas líneas, se está representando Le Fils (El hijo), de Jon Fosse en su traducción en el teatro de la Madeleine, con montaje de… Jacques Lassalle. Sí, salta a la vista que Terje Sinding es un tipo fiel.
¿Es preciso ser un hombre de teatro para traducir teatro? «En alguna ocasión he trabajado en la mesa con los actores, pero es algo que hago cada vez menos, porque ahora vivo en Montpellier. Las obras de teatro que he traducido se montan regularmente. Esto me da
la oportunidad de revisar mis textos…» Sí, pero ¿y las tablas? «Llegué a interpretar algo en Noruega, pero siempre me he sentido más tentado por la puesta en escena. Lo he probado un poco. Sé que es útil haber sido actor y director de teatro, pero las cosas se orientaron hacia la traducción, y está muy bien así.»

¿Quiere eso decir que ha podido vivir de sus traducciones? No, durante mucho tiempo tuvo que dedicarse en paralelo a la enseñanza. «Pero en tres años, con el encargo de una nueva traducción de Mademoiselle Julie (La señorita Julia) por una joven compañía de Lausana gané tanto como con todo el resto. Siguieron tres montajes de este texto en el teatro de la Colline, en el TNP de Villeurbanne y en Avignon con Juliette Binoche…», comenta, como si no llegara a creerse su suerte.
Además de teatro, Terje ha traducido numerosas novelas, entre ellas cuatro de Per Petterson. «Leí una crítica en la prensa noruega, no busqué más. Al cabo de un año recibí una llamada de las éditions Circé que lo habían leído en alemán…» Este editor publicó dos libros de Petterson y otros dos por Gallimard: Pas facile de voler des chevaux (Salir a buscar caballos) y Maudit soit le fleuve du temps (Yo maldigo el río del tiempo). Y luego, muy recientemente, llegó el hermoso proyecto de Tomas Espedal, Lettre (une tentative) [Carta (una tentativa)], por el que Terje ha batallado mucho hasta que la editorial Actes Sud decidió publicarlo. En paralelo y durante cinco años, tradujo un policiaco por año para Presses de la Cité. «Uno de los placeres de este trabajo es poder pasar de un texto de altísimo nivel a un texto para el gran público. La novela policiaca, cuando está bien hecha, me divierte mucho.»
Mi café con leche se enfría en la taza. Ha llegado el momento de hacer mi inocente pregunta, siempre la misma, que por muy banal que sea me da la clave de la manera de traducir de mi interlocutor. ¿Pegado a la fuente o al destinatario? «Estuve muy influido por Antoine Vitez. Al principio fui, naturalmente, un traductor pegado a la fuente. Puede considerarse una reacción saludable, ya que el teatro es un ámbito donde se adapta demasiado, hasta trasplantar la acción a Francia, a traducir las alusiones a la política americana en alusiones a la política hexagonal, a afrancesar los nombres de los personajes… Pero paulatinamente y para determinados textos volví sobre mis pasos: a fuerza de ser literal, se llega a resultados surrealistas, a un callejón sin salida.» ¿Y el quid de las características específicas del teatro? «La oralidad literaria continúa siendo una lengua literaria. No son réplicas cazadas al vuelo. Tiene que sonar justo, y que al mismo tiempo respete una red de sentidos. El director de escena necesita apoyarse en esa red. Por eso se produce una gran pérdida cuando ocupan el lugar del traductor y perpetran un patchwork de varios textos escénicos. Puede que funcione, pero forzosamente se aparta del original…»
Bien, hemos hablado de teatro. ¿Y la novela? «La primera parte del texto de Espedal es un grito de dolor en el límite de lo que puede articularse, pero architrabajado. Sentí a la vez miedo, la excitación y el placer de enfrentarme a un texto de semejante calibre. Cuando no me sale la traducción, busco ir palabra por palabra. A veces me decía: no me voy a atrever. Pero luego salía.» Terje escucha mis preguntas. Y prosigue. «También procuro buscar los ritmos. El noruego es un idioma más gutural y muy acentuado, comporta muchas aliteraciones y duplicación de adjetivos. En cuanto puedo reproducirlo en francés, no dudo en hacerlo.»
Aparte su vaso vacío, yo mi taza llena y deja sitio entre nosotros para Lettre (une tentative) de Tomas Espedal en la mesita de café. El libro se abre por la página 75.
[…] en rev med briller, en brillerev, med revebriller, revner du? Jeg river bildet av deg i stykker. Min rev så hard.
«¿Ves? Hay una cadena de aliteraciones que conservar.
Tenemos rev = renard/zorro, revne = craquer (creerlo), rive i stykker = déchirer/rasgas o desgarrar. Literalmente da:
[…] un renard avec des lunettes, un renard à lunettes, avec des lunettes de renard, tu craques ? Je déchire ta photo. Mon renard si dur. (Un zorro con gafas, un zorro con gafas, con gafas de zorro, ¿puedes creerlo? He roto tu foto. Mi zorro tan duro.)
Me he permitido algunas acrobacias con el sentido para mantener las aliteraciones:
[…] un renard avec des lunettes, un renard à lunettes, aux lunettes de renard, tu renaudes? Je rature ta photo. Mon renard si dur. (“renaudes” = ? // raturer = rayar, arañar; la aliteración se compone de sonidos “r” y “d”)
La traducción es una escritura. No me siento escritor, pero me siento autor. No soy un escritor frustrado, puedes escribirlo. Soy un traductor afortunado. Me conviene eso de avanzar enmascarado, oculto detrás del texto ajeno. Traducimos con todo lo que somos. Como sin querer, tengo la impresión de expresarme, de decir cosas mías. Trabajamos con las palabras de otros, nos las apropiamos, las devolvemos en otro idioma, igual que el actor con su voz, su cuerpo… Al traducir a autores noruegos, recupero un universo que ha sido mío, y que dejó de serlo, como con Jon Fosse: esos paisajes anegados por la lluvia, esos pueblos sumidos en el silencio… Me produce una gran felicidad traducir eso. Forma parte de mí.»
La entrevista ha terminado. Terje se levanta. Yo decido quedarme un rato más en la brasserie, para capturar los últimos ecos de nuestra conversación. ¡Ah! Un detalle que por poco olvido. La víspera de este precioso encuentro, Terje Sinding recibió la Orden del mérito de su país natal en la embajada de Noruega en París, en presencia de la mayoría de sus editores, de la agente literaria Berit Gullberg, de Jacques Lassalle y de varios amigos traductores. La ceremonia se desarrolló a imagen suya: marcada por el gusto de compartir, por la fidelidad y la sencillez.
BIBLIOGRAFÍA SELECTA
DEL NORUEGO
Tomas Espedal, Lettre (une tentative), novela, Actes Sud, 2012
Jon Fosse, Melancholia I, novela, P.O.L, 1998
L’Enfant et le Nom, teatro, l’Arche, 1998
Quelqu’un va venir y le Fils, teatro, l’Arche, 1999
Et jamais nous ne serons séparés, Un jour en été y Dors mon petit enfant, teatro, l’Arche, 2000
Melancholia II, novela, Circé, 2002
Visites y Variations sur la mort, teatro, l’Arche, 2002
Et la nuit chante y Hiver, teatro, l’Arche, 2003
Matin et soir, novela, Circé, 2003
Rêve d’automne, Violet y Vivre dans le secret, teatro, l’Arche, 2005
La Remise à bateaux, novela, Circé, 2007
Insomnie, novela, Circé, 2009
Je suis le vent y Les jours s’en vont, teatro, l’Arche, 2010
Henrik Ibsen, les Douze Dernières Pièces, 4 vol., Imprimerie nationale, 1990 – 1994
Arne Lygre, Maman et moi et les hommes, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 2000
Homme sans but, teatro, l’Arche, 2007
Per Petterson
Jusqu’en Sibérie, novela, Circé, 2002
Dans le sillage, novela, Circé, 2005
Pas facile de voler des chevaux, novela, Gallimard, 2006
Maudit soit le fleuve du temps, novela, Gallimard, 2010
DEL DANÉS
Peter Asmussen
Brûlé par la glace, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 1998
Herman Bang, Plaisirs d’été, novela, Circé, 1998
Ludvig Holberg, Jeppe du Mont et Don Ranudo de Colibrados, teatro, Théâtrales, 2004
Peer Hultberg, Préludes, novela, Circé, 1999
DEL SUECO
Magnus Dahlström,
L’Épreuve du feu, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 2000
L’Usine, teatro, Les Solitaires Intempestifs, 2002
Henning Mankell,
L’Assassin sans scrupules Hasse Karlsson, teatro, l’Arche, 2003
Ténèbres, teatro, l’Arche, 2005
Des jours et des nuits à Chartres, teatro, l’Arche, 2011
August Strindberg,
La Sonate des spectres, teatro, Circé, 2003
Pâques, teatro, Circé, 2006
Mademoiselle Julie, teatro, Circé, 2006
Créanciers, teatro, Circé, 2011
Aún hay tiempo de actuar para proteger los oficios artísticos de los algoritmos generativos.
Ya os podéis descargar el pdf del llamamiento de los traductores profesionales a la transparencia en el uso de la Inteligencia artificial aplicada a la traducción. Es una iniciativa de la ATLF y de Atlas, dos asociaciones comprometidas con la defensa de los traductores.
Mía es la versión en español del original francés, hecha para su circulación entre asociaciones hispanohablantes y por la CEATL. Los franceses siempre se anticipan en la defensa de los derechos de nuestra profesión mientras los españoles cantan las gracias de las maquinitas. Veo la ventaja de programas como Trados para traducción pragmática y de grandes cantidades de documentos, de derecho por ejemplo, con terminología jurídica o especializada, que por fuerza se repite. Pero en traducción literaria, e incluso de no ficción, textos basados en plantillas como pueden ser los recetarios o los folletos e instrucciones, si el traductor físico no realiza la corrección o el “barrido de calidad final”, lo único que está haciendo es descargar sobre el corrector que venga después, y que todavía no puede ser un programa informático, una tarea que le corresponde.

La Atlf -Asociación de los Traductores Literarios de Francia– y Atlas – Asociación para la Promoción de la Traducción Literaria- han publicado una tribuna conjunta en la que alertan del peligro que representa ya el uso rampante de la llamada inteligencia artificial para la traducción literaria, tanto por el papel al que se pretende relegar al traductor físico como por los resultados muy deficientes del recurso a las máquinas, que empiezan ya a mostrarse en las mesas de novedades. Detecté en las últimas colaboraciones como correctora de estilo el uso de máquinas de traducir -no sé si conviene seguir llamando al método “traducción asistida” cuando el traductor se limita a pasar después y por encima de la versión que le da la máquina en lugar de mantener una posición dominante, de control y de dirección, sobre el texto en versión original– y cierto desaliño en el texto entregado como definitivo al abreviar el último paso de revisión, según parece se conoce como “control de calidad”. Advertí errores que difícilmente comete un hablante nativo. De manera que sí, que si las bajas tarifas empujan a los traductores a intentar concentrar al máximo la relación tiempo empleado /ingreso, se multiplican las posibilidades de que el resultado final sea deficiente.
![]() |
FLASH-INFO
ATLF
Queridos socios,
El próximo 4 de junio, la ATLF Asociación de Traductores Literarios de Francia, miembro del Consejo Permanente de Escritores, participará en el Tomo 2 de los Estados Generales del Libro, organizado por el CPE. En una primera fase esta segunda edición ha de permitir analizar las reformas sociales actualmente en curso. A continuación se abordará específicamente la problemática «compartir valor».
Los autores de libros reivindican hoy una remuneración más justa y equitativa, así como una mejor defensa del libro. También esperan una verdadera transparencia de la economía del sector y una mejora en la consideración de las particularidades profesionales de los creadores.
Todos estos asuntos se abordarán durante las dos mesas redondas que han de reunir a los profesionales del libro así como a representantes de los poderes públicos.
El evento se anunciará en el curso de una conferencia de prensa que tendrá lugar el 18 de marzo, de 13h a 14h, en el stand del CNL (F102), en el Salón del Libro en París.
Las inscripciones estarán abiertas desde principios de mayo.
Más información en el sitio Auteursencolère
El CA de la ATLF
Enlace al original en francés, aquí.

En el enlace correspondiente a los modelos de contrato defendidos por la asociación de traductores a la que pertenezco, la ATLF, se puede encontrar las versiones en francés y en español del nuevo modelo, vigente desde 2015. Para quienes necesiten informarse o inspirarse de las cláusulas más importantes en la confección de contratos de traducción para obras literarias.

Muy acertada me ha parecido la felicitación que nos ha enviado la ATLF para 2017. Hoy más que nunca los traductores somos funambulistas y para muchos –pienso en los intérpretes en lugares en conflicto– una profesión de riesgo.
Como mis colegas franceses, también yo os deseo lo mejor para este año, con mucho que celebrar y disfrutar.

un jurado no especializado
El 14 de octubre, Livres Hebdo publicó en su Tribuna la Carta abierta de la Asociación de Traductores Literarios de Francia, de la que soy miembro desde hace varios años, a los jurados de los premios de literatura extranjera. Aquí va el texto, que he traducido al español:
Todos los años, algunos de ustedes otorgan premios a obras literarias extranjeras traducidas al francés. Un trabajo previo de lectura y de discusión les habrá permitido apreciar el universo de sus autores, su imaginario, su inventiva estilística… Sin embargo, ninguno de estos aspectos les llega de manera directa. Para leerlos, necesitan la mediación de un traductor, que hace uso de todo su conocimiento y oficio y de todo su talento para dejar oír la voz de dichos autores. Pese a ello, los nombres de los traductores no aparecen –o lo hacen muy ocasionalmente— en sus comunicados de prensa, ya se trate de la lista de autores finalistas o del palmarés.
Nos parecería inconcebible hablar de una obra artística sin señalar el nombre de su autor. En cambio, es lo que ocurre cuando se omite el del traductor: aunque no es el autor del libro, sí lo es del texto traducido.
Que todo traductor es un autor es un hecho que recoge el código de la propiedad intelectual. Que sea reconocido como tal no es aún un hecho establecido. En la actualidad, muchas personas se interesan por el trabajo del traductor, por las particularidades de su contribución literaria y desean saber más para hacerle preguntas y escucharle.
No es una casualidad que recientemente se haya organizado un festival en Gif-sur-Yvette enteramente dedicado a la traducción VO/VF [Versión Original/Versión Francesa], todo un programa que atrae cada vez a un mayor número de curiosos y entusiastas de la literatura extranjera. Concedamos entonces a cada cual lo que le corresponde.
You must be logged in to post a comment.