Las intrigas del juez Di, “el detective más famoso de la China medieval”, en la editorial Alea. Basado en un personaje que realmente existió, son dos historias que se leen con una sonrisa, en parte irónica. Es una lástima que no hayan tenido más suerte entre el público porque los personajes y la intriga están bien dibujados y resueltos. No es John Le Carré ni lo pretende. Tal vez haya jugado en su contra la procedencia francesa.
El castillo del lago Zhou-an y Medicina china para asesinos, de Frédéric Lenormand

