Anne Casterman: Aleación del don de gentes español y el encanto francés

 

Homenaje a Anne Casterman, traductora, profesora y presidenta de TraduQtiv

 

Anne Casterman (Etterbeek, 1958-2024), fundadora y presidenta de TradQtiv, falleció el pasado domingo 19 de mayo, en Bélgica.

La tenía yo en mucho aprecio. Era encantadora y muy eficaz en su faceta de organizadora de los talleres de traducción vía  la asociación que presidía, TraduQtiv, los que me permitieron tratarla vía internet, antes de seguir por Facebook sus actividades y alegres viajes. Supe hace poco que estaba enferma desde hacía años. Puedo asegurar que no dejaba que se le notara cuando me contactó buscando un traductor de italiano a español. De ahí surgió la oportunidad de traducir el texto para subtitular la puesta en escena de Misericordia, de la que he hablado ya en este blog. Facilitó la comunicación con los responsables de cuidar el texto.

Anne Casterman deja muy buen recuerdo. Los textos que siguen lo reflejan bien.

Traduzco a continuación el elogio y semblanza que su colega Cristina López Devaux le dedicó con motivo de su jubilación de la Universidad Libre de Bruselas, el curso 2022-2023.

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Querida colega
Querida señora CASTERMAN,
Querida Anne,

Su paso por la enseñanza superior, desde 2009 (en el ISTI) hasta su jubilación, en el seno de nuestra Facultad LTC, ha sido tan solo una de las facetas de una carrera poliédrica que ha estado atravesada por los hilos conductores del amor a los libros, la pasión por las culturas española y latinoamericana, nutrida por sus numerosos viajes, y el don de transmitir y comunicar.
Su formación inicial en Filología Románica, en la UCL (1980), donde se distinguió con una memoria dedicada al dramaturgo Fernando Arrabal, a la que seguiría, unos años después, otra licenciatura, en Filología Hispánica (1989), en la ULB, donde trasladó su interés hacia Borges y Bioy Casares. Esta segunda alma máter le dejó un recuerdo imperecedero gracias a Mme. Elsa Galle-Dehennin. Entre ambos hitos, obtuvo la agrégation (diploma superior de enseñanza), que le abrió las puertas de la enseñanza secundaria superior como profesora de francés y español, y un diploma en Gestión de librería, que le permitió trabajar en la mítica Librería Macondo (convertida luego en Tropismes): los libros, los idiomas.

Desde 1990, Anne Casterman desplegó sus dotes organizativas y de comunicación en el seno del Consejo de Administración de la Sociedad Belga de Profesores de Español. Imposible enumerar las acciones que llevó a cabo a lo largo de 18 años, que solo una pasión justifica: publicación de artículos, entrevistas a autores y artistas del mundo hispánico, organización de diversos coloquios…
Su trayectoria tomó un giro importante a partir de 2002, el año de su “entrada” en la traducción. Después de obtener con altas calificaciones el Certificado postuniversitario de traducción literaria español-francés en el Centro Europeo de Traducción Literaria, a partir de 2003 traduce un extenso abanico de títulos, entre los cuales destacan las memorias del cubano Huber MATOS (Et la nuit est tombée… De la révolution victorieuse aux bagnes cubains; Cómo llegó la noche: de la revolución victoriosa a las cárceles cubanas) o la recopilación de Nouvelles Histoires de Paris (Historias de París), de Mario Benedetti, sin olvidar numerosos ensayos y artículos, pasando por la poesía y el slam (para el Instituto Cervantes), las traducciones para el cine y para exposiciones. Su actividad asociativa prosiguió en torno a la traducción literaria cuando asumió el cargo de secretaria (2011-2014) en el seno del Colegio de Traductores de Seneffe y de la Asociación de Traductores Literarios de Bélgica, de la que fue cofundadora. En el seno de PETRA (Plataforma Europea por la Traducción Literaria), participó en la organización de un coloquio internacional sobre traducción literaria (2011). Cabe observar que por estas fechas hacía casi dos años que impartía clases en el ISTI, una actividad docente que se nutría de esta experiencia, lo cual demuestra la utilidad de contar con un perfil profesional además de académico.

En paralelo a la enseñanza, la traducción y el trabajo asociativo, desde 2013 participó asimismo en la Feria del Libro de Bruselas animando mesas redondas, conversaciones y actividades diversas. Aquí resulta oportuno recordar que su vocación inicial fue el periodismo. ¡Todo queda explicado! El punto culminante de esta trayectoria, donde convergen todos los caminos, armonizándose, fue sin duda el ASBL TraduQtiv (Traducción y calidad: transmisión, información et vigilancia), que fundó en 2016 y presidió con su ardor característico, y todo ello de forma benévola.

TradQtiv fue punto de encuentro virtual y real, puente entre traductores, futuros traductores, autores y gran público… a través de la organización de talleres y encuentros que aliaban la utilidad con la cordialidad. También participó en eventos como la Jornada de la Traducción Literaria de la Feria del Libro, la Nuit Blancche du Noir (Noche Blanca de la Novela negra), y tantos otros, o apoyando a asociaciones como el festival «Elles tournent» (Ellas ruedan). Una vez más, es imposible hacer justicia a la suma de todas sus intervenciones. Pero si ha habido algo que constituyó su orgullo por encima de todo, según su propia confesión, es haber tenido la dicha de terminar su carrera enseñando traducción literaria, y la fortuna de hacerlo en la ULB. En cuanto a nosotros, sus compañeros, celebramos la fortuna de haber tenido una colega apasionada, emprendedora, generosa, divertida, cercana a sus colegas y a sus estudiantes, que posee ese arte tan latino del “don de gentes”, como suele decirse en español, ese encanto indispensable en todo oficio de comunicación y de transmisión como lo es la enseñanza.

Merci.


TraduQtiv – Comentario a una hermosa aventura

15 junio 2024 · par TraduQtiv ·

Retour sur une belle aventure

Pronto hará ocho años, en agosto de 2016, el asbl IMPEQes, que había desarrollado durante ya una década un intensa actividad en el campo de los sistemas de calidad dentro de la enseñanza superior, expresó su deseo de reorientarse hacia los sistemas de calidad a desarrollar en el mundo cultural. Antes de pasar a llamarse asbl InCulQ, propuso un concurso que debía galardonar un proyecto que aliara estos dos universos: el enfoque orientado a la calidad de un área ligada a la cultura escrita, hablada, interpretada/actuada o filmada. El premio consistía en una suma de dinero que permitiría crear unos estatutos que había que depositar en el Monitor*, y lanzar la primera actividad, así como un acompañamiento organizativo. Se presentaron varios proyectos originales.

Anne Casterman ganó el concurso con su proyecto de asbl «en torno a la traducción literaria», la asbl TraduQtiv (Traduction & Qualité) Traducción y Calidad: transmisión, información y vigilancia. La idea que sedujo al jurado era sencilla: no se trataba de enseñar a traductores y traductoras a traducir “bien” o “mejor”, dado que ya existían excelentes escuelas y una formación muy diversificada en la Federación Wallonie-Bruxelles. Se trataba, por el contrario, de informarles primero acerca de las herramientas, novedades, talleres y encuentros, es decir del tipo de actividades que podían ayudarles a mejorar su práctica (transmisión, información y vigilancia) y, a continuación, trabajar para darle toda la visibilidad que solo en contadas ocasiones se les daba.

Con su inagotable poder de persuasión, Anne reunió en torno a ella a una docena de apasionado/as, los estatutos fueron depositados en el Monitor el 4 de octubre de 2016 y la aventura pudo empezar. Con el apoyo de algunos miembros del asbl InCulQ como Françoise Vander Poorten, quien fuera durante mucho tiempo una tesorera que brindaba buenos consejos y que ya nos guía desde las estrellas, o Anne Verbeke, quien entretanto pasó a ocupar el cargo de presidenta del asbl InCulQ, y que ha querido seguir como vicepresidenta de TradQtiv para acompañar a Anne en el desarrollo de sus proyectos. Y entre los administradores se cuentan pilares de la traducción o de la cultura como Brigitte Brisbois, Bart Vonck, Gregory Laurent, Marcel Leroy, Cristina López Devaux, Laetitia Cordonnier, Noëlle Michel…

Y así fue como Anne organizó, en la Librería Chapitre 13, su primer encuentro en torno a los Derechos de autor del traductor, moderado por el abogado Frédéric Lejeune, especialista en propiedad intelectual.

Durante cerca de ocho años, pese a las reticencias del principio, Anne se consagró sin descanso a desarrollar la tarea que se había propuesto. Contando con el apoyo inquebrantable de la Federación Wallonie-Bruxelles, pudo organizar para traductores procedentes de todo el mundo encuentros de muy alto nivel, animaciones sumamente originales, actividades prácticas e intercambios útiles, y desarrolló el repertorio de la traducción en la Bélgica francófona, que tanto significaba para ella. Anne no tardó en ser reconocida como una voz de referencia para todos los sectores de la traducción, desde el mundo académico al mundo editorial, pasando por los medios de comunicación y, por supuesto, para traductores/as, sensibles a la calidad de su compromiso y expectantes de las acciones que les proponía.

Presente en todos los festivales y activa en todos los coloquios importantes, Anne recogía información, invitaba a oradores y compartía su cosecha con los miembros de TraduQtiv. Y para ello, después de la creación del blog de la asociación, desarrolló la cuenta correspondiente de Facebook y, contando con la ayuda de Mélanie Saussez en calidad de community manager, puso en marcha una muy rica cuenta instagram.

La Feria del Libro de Bruselas no habría podido organizar durante más de diez años su Jornada de la Traducción sin el estrecho partenariado de TraduQtiv, donde Anne hizo su última intervención pública el pasado jueves 4 de abril de 2024, pese a hallarse sumamente fatigada por la enfermedad. Precisamente en el marco de este partenariado, para acompañar Objetivo Leer, el programa social de la Feria del Libro, Anne creó el apartado “TraduQtiv sin fronteras”, para el cual reclutó, cuando la ocasión lo pedía, a voluntarios que ayudaban en la traducción de textos escritos por migrantes o por detenidos. El año pasado también llevó a la CAAP (Concierto de Asociaciones Activas en la Prisión) diccionarios para las bibliotecas de las prisiones.

El viernes 14 de junio de 2024, a las 17.20h, en el transcurso de una asamblea general extraordinaria, y conforme al deseo de Anne, la junta y los administradores/as, procedieron a la disolución de la asbl TraduQtiv. Luego, como Anne previó y pidió, celebramos una fiesta en su honor.

La transmisión se detiene aquí porque es inevitable, pero el espíritu y el entusiasmo perdurarán.
Como el resto de medios de TraduQtiv, también el blog se detiene aquí. Sin embargo, aún será posible acceder a él durante cierto tiempo. Luego, el equipo encontrará la manera de archivar la suma de artículos e información que alberga para ponerlo todo a disposición de sus lectores.

Anoten la fecha del jueves 13 de marzo de 2025, hacia las 16h, porque en la X Jornada de la Traducción de la Feria del Libro de Bruselas se brindará un homenaje festivo a Anne.

Gracias por habernos seguido durante estos 8 años.

Gracias por haber comentado, haber marcado “me gusta” y transmitido los contenidos que hemos compartido con vosotros.
Gracias por haber sido tantos, por vuestra fidelidad, por haber acompañado las actividades que la asbl os ha propuesto.

Gracias.
Cuidaos y seguid defendiendo con la suma de vuestras voluntades y esfuerzos la visibilidad y la calidad de nuestra profesión.


Homenaje a Mari Pepa Palomero, traductora y editora de El Trujamán, del Instituto Cervantes

Mari Pepa retrato en bn
Mari Pepa Palomero, esa sonrisa dibuja un carácter

Mis colegas han escrito algunas notas en recuerdo de nuestra querida Mari Pepa Palomero, editora de El Trujamán (Instituto Cervantes), que falleció el pasado 10 de enero, cuando creíamos que la tendríamos pronto reincorporada a la tarea.

No nos deja harto consuelo su memoria

Hay veces que solo regresando al pasado se puede seguir. La insufrible muerte de Mari Pepa Palomero me empuja hacia atrás en el tiempo. Y surge un presente donde ella, sin arrogancia, con claridad, casi anónima, guía los trujamanes. Los míos, por ejemplo. Escribirlos a su sombra me sirve para entender parte de lo que es traducir. Mari Pepa, cariñosa, discreta aunque tajante cuando es necesario, continuará figurando a pie de página, por mucho que no se mencione, en bastantes de las que traduzca. (Mariano Antolín Rato)

Había oído hablar de Mari Pepa mucho y muy bien, sabía que llevaba lo de El Trujamán del Instituto Cervantes y El atril del traductor, de la misma institución, pero a ella no la conocí hasta el estupendo primer encuentro de traductores en Salobreña. Fue una tarde noche, a la puerta del centro en el que se celebraba el encuentro, fumando las dos como desesperadas. Nos presentamos y acto seguido me propuso que escribiera tres artículos en torno a la traducción para El Trujamán. Casi me da algo. Jamás se me habría ocurrido escribir en El Trujamán, me imponía mucho respeto… Y no llegué a hacerlo, pero eso es otra historia. A lo que iba es a la impresión que me produjo Mari Pepa. Todo lo que se decía de ella era verdad: buen corazón y buena cabeza, convencida y convincente, fuerte y optimista, decidida y directa. No he tenido oportunidad de conocerla un poco más, pero esa primera impresión no pudo ser mejor y «no perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada». (Concha Cardeñoso)

Mujer de voz penetrante y mirada certera, Mari Pepa supo reconocer la oportunidad de crear un foro abierto a la Traducción en mayúsculas, donde todas sus vertientes confluyen y son igualmente necesarias, como los músicos de una orquesta. Los artículos de El Trujamán deberían figurar en cualquier bibliografía sobre traducción. Brava, maestra. (Belén Santana)

No he conocido personalmente a Mari Pepa Palomero, pero siento, extrañamente, que tal vez sí, porque formas de conocer hay muchas, y porque pasearse por esta revista, El Trujamán, de la que ella fue instigadora, es también conocerla un poco y sentir su pérdida. A través de los años, gracias a sus autores y gracias a ella, El Trujamán se ha convertido en una pequeña enciclopedia de pensamiento libre sobre la traducción. Sin consuelo, me uno aquí al dolor, a la rabia y al recuerdo de quienes la conocieron y la quisieron. (Antonio Fernández Lera)

Buscamos consuelo cuando perdemos a una persona hablando de la memoria que de ella queda, de la obra que deja, de su presencia en nuestro recuerdo. No me vale. Sobre todo porque de nada le vale a ella, que lo ha perdido todo al perder la vida y nada lo puede remediar. Son consuelos que se inventan los vivos. Y ¿dónde está mandado que haya que consolarse? (María Teresa Gallego Urrutia)

Mari Pepa, traducción, Mari Pepa, El Trujamán, Mari Pepa, Cervantes, un cigarro juntas en la puerta de la calle Barquillo en verano o Navidades, parece tan poco, y, sin embargo, el vacío que deja es enorme. No dejemos que su trabajo, su esfuerzo, su pasión, caiga en el olvido. (Luisa Fernanda Garrido)

De Mari Pepa Palomero supe en cuanto me inicié en la profesión, y desde ese momento empecé a aprender gracias a su trabajo en el Centro Virtual Cervantes. Años después la conocí personalmente y comprobé que era como ese trabajo: buena, valiente, divertida, comprometida con la profesión, inteligente y eficaz. La última vez nos vimos en Granada y hablamos apasionadamente de traducción. Los trujamanes no te podremos olvidar, Mari Pepa. (Carmen Montes Cano)

1999. Tarazona (cuando era Tarazona). En un bar, vermú de grifo, le contamos a Mari Pepa cómo trabajábamos las clases de traducción. «Me interesa —tajante—. Venid a verme el miércoles. Con un proyecto y un presupuesto». Y fuimos. Estaban dos responsables más del Centro Virtual Cervantes. Les explicamos con detalle, cuadros, colores… «Vamos a hacerlo. Cuánto queréis cobrar», habló el jefe. Contestamos. Silencio. Mari Pepa nos miró de arriba abajo, sin pestañear, resolutiva, inapelable: «Morti di fame…». Y nos multiplicaron las pretensiones. Aquello fue durante muchos años El atril del traductor, que ella hizo y cuidó como suyo. (Íñigo Sánchez Paños)

En memoria de Mari Pepa Palomero, este trujamán que podría ser infinito…

Homenaje del CETL a Bernard Hoepffner

La página de la ATLF reproduce el texto en homenaje al traductor Bernard Hoepffner, fallecido por accidente en el mar, firmado por Françoise Wilmar, directora del CETL. A la tristeza por las circunstancias del accidente, se suma la de perder a una personalidad tan carismática. Pude leer una de sus traducciones ya antes de “alistarme” en la ATLF: su versión al francés de My Grandmother’s Erotic Folktales, del norteamericano-caribeño Robert Antoni, que me regaló el autor (le hice los retratos que necesitaba para la promoción), sabiendo que yo no leía aún inglés con ese nivel de complejidad. La versión de Hoepffner era muy acertada, pues acertó con la voz para la narradora, la abuela del título, que habla para su nieto y se expresa con una retahíla de expresiones afectuosas, familiares y caribeñas –en esta novela, sin embargo, la profusión de caribeñimos y alardes expresivos à la Faulkner, es menor que en las anteriores de Antoni–.
Entre las obras que cimentaron su prestigio sobresale las de Mark Twain, junto a su tarea pedagógica en diferentes organismos de promoción de la traducción.

contes érotiques antoni français portada

Bernard Hoepffner, virtuoso

por Santiago Artozqui (En Attendant Nadeau)

Al tener noticia de su desaparición en el mar, cerca de la Punta de St David’s Head, en Gales, queremos recordar al hombre que fue Bernard Hoepffner, potente barquero de idiomas. Este virtuoso de las palabras, autodidacta genial revolucionó, traducción tras traducción, idiomas y culturas al servicio de una pasión, la literatura.

Es un hombre alto, cálido, de sonrisa fácil, en su mirada luce un brillo cómplice, una curiosidad que se adivina insaciable, una elocuencia que subrayan el movimiento de las manos, la inclinación del busto cuando quiere convencer o la manera de alzar la cabeza cuando busca una palabra, la palabra justa, la que expresa exactamente su pensamiento. ¿Y la voz? Cálida, apasionada, entusiasta, llena aún de una juventud que parece inoxidable.

A los veinte años, un barbudo Hoepffner, melenudo, anarquista y desertor, cambiaba Francia y su lastre de conservadurismos por la Inglaterra de los Swinging Sixties. Surge una vocación de pintor que no tarda en abandonar, siguen pequeños trabajos y luego una primera pasión: la restauración de objetos procedentes del Lejano Oriente, pero sobre todo el descubrimiento de un idioma, el inglés: «¡El más bello!». ¡Lo dice un experto! Bernard Hoepffner absorbe idiomas y culturas con una facilidad asombrosa.  La Alemania donde nació, la Francia de su adolescencia, Gran Bretaña… y más tarde España, en concreto una pequeña isla de las Canarias, donde se convirtió en aparcero, se codeó con el ostracismo terco de los lugareños, que lo apodaban El Loco y le vendieron un asno achacoso, un pobre animal de trágico destino. Como Mateo Falcone, Hoepffner se vio obligado a llevarlo al bosque para darle el tiro de gracia. En La mort de l’âne… [La muerte del asno] no nos cuesta entender La mort dans l’âme… [La muerte en el alma].

Portada de un libro traducido por Hoepffner

De regreso a Francia, Bernard Hoepffner cultiva otro terreno, la literatura. De libro en libro, presta su voz a los autores anglosajones contemporáneos, lucha por que sean conocidos y reconocidos. A tal fin todos los trucos son buenos: «Yo negociaba… Joëlle Losfeld, que es amiga mía, quería por todas que tradujese para ella una novela de Bolger. Yo le dije que de acuerdo, pero a cambio tú publicas a Joe Sabih Porter. ¡Y eso hicimos!». Con un amigo creó una revista literaria, La Main de Singe [La mano del mono], con objeto de publicar a autores que los editores pudiesen leer, y cada número incluía un texto de Guy Davenport. «¡Para mí, lo más importante es dar a conocer textos o autores!». La traducción entendida como cruzada.

Hace poco, Bernard Hœpffner se encontraba en Estados Unidos, invitado por dos universidades, la Brown y la Duke, a dar varias conferencias. El autodidacta sin otro diploma que el bachillerato se convirtió en un valor de referencia en un mundo donde la mayoría ha seguido la misma senda real, donde todos han leído y estudiado el mismo corpus de textos. Sin embargo, es precisamente esta trayectoria atípica –¿salvaje?— lo que le confiere esta voz suya, tan singular, menos analítica, más intuitiva que la de sus pares. «No hay explicación de texto, o en todo caso es mi explicación del texto, es mi traducción, mi lectura.» Su universidad, sus cursos en Humanidades, los hizo traduciendo a Davenport: «Es un verdadero erudito. Solía invitarme a su casa, tenía allí más de veinticinco mil libros, y yo diría que los había leído todos. Cuando lo traduces, estás obligado a averiguar quiénes son todas esas personas de las que él habla, ¡es muy instructivo!».

Sorrentino, Amis, Cooper, sí, pero también Robert Burton y las dos mil cuatrocientas páginas de su Anatomía de la melancolía, o las cuatro mil quinientas páginas de la biografía de Mark Twain, sin olvidar a Joyce ni los sonetos de Shakespeare. Hœpffner es un traductor prolífico, cuenta con alrededor de doscientos libros en treinta años de carrera, aunque sería más justo hablar de treinta años de pasión.

¿Un método? «Lo que cuenta es la relación que uno desarrolla con el texto. Esto me hace recordar la frase de Coleridge, “En tanto se desconoce la ignorancia de un escritor, preciso es considerarse ignorante de su comprensión”. Uno no es un autor, sino que tenemos un texto delante, nos metemos en la piel de un escritor, nos persuadimos de que escribimos… ¡y la cosa funciona! Cuando traduzco a Twain, a Burton o a Davenport, hay momentos en que soy Twain, Burton o Davenport.»

¿Una escuela? ¡Ni de lejos! Nos encontramos más bien en la evidencia que surge del flechazo, en la esquizofrenia constructiva que nimba el espacio entre-lenguas tan apreciado por el traductor. También en el humor: «Con Claro hicimos una especie de Acuerdo de Yalta. Una vez me dijo: “Gass soy yo. ¡Ni lo toques!”. A lo que respondí: “De acuerdo, ¡pero Sorrentino soy yo!”. El resto, el acto de escribir propiamente dicho, se identifica con el placer: el placer de jugar con las palabras, de inventarlas, de forzarlas para ponerlas al servicio de un texto que hay que defender, proteger, hacer que renazca y revivir con otras ropas.

Bernard Hœpffner traduce a escritores y desmiente la idea según la cual el traductor debe aspirar a la invisibilidad. Al contrario, él está muy presente, muy humano, con todo lo que esto comporta en cuanto a ocasión de cometer errores, alimentar remordimientos, dudas, pero también de alegrías, ¡de emociones! «Me gustaría insistir en la noción de placer, de juego. Para mí, es algo esencial. Por ejemplo, Rémy Lambrecht, un traductor amigo mío, inventó la palabra “retôt” [repronto ] como antónimo de “retard” [retraso]. Entonces, para rendirle homenaje decidí colar “retôt” en todas mis traducciones, y desde entonces nunca he dejado de hacerlo. En Mark Twain es fácil encajarla, pero, a veces, en algunos libros no hay modo de que pegue. En estos casos contacto al autor, le explico la historia y la mayoría de veces queda encantado con la idea, incluso cuando eso supone introducir una coquetería ausente del texto original. Así que en este caso ¿adónde ha ido a parar la invisibilidad del traductor?» Esta pasión por jugar con las palabras y alrededor de las palabras, Bernard la ha heredado de sus ilustres antepasados del Quattrocento, a semejanza de ellos él trata de dejar su marca en la lengua e insuflarle esa porción de extrañeza que, con el paso del tiempo, terminará por enriquecerla.

La primera vez que nos encontramos charlamos en una brasserie, cerca de la ENS, adonde había ido yo a escuchar una de sus conferencias. Los azares de la topografía parisina hicieron que, al alejarse, yo viera su alta silueta remontar la calle de Ulm, en dirección al Panteón. Varias veces le recordaría esta anécdota, para pincharle, porque sabía que este simbolismo con su nota kitsch no era de su estilo; él barría el comentario con una sonrisa y la mirada traviesa…

A veces, y espero, Bernard, que no te moleste, algunos símbolos cobran pleno sentido.

Traducido del artículo originalmente publicado por Santiago Artozqui en En attendant Nadeau.