Picasso 1927-1939 – Del Minotauro al Guernica, de Josep Palau i Fabre

Acaba de publicarse la obra magna dedicada a Pablo Picasso. Traduje algunos textos, siempre por encargo de Ediciones Polígrafa, de este exhaustivo trabajo de uno de sus más renombrados especialistas, el catalán Josep Palau i Fabre.

Picasso 1927-1939. Del Minotauro al Guernica
Josep Palau i Fabre

Ediciones Polígrafa, diciembre  2011
Edición de Julià Guillamon
456 pp. 1.323 ilustraciones
Tela con sobrecubierta francesa + estuche. 30,5×31,5 cm.
Ediciones independientes en castellano, catalán e inglés

El autor Josep Palau i Fabre (Barcelona 1917-2008)

Considerado una de las máximas autoridades mundiales de la obra de Picasso, Josep Palau i Fabre inició su trayectoria como poeta y crítico literario en los años inmediatamente anteriores a la guerra civil. Participó en la resistencia cultural al franquismo y en 1946 inició un exilio voluntario que le llevó a vivir catorce años en París, donde conoció a Picasso y se relacionó con Antonin Artaud. Poeta, autor teatral, narrador y ensayista, Palau i Fabre es una de las voces más personales de la posguerra. Para Julià Guillamon, editor de Picasso 1927-1939. Del Minotauro al Guernica: “Junto con las observaciones de la vida cotidiana, cargadas de sentido común, Palau i Fabre es capaz de objetivar la obra de Picasso y examinarla desde el punto de vista del mito, de las ideas, de la historia de la cultura: de Gérard de Nerval a Apollinaire, y de Federico García Lorca a El acorazado Potemkin.” Palau i Fabre es autor de más de una veintena de libros dedicados a Picasso en  los que aborda la personalidad del polifacético artista desde distintas perspectivas: biográfica, ensayística, literaria y teatral.

La obra

Ediciones Polígrafa, con la colaboración de la Fundació Palau de Caldes d’Estrac, ha culminado la edición de la obra monumental de Josep Palau i Fabre sobre Picasso, con el cuarto volumen de su biografía del artista: Picasso 1927-1939. Del Minotauro al Guernica. La obra, de más de 456 páginas y más de 1.300 ilustraciones, constituye el trabajo más completo publicado hasta la fecha sobre esta época de Picasso, definida por la relación que mantuvo con Marie-Thérèse Walter y por el desarrollo de la guerra civil española.

Sensibilidad plástica y capacidad analítica, pensamiento y pasión son los rasgos que mejor define el trabajo de Palau i Fabre. Picasso 1927-1939. Del Minotauro al Guernica quedó inédito cuando Palau i Fabre falleció en 2008. Se trata, por lo tanto, de un libro muy esperado por los especialistas de todo el mundo, que hicieron de Palau i Fabre una figura de referencia. Para Marilyn McCully, especialista en la obra de Picasso y comisaria de la exposición Devorar París. Picasso 1900-1907, “Josep Palau i Fabre fue un admirador extraordinario de Picasso, y su entrega a la hora de recopilar información esencial sobre la vida y la obra del artista demuestra que era también un historiador del arte extraordinario. Con la publicación del cuarto y último volumen de su excepcional estudio, todos los especialistas en Picasso tienen por fin a su alcance una fuente incomparable de imágenes de las obras originales, correspondientes a cada año de la vida del artista hasta la época del Guernica.”

Picasso 1927-1939. Del Minotauro al Guernica se publica simultáneamente en tres versiones: castellano, catalán e inglés. El escritor Julià Guillamon, experto en Josep Palau i Fabre, se ha ocupado de la edición, con la colaboración de Alícia Vacarizo, responsable del Archivo y del Fondo Documental de la Fundació Palau de Caldes d’Estrac.

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Jimmie Durham, en Dominó Caníbal

Jimmie Durham para Sala Verónicas

El experimento propuesto por Cuauhtémoc Medina, Dominó Caníbal, consistió en que una serie de artistas utilizaran la Sala Verónicas, en Murcia, para exponer un proyecto que tomaría algo del trabajo del artista precedente. Como un dominó, cada pieza incluía otra previa con un punto nuevo. Alguien puede romper el pacto y eliminar todo lo anterior, como hacen Bruce High Quality Foundation, quienes se cargan a Jimmie Durham, y su Rescate de lo profano, y el Viacrucis, de Cristina Lucas. La prepotencia norteamericana queda  corregida por su sucesor, el sudafricano Kendell Geers, que trabaja sobre los conceptos de animismo, y de intensificación de la carga simbólica de los objetos de culto, por su arraigo en el territorio , contra el congelamiento de ese significado y su neutralización si se lleva el objeto a un museo.

Este proyecto de Arte Contemporáneo, realizado en la Sala Verónicas de Murcia a lo largo de 2010, se completa con el libro que publica Ediciones Polígrafa. En el catálogo, un surtido de entrevistas, textos de expertos, de críticos, o de los artistas que intervinieron, muestran, examinan y cuestionan o defienden las claves del trabajo de cada uno de ellos, su colisión o su complementariedad.

La reflexión, como es costumbre en el arte contemporáneo más actual, es fascinante en sus planteamientos. Con agudeza, habla de la posición del hombre moderno en su relación con el presente y el pasado, tomado como archivo estable o como depósito de memoria discutible. Los artistas subrayan movimientos, actuaciones con un sentido más o menos oculto, pero unos y otros consiguen señalar el aspecto no profano de tantas cosas que hacemos y que nos parecen aletargadas en un discurrir prosaico.

Así presenta la página ESPACIO AV a Jimmie Durham, rompiendo el hielo y moviendo ficha en primer lugar.

«Jimmie Durham abre la partida del proyecto Dominó Caníbal, tomando el sitio de la exhibición -la antigua Iglesia de Verónicas en Murcia, España- como el eje para cuestionar la división entre el adentro y afuera del espacio sagrado occidental: lo mismo el templo religioso como la sala de exhibición. 
Durham ha ocupado la nave de la ex-iglesia como el repositorio de una colección heteróclita de objetos, residuos y cosas: la fosa común, la clasificación subversiva o el mapa residual del mundo. El nudo de la operación consiste en introducir en el templo religioso y estético, “lo profano” en su sentido etimológico más hondo: todo lo que queda “ante el templo”, es decir que está “antes” del festín o que es excluido para investir la pureza espacial del sanctum. Trozos de cemento, alambre, refrigeradores, barriles, fragmentos de vidrio y residuos de “lo sagrado”, vendrán a comentar el espacio de la sala de exhibición en el intento descomunal de conectar el interior del templo con todo aquello que expulsó para ser sacralizado, es decir, convertirlo en una especie de “templo de la confusión”.

El resultado es una invasión que perturba la noción occidental de una espacialidad trascendente definida por negar el caos, lo vivo y la contaminación del mundo. Si este bricolage  alberga un mapa de ese mundo excluido por el artificio religioso, es porque resiste toda representación y metáfora, es decir, cualquier dispositivo que entiende “sentido” como rechazo a la inmanencia. Por un lado, el proyecto es resultado de un comportamiento de investigación de lo concreto: el inventario de lo que Durham recolectó por espacio de un mes en la ciudad de Murcia y su entorno alberga el resultado de los recorridos que por espacio de un mes Jimmie Durham ha venido haciendo en la ciudad de Murcia y la región de su entorno, excavando tanto su arqueología industrial, la superposición de niveles de cultura y violencia que la componen y estableciendo una constante conversación con sus habitantes.  El objetivo es, efectivamente, traer a colación el “todo” excluido del templo, no sólo por la masa del yacimiento acumulado, sino por que cada cosa introducida en la iglesia arrastra aquello que le es próximo, lo que le sustituye y lo que implica por contacto. Técnicamente, podríamos decir que la instalación de Jimmie Durham es un enorme festín metonímico. 
Para efectos de Dominó Caníbal, el proyecto que por un año hará a otros seis artistas trabajar interviniendo, destruyendo, resignificando y devorando el banquete que Durham ha creado, la instalación de Durham implica haber abierto el juego con algo así como 28 mulas de 6 o haber profanado el templo con el cadáver del todo. El desafío que Jimmie Durham ha dejado a Cristina Lucas, The Bruce High Quality Foundation, Kendell Geers, Tania Bruguera, Rivane Neueschwander y Francis Alÿs que a lo largo del 2010 intervendrán  la Sala Verónicas de Murcia quizá se pueda resumir en imponer un mandato monstruoso: “Bring that stuff in Here!” Es decir, sigan contaminando el falso paraíso.”

Cuauhtémoc Medina, Comisario.
JIMMIE DURHAM  es escultor, ensayista y poeta. Nacido en 1940 en los Estados Unidos, entró en contacto con las artes a consecuencia de su implicación en el movimiento de defensa de los derechos civiles de los años sesenta. Entre 1973 y 1980, Durham fue organizador político del movimiento de los indios americanos y trabajó como director del International Indian Treaty Council y como representante de las Naciones Unidas.  A principios de los ochenta, Durham volvió a centrar su atención en el arte, utilizando desechos y otros objetos encontrados para crear una escultura que planteaba un radical desafío a la representación tradicional del indio norteamericano. En 1987 se trasladó a Cuernavaca, México, y en 1994 a Europa.
Comprometido con los movimientos activistas anticolonialistas, su obra arremete contra las manifestaciones actuales de la cultura colonialista. Cuestiona la vigencia del discurso artístico normativo y su forma de transmitirlo mediante la modificación del lenguaje institucionalizado, ironiza sobre el racionalismo eurocentrista, lo subvierte y ataca desdibujando su lógica en unas propuestas que se pueden considerar performativas.

Es significativa la introducción de piedras en sus piezas de 2004,  elementos que hablan de la relación del ser humano con la Naturaleza (una Naturaleza que en el periodo Ilustrado se definió en contraposición al hombre, cuando se sentaron las bases de la Igualdad entre ciudadanos blancos europeos). Sin embargo, en otras culturas la Naturaleza no se entiende en contraposición al hombre, sino que éste forma parte de él.»

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