Omisiones y errores significativos en doblajes: “Gifted”, en Big Little Lies

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Primera temporada de Big Little Lies: la niña acosada se resiste a contar a sus padres el nombre del niño que le ha dado un mordisco.

Estuve viendo en dvd la primera temporada de la serie Big Little Lies, que había visto antes en una plataforma por internet. Configuré la versión original en inglés con subtítulos en español. No sé si la versión en dvd es la misma que se emitió en España o se hizo a propósito para este tipo de comercialización. Como es habitual, los subtítulos no traducen todo lo que dicen los personajes, aunque en esta serie sí se traducen las letras de las canciones, que suelen sintetizar el sentimiento de los protagonistas; por eso, me llamó la atención cómo tradujeron un término concreto y las implicaciones de esta traducción, no solo para la comprensión del episodio y de la intriga, sino también del perfil psicológico de los personajes.

Se trata del episodio en que la volcánica RenataLaura Dern— discute con su marido sobre los ataques que está sufriendo su hija, que soporta arañazos y mordiscos de un compañero de su clase, dentro de un colegio con fama de ser fantástico, que sigue una pedagogía avanzada, y donde se espera que no se produzcan comportamientos sórdidos. El padre trata de resituar el problema mientras la madre ve criminalidad por doquier. En cierto momento, dice sobre su hija: “She’s gifted!“, y el subtítulo reza: “Tiene un don“. Las frases que salen a continuación de boca de la madre refieren una serie de rasgos de la personalidad de la niña, destacando que es reservada y se guarda para sí sus pensamientos. La traducción de “gifted” sería, si quisiéramos ir rápido, “superdotada”, y si quisiéramos afinar un poco “fue detectada como una niña de altas capacidades”, o según el coeficiente, efectivamente superdotada; los rasgos que la madre enumera son precisamente los que habitualmente identifican la personalidad de este tipo de perfiles. Si se traduce por “tiene un don”, sencillamente se rellena el tiempo de pantalla, pero no dice nada dramáticamente eficaz. En cambio, al afirmar que la niña es “gifted“, por un lado se justifica que guarde silencio –pues, siendo una niña “de altas capacidades” tendrá reacciones más elaboradas que las de una niña normal, que correría a llorar en brazos de su madre para contárselo todo con pelos y señales, con mucha lágrima y mucho puchero… y, claro, así no hay serie que valga, [a menos que los padres se armaran con un par de pistolas, se cargasen a este y aquel y al otro… y tendríamos una serie televisiva de otro género [más o menos] artístico].

De otro lado, los niños superdotados o de altas capacidades –que se diferencian de los “talentos” por rasgos concretos–, a veces suscitan animadversión entre sus compañeros, por lo que, una vez mmás, el carácter gifted de la niña va en favor de la lógica de la intriga: es la candidata ideal a ser atacada. Por último, corresponde bien al carácter que encarna Laura Dern, la yuppie adicta al éxito, que lo exhibe en todas las facetas: desde el vestuario y la gestualidad hasta el lenguaje. Una mujer así, una pareja así, sólo puede tener una niña superdotada –y en la medida que la superdotación y las altas capacidades son, según los expertos, hereditarias, ¿vamos a preguntarnos a quién puede haber salido la criatura?

laura dern y nena
Laura Dern en el papel de Renata, con la niña que interpreta el de su hija

Lo significativo de que los traductores y correctores de los subtítulos no conozcan el significado del término tiene implicaciones diferentes y, por supuesto, explica el vacío no solo sobre el conocimiento del concepto sino sobre su importancia en la dinámica de nuestra sociedad.

Hay páginas especializadas que también traducen “raro” el término inglés : gifted, como si el inglés fuese la exclusiva vara de medir. También ellos hablan de “don” y hasta de “niños-regalo”, buscando un equivalente literal, dado que en la raíz de la palabra está “gift” = regalo. Sin embargo, capacidad y dotación parecen términos más adecuados dentro del campo semántico de la inteligencia, por descriptivos. Y a ellos se les añade la cuantificación: altas, super-, lo cual también parece lógico si son características que se identifican en relación a unas cifras de “normalidad”. En Francia, donde el tema levanta pasiones, hasta el extremo de cierta trivialización, se habla de haut potentiel, que se distingue de surdoué; en este último vocablo parece obvio que no se han confundido entre dotación y don.

Evidentemente, el error se debe a que no es habitual en España abordar el tema de la inteligencia superior de manera rigurosa –no digo en su vertiente coloquial ni en departamentos especializados de psicología–: apenas se menciona un par de veces al año, pese a ser un asunto que determina el destino de las personas en función no solo de si están “identificadas” sino, sobre todo, si una vez identificadas sus altas capacidades, y las problemáticas que muchas veces implican –de los que la niña de la serie refleja una parte–, se ofrece una enseñanza adaptada y un seguimiento regular con objeto de evitar uno de los desenlaces más llamativos, y escandalosos, –aunque suele destacarse la naturaleza resiliente de este perfil–, como es el fracaso vital, llegando en algunos casos al completo aislamiento.

Interesantísimo artículo en el “New Yorker” dedicado a los hiperpolíglotas (¡hablan más de 10 idiomas!)

cerebro parcelado en idiomas
 llustration by Oliver Munday; source photograph from Universal History Archive / Getty (face)

¿Cuántos idiomas habláis, leéis, conocéis? Quiero decir fluidamente… Voy por mi quinto idioma, gracias a las nuevas tecnologías, que crean adicción pero que también son, quién puede negarlo, una maravilla de nuestro nuevo siglo.

De acuerdo, cuatro, cinco, seis idiomas… seguramente serán idiomas emparentados, que si románicos, que si germánicos, ok, ok. Como le decía yo a la hijita (5 años entonces) de un amigo, que le insistía a su madre, alemana, para que me informara de que ella hablaba ya catalán, español y alemán: “¡Hoy día no puedes salir a la calle sin hablar por lo menos tres idiomas!”. Incluso los anglos han comprendido las ventajas de hablar otras lenguas y parece que están mostrando cierta preferencia por esas que siempre asociamos con el buen vivir, la alta cultura…

En resumen, por un lado están los perezosos que a duras penas se tratan con su propio idioma, luego estamos los que como quien no quiere la cosa vamos sumando idiomas e intereses y luego están los genios de las lenguas, capaces de dominar más de diez. A los que la revista New Yorker dedicó en 2018 un artículo, en mi opinión muy bien articulado sobre los diferentes puntos de interés de estas altísimas capacidades. En cuanto esta destreza se conecta con los estudios punteros en neurología entramos en ese territorio fascinante de la curación de enfermedades raras o difíciles de tratar mediante la más afinada señalización de la zona afectada.

Aquí el enlace: The Mystery of People Who Speak Dozens of Languages, por Judith Turman.

Puede que para las personas normales los aficionados a los idiomas seamos freakis, nerds y/o meros pedantes, pero para la ciencia moderna somos importantes aliados, y hasta un posible filón.