Jorge Fondebrider, traductor, poeta y gestor del blog Club de Traductores Literarios de Buenos Aires ha realizado una encuesta sobre el impacto de la inteligencia artificial en la traducción literaria a la que hemos respondido un puñado de traductores de diferentes países. Esta semana pasada ha ido publicando las respuestas. Aquí las 3 preguntas:
1) Qué tan familiarizada está con lo que puede hacer la Inteligencia Artificial en lo que a traducciones literarias se refiere?
2) Considera que es una herramienta útil para su trabajo? Si sí, por qué sí? Si no, por qué no?
3) Cree que la IA supone un riesgo para la profesión? Si sí, por qué sí? Si no, por qué no?
Así introduce el trabajo:
A lo largo de los dos últimos años, el número de artículos en la prensa referidos a la Inteligencia Artificial ha tenido un crecimiento exponencial. Muchos de ellos se refieren a lo que va a pasar con la traducción en general; algunos, a los que va a ocurrir con la traducción literaria (cfr., el artículo de Ariel Magnus, correspondiente al 3 de febrero pasado, con el que este blog ha dado inicio a sus actividades de este año).
En consecuencia, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires ha decidido reflejar lo que piensan los traductores de literatura sobre este nuevo factor que, de a poco, va ganando impulso en el trabajo diario.
Para ello, ha convocado a un número considerable de traductores de ambos lados del Atlántico, lo que ya supone una oportunidad de reflexionar sobre las prácticas en España y Latinoamérica. Así, mientras que los traductores latinoamericanos se han explayado a gusto no sólo sobre las preguntas que se les formularon, sino también sobre otras cuestiones que hacen a la profesión, los traductores peninsulares imaginaron que no responder era una forma de preservar sus fuentes de trabajo, lo que habla de dos mundos completamente diferentes.
Asimismo, en el caso de los latinoamericanos, los modos de funcionamiento de los distintos mercados editoriales (en razón de las procedencias de los traductores consultados, el de Argentina, Chile, México y Brasil), determina también el tipo de respuesta.
Por último, aunque se trata en todos los casos de traductores literarios, debe considerarse que los hay “profesionales” (vale decir, los que hacen de la traducción un modo de vida y, por lo tanto, establecen con las editoriales vínculos de naturaleza económica, en los que intervienen variables como el número de palabras y el tiempo de traducción) y “vocacionales” (aquéllos que traducen por gusto y que hacen de la traducción una ampliación de su propia actividad creativa).
Considerando el número de traductores consultados, las respuestas se extenderán a lo largo de las próximas dos semanas.
Siguen las respuestas aquí:
